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viernes 23 de septiembre de 2016

Fiesta trágica: amenazan con otra noche de furia

Luego de sepultar al chico de 19 años que fue baleado, un grupo de jóvenes a los gritos advirtió de que "vamos a volver".

La dueña de la quinta del partido de Moreno donde el miércoles se celebró una fiesta ilegal por el Día de la Primavera, que terminó en una trifulca, un muerto y 14 heridos, aseguró que nadie murió dentro de su predio.

Mientras la mujer hablaba con la prensa y su testimonio era emitido en vivo por un canal de noticias, un grupo de jóvenes que volvía del sepelio del chico de 19 años que resultó muerto tras la fiesta pasó por el lugar a bordo de motos y colectivos lanzando amenazas de venganza. "Vamos a volver", gritaron sacando el cuerpo por las ventanillas.

Más tarde, a través de las redes sociales se autoconvocaron para asistir a otra reunión provistos de elementos cortopunzantes, lo que presagia más violencia y terror. Momentos de nerviosismo se vivieron en el lugar cuando realizaron las amenazas.

En primera persona
"Acá no murió nadie. De acá nadie salió en cajón o rengueando", dijo ayer Celina.

Sobre la muerte de Nicolás Rivero, de 19 años, que fue baleado, dijo que el trágico episodio ocurrió a dos cuadras de su quinta y que de la fiesta se fueron "todos caminando". Sostuvo que los organizadores la engañaron, ya que le dijeron que a la fiesta irían "100 o 150 personas como máximo", cuando en realidad concurrieron más de 500 jóvenes y según algunas estimaciones hasta cerca de 1.000.

"Me contactó el hijo de una señora del barrio, que participa en una asociación de mujeres. El chico me dijo que era por su cumpleaños, que había pasado pero lo quería festejar ahora con los amigos", indicó.

Mencionó que a los organizadores les pidió que "no convoquen por Facebook" y que le alquilaron la quinta dos jóvenes primos llamados Ezequiel y Gabriel.

La mujer dijo que permaneció en la propiedad durante la fiesta y al ver que eran cientos los jóvenes que llegaban cerró un acceso con candado para impedir el paso de los recién llegados, momento en el que empezaron los disturbios, según indicó.

"Venían los vecinos y me decían que era un abuso, llegaban en colectivos de todas partes. Me fui a poner candado para que no entraran más, pero empezaron a saltar por los costados, entraron igual y empezaron a empujar", expresó la mujer. Agregó que en ese momento llamó a la policía, porque "los chicos no se querían ir".

La mujer aseguró que decidió alquilar la quinta para "poder pagar la luz", porque es jubilada y no puede afrontar el último aumento.

Admitió que en casa ofició de guardarropas, ya que recibió las mochilas de las jóvenes que llegaban a la fiesta.

"Nunca más alquilo ni la quinta, ni la parrilla. Yo no quiero problemas con la Justicia, no alquilo más a nadie", dijo la mujer.
Parte médico
El director del Hospital de Moreno, Néstor Vetrano, informó ayer que uno de los heridos en la fiesta todavía permanecía internado.

"Tiene un traumatismo con un objeto contundente que puede ser una piedra. Está en terapia intensiva y esperamos su evolución", indicó.

El profesional se refirió a los disturbios ocurridos en la fiesta y remarcó que "esto podría haber sido una masacre".

"Estas situaciones no se pueden repetir. Están matando a nuestros hijos", puntualizó.

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