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miércoles 13 de julio de 2016

El "Tata" Martino impulsa el desmonte de 2.400 hectáreas en Salta y fue denunciado

El ex DT de la Selección compró una finca en Rivadavia, Salta, habitada por una familia desde hace más de un siglo. Inició trámites para arrasar con los bosques nativos protegidos.

Un grupo de familias del chaco salteño acusó en mayo al ex director técnico de la Selección de fútbol, Gerardo "Tata" Martino, de comprar sus tierras y tramitar una autorización de desmonte para venderlas con el permiso otorgado, pese a que parte de la propiedad es un área protegida por la ley de bosques. El expediente exhibe varias irregularidades y contradicciones.


Ahora, el "Tata" suma un nuevo conflicto. La organización Greenpeace se sumó a la pelea y lo denunció públicamente a no llevar adelante semejante obra por su fuerte impacto en el medioambiente.


La denuncia de Greenpeace se apoya en el artículo 19 de la Ley Nacional de Bosques (26.331) que dicta que "todo proyecto de desmonte o manejo sostenible de bosques nativos deberá reconocer y respetar los derechos de las comunidades indígenas originarias del país que tradicionalmente ocupen esas tierras". El gobierno de Salta ya anunció que el permiso aún no ha sido otorgado y se encuentra en proceso de evaluación.


El conflicto comenzó en 2010, cuando Martino compró junto a tres socios dos de los catorce lotes de la finca El Totoral, ubicada en el departamento Rivadavia, en Salta, en una de las zonas más pobres del noroeste argentino. Son más de 5 mil hectáreas en total. Pero se encontró con que allí vive desde hace unos 120 años la familia Rea y que otra treintena de familias usan esos terrenos para pastar.


Los Rea son ocho: la madre con siete hijos. El padre falleció hace unos años, al igual que otros dos hijos. Argumentan que siempre vivieron allí y que son la quinta generación instalada en un puesto bautizado como La Esquinita, porque queda justo en un ángulo de los dos lotes que compró Martino. Sus terrenos son explotados también por una veintena de familias del vecino paraje el Lecheronal y otra diez del paraje Climaco. Son los legítimos propietarios de las tierras, aunque nunca reclamaron judicialmente su titularidad, pese a que están en condiciones de hacerlo.


Al parecer, Martino dice que compró los terrenos de buena fe, que no sabía que había gente viviendo y que su objetivo no es explotarlos, sino hacer un negocio inmobiliario.


Sin embargo, antes de intentar venderlos, Martino y sus socios consiguieron del Ministerio de Ambiente de Salta un permiso de desmonte sobre 1.700 hectáreas y de desbajerado sobre otras 700. El DT asegura que desde el propio gobierno de Salta le recomendaron que obtenga la autorización para arrasar con los bosques nativos antes de ofrecer los terrenos, porque así es más fácil conseguir un comprador.

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