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sábado 06 de agosto de 2016

En Salta buscan proteger los frutales

28 jóvenes productores de San Antonio, Salta, se capacitaron en manejo integrado de plagas y producción agroecológica.

De la mano del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), 28 jóvenes productores de San Antonio, Salta, se capacitaron en manejo integrado de plagas y producción agroecológica.

Lograron un 95 % de eficiencia en las cosechas, mejoraron la calidad y precios de las frutas lo que significó una apuesta al trabajo en red.

En el valle Calchaquí salteño predomina la producción agropecuaria a pequeña escala para el autoconsumo, unos 1.500 emprendedores familiares se dedican a la producción frutihortícola y a la cría de cerdos, aves de corral, ovejas, cabras y ganado bovino.

Con el apoyo de la Oficina de Información Técnica (OIT) del INTA San Carlos recibieron entrenamiento en manejo integrado de plagas con enfoque agroecológico, para la producción frutal.

"Durante los últimos dos años, 28 jóvenes productores de las 35 familias del paraje San Antonio se entrenaron en el manejo integral de las plagas con enfoque agroecológico para mejorar la producción frutihortícola de la zona", señaló Eloisa Ferro, especialista de la OIT San Carlos y coordinadora del proyecto regional Valles Áridos del INTA.

En San Antonio, un paraje ubicado en la localidad salteña de Animaná a 2.000 metros sobre el nivel del mar (msnm), la falta de oportunidades laborales para los jóvenes, sumado a una alta incidencia de plagas frutales, los impulsó a capacitarse en prácticas que mejoraran las producciones no sólo en rendimientos, sino también en calidad.

"Una de las particularidades de esta iniciativa es que se trata de una estrategia productiva y organizacional que involucra a todas las familias de la comunidad", destacó Ferro.

Aseguró: "Estimula las prácticas que reducen la dependencia a los insumos externos y promueve la producción de frutos sanos y diferenciados para la comercialización".

Se trata de una propuesta de abordaje interinstitucional para la formación laboral en el manejo de plagas que coordina el INTA junto con el Senasa y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.

De acuerdo con Cristian Rodríguez –representante técnico del Senasa en Cafayate–, "el ataque de plagas como carpocapsa a los nogales generaba mermas significativas en los rindes, lo que se traducía en pérdida de calidad y falta de oportunidades laborales".

En la comunidad existen unas 1.300 plantas de frutos secos (nogales), 300 frutales de pepita (manzanas, peras y membrillos), 1.300 plantas de carozo (duraznos, damascos y ciruelos) y 1.300 de vid. Además, cuentan con higueras, algunos cítricos, olivos, paltas y tunas mientras que según sus propias estimaciones, la producción anual total ronda los 45.000 kilos de fruta fresca.

"Una de las principales problemáticas a las que se enfrentaban era la pérdida de hasta el 50 % de la producción de nueces debido a carpocapsa y un 30 % en el resto de los frutales por mosca de la fruta", expresó Ferro.

Añadió que "esta situación nos llevó a diseñar una propuesta de intervención articulada" y así, técnicos y productores establecieron un sistema de monitoreo para entender cómo se comportaban las plagas en la zona.

"A raíz de la observación sistemática pudimos detectar la presencia de insectos", señaló Rodríguez quien sumó: "Desde el Senasa analizamos las dinámicas de las poblaciones y participamos en el diseño de un plan de trabajo para su control".

Según Rodríguez, el entrenamiento fortaleció a toda la comunidad: "Los productores más jóvenes hacían el monitoreo y nosotros establecíamos las prácticas para el control". "Ahora nos queda que ellos solos puedan hacer la lectura de las plagas y definir qué prácticas llevar a delante para controlarlas. Así podrán ofrecer sus servicios a otras zonas productivas similares", precisó.
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