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sábado 27 de febrero de 2016

El Papa pasó de la calidez del encuentro con Cristina a la formalidad con Macri

Las diferencias entre los encuentros fue notoria y se ven reflejadas en las fotos. Aunque hay que rescatar que Francisco se recupera de un cuadro febril.

Sonrisas, chistes y hasta besos habían sido los detalles del cálido primer encuentro que había mantenido la por entonces presidente Cristina Kirchner con el Papa Francisco cinco días después de la entronización del Sumo Pontífice, en constraste con la formalidad y el protocolo seguido en la reunión con el actual mandatario, Mauricio Macri.

El 18 de marzo de 2013 fue la primera audiencia entre argentinos en El Vaticano, que también fue la inauguración de las reuniones entre el Santo Padre y un jefe de Estado.

Sin acartonamientos, lejos de las diferencias que la familia Kirchner había mantenido con el otrora Jorge Bergoglio, aquel encuentro fue el inicio de un vínculo que tuvo otros seis capítulos en diferentes escenarios: además de la Santa Sede, ambos jefes de Estado también se vieron en Río de Janeiro (Brasil), Asunción (Paraguay), La Habana (Cuba).

El lugar elegido para el cónclave había sido la Casa Santa Marta, la residencia privada papal, en la que almorzaron y dialogaron por un lapso de dos horas. Esos datos marcan una distancia respecto a la reunión de 22 minutos que llevaron a cabo este sábado Francisco y Macri en la Biblioteca del Palacio Apostólico, en el tercer piso de la Santa Sede.

Elegido como máxima autoridad eclesiástica cinco días antes, en aquel encuentro la por entonces mandataria había abierto uno a unos los obsequios elegidos: un set de mate hecho por cooperativistas y un poncho de lana de vicuña de Catamarca.

Mientras le brindaba detalles de los presentes, Cristina Kirchner lo había tomado con afecto del brazo y, recordando el protocolo, se había disculpado: "Perdón, cierto que al Papa no se lo toca, no se le da un beso". Ante ello, el Sumo Pontífice había sonreído y su reacción inmediato fue elocuente: Le dio un beso en la mejilla derecha a la ahora exmandataria.

"Nunca me besó un Papa", había sido la broma esbozada por la jefa de Estado ante los periodistas y fotógrafos presentes en la Santa Sede. En tanto, el Santo Padre le había obsequiado, entre otras cosas, una rosa blanca en representación de Santa Teresita, lo cual había sido definido por la Presidenta como "un regalo íntimo, casi personal de Francisco".

"Es su santa preferida, a la que él siempre le reza y me pidió que la guardara junto a mis cosas", había subrayado Cristina Kirchner.

Respecto a la cálida recepción, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, había admitido: "Es natural que si viene la Presidenta argentina, que es del país del Papa, el Papa la reciba de manera diferente" al resto de otras delegaciones que asistieron a la misa inaugural brindada un día después del encuentro con la mandataria.

Fuente: Noticias Argentinas

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