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martes 14 de junio de 2016

El Calafate fue el destino turístico más subsidiado por Aerolíneas Argentinas en 2015

La operación a la villa santacruceña tuvo una pérdida de 8,4 millones de dólares el año pasado. Es la ruta de cabotaje con mayor déficit

El Calafate es una villa turística; Iguazú, también. A El Calafate, o desde allí, viajaron 616.000 pasajeros en 2015; en Iguazú, ese número fue de 581.332. Uno recibió un subsidio por alrededor de 13,50 dólares por cada tramo que se vendió; otro, 1,60 dólares.

Así, El Calafate se convirtió el año pasado en el destino turístico aéreo más subsidiado de la Argentina, al punto de que los desembolsos para soportar las pérdidas de la operación a ese paradisíaco lugar llegaron a ser casi más de nueve veces de lo que representa Puerto Iguazú.

De acuerdo al historial de vuelos que la empresa hizo el año pasado, al que accedió LN Data, Aerolíneas Argentinas perdió 8,43 millones de dólares con sus vuelos a la villa santacruceña desde enero a diciembre del año pasado.

Aerolíneas tuvo 2147 frecuencias en el año que tocaron El Calafate en algunos de sus puntos, mientras que Austral sumó otras 116.

Del total de vuelos, alrededor de 810 fueron en la ruta Aeroparque-El Calafate-Aeroparque, y entre todos esos consolidaron poco menos de la mitad de las pérdidas.

Aquí surge uno de los principales interrogantes. Los servicios ida y vuelta de cabotaje desde el aeroparque porteño al interior, mayoritariamente, dan ganancias. Por ejemplo, Puerto Iguazú ganó con ese vuelo (AEP-IGR-AEP) alrededor de 1,58 millones de dólares, mientras que Bariloche (AEP-BRC-AEP) anotó una ganancia de alrededor de 1,4 millones de dólares.

En el mercado aerocomercial cuentan que la explicación tiene que ver con que durante estos últimos años los pasajes a El Calafate se mantuvieron muy por debajo del nivel de equilibrio.

Muchas veces desde la anterior gestión que comandaba Mariano Recalde se habló de la necesidad de fomentar destinos en el interior del país a los que no volaba ninguna empresa. El Calafate tiene competencia, como debe suceder en un destino internacional, sólo que el condimento que tiene, al igual que Iguazú, es que son vuelos eminentemente turísticos.

La localidad santacruceña, cuna de las experiencias hoteleras de la familia Kirchner, tuvo un subsidio en cada uno de los vuelos que tocaron la pista de 3727 dólares, y cada pasajero recibió indirectamente 13,69 dólares por tramo. La cuenta es simple y surge de dividir el rojo de la operación por el total de pasajeros. Si se hace la misma operación para Iguazú, surge que se perdieron 287 dólares por vuelo y 1,6 por cada pasajero. En Bariloche, cada avión que aterrizó o despegó dejó una ganancia de 837 dólares, a razón de 3,79 por cada viajero.

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