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domingo 02 de octubre de 2016

El personaje de la semana: le quitó el velo al INDEC y volvió a cifrar la pobreza en Argentina

Durante 9 años los datos que aportó el Instituto de Estadísticas y Censos no fueron creíbles. Ahora, con la nueva gestión, sorprendió la sinceridad y la crudeza para informar de la realidad social del país

El índice de Todesca. La frase es sintética pero, a esta altura de la semana, es clara y la gran mayoría de los argentinos sabe a qué alude. Cualquiera que esté medianamente informado y haga una rápida lectura de esta expresión tácita entenderá que "índice" hace referencia a los últimos números que dio el INDEC y que "Todesca" refiere al punto de inflexión entre los cuestionados datos que dejaron –u ocultaron– los 9 años de intervención política del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (propiciada por Guillermo Moreno a partir de 2007), y una gestión que desde diciembre está intentando traducir en cifras al presente social y económico del país.

Como quien levanta persianas para que ingrese una luz natural que permita ver en qué estado se encuentra un escenario sumido en la oscuridad, Jorge Todesca fue el designado por el presidente Mauricio Macri para darles claridad a los resultados del trabajo que se realiza al interior del INDEC que, para muchos, venía produciendo datos a media luz.

Bajo sus directivas se aceitaron viejos y nuevos engranajes y, de forma mecanizada y fría, como suele operar cualquier aparato, este miércoles aparecieron las nuevas estadísticas oficiales acerca de la pobreza, después de tres años de silencio por parte del Estado. La ecuación, que también habla de las angustias y esperanzas de los ciudadanos, quedó de este modo: el 32,2% de los argentinos es pobre y el 6,3% indigente.

El índice de Todesca. La oración gramatical incluye un sólo nombre propio, pero habla de los 8,7 millones que están en la pobreza y de los otros 1,7 millones que están en la indigencia. Nombres propios que generalmente no trascienden, pero que podrían, fácilmente, pertenecerles a los amigos que se juntan en un bar, a las vecinas que comparten un mate o a un grupo de docentes en un recreo o a cualquiera que esté junto con otros opinando al respecto. Nada raro para una sociedad en la que, según sus ingresos, 1 de cada 3 ciudadanos es pobre.

"Es casi criminal. Lo que han hecho es una cretinada", afirmó el titular del INDEC sobre los datos recabados, cargando contra el kirchnerismo, al que responsabilizó de ocultar la crisis y al que le cuestionó de que informara que la pobreza haya sido del 4,7% y la indigencia del 1,4%, según lo que dijeron en 2013.

"Me generó un gran impacto y una gran bronca. Esto podría no pasar, sobre todo cuando uno mira la línea de indigencia, donde está la población que no puede llegar a la canasta alimentaria. Haber discutido si esto era así o de otra manera", expresó el funcionario al ser consultado por los medios, cuando fue entrevistado en 2013 luego de que denunciara en Twitter que había sido objeto de insultos y amenazas por parte del periodista Roberto Navarro y, sobre todo, cuando le ganó una pulseada al ex secretario de Comercio Guillermo Moreno.

Todesca, que es además el director de la consultora Finsoport, que también se dedica a estimar la inflación, recibió en marzo de 2011 una multa de medio millón de pesos por no informar sobre la metodología que usaba para dar algunos índices. El actual titular del INDEC consideró "autoritaria" esa medida del kirchnerismo, al que llevó a la Justicia logrando que, dos años después, las multas fueran dejadas sin efecto y que Moreno fuera procesado por abuso de autoridad.

Pero antes de este suceso, su nombre ya era conocido en el ambiente. El elegido para remplazar a Norberto Itzcovich, que nació en Buenos Aires el 28 de noviembre de 1946 (hoy tiene 69 años), lleva más de cuatro décadas vinculado con la economía y la política del país, en la que ha intervenido de distintos modos desde que se recibió de economista en la Universidad de Buenos Aires. Egresó en diciembre de 1970, año en el que se forjaba en la intimidad del peronismo juvenil la organización Montoneros. Unos años antes, había vivido de cerca la intervención de la dictadura militar de Onganía en la UBA y la Noche de los Bastones Largos.

Ya con su título en mano, su currículum empezó a completarse con las labores como analista que desarrolló en organismos del Estado y privados: de estadísticas en el Banco Central (1966-68), de relaciones industriales en Ford Motor Argentina (1968-69), de proyectos en Gas del Estado (1969-71) y fue subjefe del Departamento Financiero del Ministerio de Bienestar Social (1971-74). Empezaba a adquirir cancha en la política y por eso encabezó la Regional 1 de la Juventud Peronista Regional, en la zona Norte del Gran Buenos Aires y entró al Consejo Nacional de Desarrollo cuando Héctor Cámpora asumió la presidencia del país, en mayo de 1973.

A pesar del golpe militar de 1976, siguió con su carrera en México, adonde se exilió, y con sus labores de economista trabajando en la Secretaría de Programación y Presupuesto hasta 1982 para convertirse, luego, en director general en la Secretaría de Energía.

A su regreso a la Argentina, racional como todo economista, decidió que lo mejor era acercarse al radicalismo y llegó a formar parte del gobierno de Alfonsín como director de Análisis de Precios (1985-87) y luego como secretario de Comercio Interior, desde donde debió lidiar, sin éxito, con la necesidad de sujetar precios en el 1989 de la hiperinflación.

Pero volvió a las filas del justicialismo y en 1995, cuando Carlos Menem fue reelegido presidente, se convirtió en asesor de la Secretaría de Interior, cargo que retuvo hasta 1999. Ese año conoció a Jorge Remes Lenicov, que lo invitó a sumarse a la campaña presidencial de Eduardo Duhalde, donde se ocupó del tema empleo. Luego fue vicepresidente del Banco Provincia durante el corralito de la Alianza, entre 1999 y 2001 y fue viceministro de Remes Lenicov, en el 2002 de la megadevaluación.
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