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lunes 18 de abril de 2016

Habló el padre de uno de los internados por la Time Warp: "Se la pasaban vendiendo drogas"

"Cada dos minutos alguien te ofrecía algo distinto", sostuvo mientras espera la recuperación de su hijo Damián Carlos Enrique Sedeillán, quien tiene 17 años y está internado en el Hospital Rivadavia.

Carlos Sedeillán, padre de uno de los chicos que permanece internado tras la fiesta electrónica Time Warp, afirmó que según comentarios que recogió "era todo un descontrol y se la pasaban vendiendo drogas" dentro del complejo Costa Salguero.

"Cada dos minutos alguien te ofrecía algo distinto", sostuvo mientras espera la recuperación de su hijo Damián Carlos Enrique Sedeillán, quien tiene 17 años y está internado en el Hospital Rivadavia.

Este hombre contó que en su casa sabían que su hijo había ido a una fiesta, pero no conocían los detalles: "A veces te enterás las cosas a medias".

"No sabemos qué tomó. Todavía no se lo preguntamos. Evidentemente algo consumió, pero sus amigos están bien. Le dije que volvió a nacer", aseguró en declaraciones a radio La Red.

Carlos explicó que su hijo "no consumía pastillas, ni llevaba pastillas a la fiesta ni tenía pastillas", según le contaron sus amigos.

Además, según le comentaron, había un montón de personas "vendiendo drogas" y dio detalles de cómo está Damián, quien es el único de los jóvenes internados que permanece lúcido.

Padre de uno de los intoxicados en la Time Warp

"Tiene todos los órganos comprometidos, especialmente los riñones", contó el hombre.

Respecto de los organizadores de las fiestas electrónicas remarcó que "ellos hacen su negocio".

Por su parte, algunos testigos que declararon ante la Justicia coincidieron en señalar que a la hora de entrar "no se solicitaba la exhibición del DNI y la revisación era escasa".

Además, explicaron que "a medida que el caudal de gente aumentaba, era menor y de forma más superficial" el control.

"Ni bien se ingresaba los vendedores de drogas recibían a la gente ofreciendo keta, lsd, éxtasis, cocaína y superman. Además, se estaba hacinado, con poca ventilación, hacía calor y escaseaban las bebidas a medida que los concurrentes las necesitaban", relataron los testigos.

Asimismo, afirmaron que "los organizadores fueron indiferentes a las convulsiones de las víctimas" y agregaron que "durante 15 minutos sólo miraron y oyeron los gritos de auxilio de los demás".

"Cuando llegó el SAME en parte era tarde", declararon ante el juez federal Sebastián Casanello.
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