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miércoles 06 de abril de 2016

El sistema financiero internacional y la corrupción naturalizada

Personajes del mundo empresarial, la política, el deporte y la cultura se encuentran entre los clientes de la fábrica de empresas de papel, pero sobre todo varios presidentes, primeros ministros y reyes, como también allegados a los mandatarios.

"El coraje es contagioso", expresó el ex analista de inteligencia Edward Snowden, quien hace tres años filtró miles de documentos clasificados que dejaron en evidencia el espionaje que Washington ejercía a nivel masivo, aun en países "pacíficos y aliados". Esta vez la filtración la consiguió un consorcio internacional de periodistas, que les mostró a líderes y funcionarios del todo el mundo en el montaje de empresas offshore para la tiangulación de depósitos en paraísos fiscales, en síntesis, lavado de dinero.

Aunque en realidad el escándalo sólo blanquea el funcionamiento del sistema financiero mundial. Son billones de dólares los que protegen esas cuevas fiscales. Por ejemplo, se calcula que hasta 30% de todo el patrimonio financiero del continente africano está en el extranjero.

Personajes del deporte y la cultura se encuentran entre los clientes de la fábrica de empresas de papel, pero sobre todo varios presidentes, primeros ministros y reyes, como también allegados a los mandatarios.

Son miles las empresas que gestionó uno sólo bufet, el que investigaron, del que se filtró la información, lo que supone que esta actividad debe tener cientos de miles de compañías que hacen sus depósitos en países donde éstos y los bancos radicados allí tienen protegida la información, los mismos bancos que operan en los países desde donde las empresas evaden el fisco, los aportes sociales, o directamente no pueden justificar el dinero, ya que se trata de trabajo esclavo, trata de personas, proxenetismo, narcotráfico o sobornos.

El Panamá Papers es un escándalo internacional y ya se llevó puesto al primer ministro de Islandia, Sigmundur Gunnlaugsson, y al titular de la organización Chile Transparente, Gonzalo Delaveau.

Por estas tierras y más allá de que hay un detenido en Mendoza y un par más en Buenos Aires, por estas horas hay mas solidaridades, silencios y justificaciones que señalamientos contra la corrupción. Sólo se ataca políticamente y no como una cuestión ética. La corrupción está entre las formas y "el presupuesto" de la economía. La corrupción es una de las formas y estrategias de la política para conquistar y conservar el poder. Corrupción que llega de aportes corruptos y con que se corrompen jueces, periodistas y a todo lo que complique sus tiempos y esa forma. Hay una jerga de la corrupción, una apología de la misma.

La corrupción se ha naturalizado.

"Quedate tranquilo, que Mossack Fonseca te lo hace parecer legal y listo".

La corrupción política se evidencia en las cárceles, las que sólo están pobladas por pobres. Mientras, quienes arengan discursos hablando del pueblo, los pobres o de la pobreza cero cuentan millones con una maquinita, la esconden, la evaden o directamente utilizan la chequera de una comuna como si fuera propia.

Mientras las economías ajustan salarios y achican el consumo de un sector, el más empobrecido, queda claro que son cientos y miles los que operan a través de empresas offshore para lavar dinero y evitar pagar impuestos.
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