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miércoles 13 de marzo de 2013

Bergoglio sobre el matrimonio gay: "Es una movida del Diablo"

Cuando el ex arzobispo de Buenos Aires se declaró en contra de la medida, tuvo duros cruces con la presidenta Cristina Kirchner. "Es la destrucción al plan de Dios", había considerado.

Jorge Bergoglio, el ahora nuevo Papa y rebautizado Franchesco I, tuvo varios cruces con la presidenta Cristina Kirchner y por su férrea oposición al matrimonio igualitario, el cual llegó a asegurar que era "una movida del Diablo".

Cuando era arzobispo de Buenos Aires se pronunció así en una carta enviada a las religiosas carmelitas de la provincia de Buenos Aires. "No se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios", consideraba.

La ley de matrimonio gay "es una movida del Diablo" decía, en consonancia con los conceptos que siempre mantuvo la Iglesia.

"Les escribo estas líneas a cada una de ustedes que están en los cuatro monasterios de Buenos Aires. El pueblo argentino deberá afrontar, en las próximas semanas, una situación cuyo resultado puede herir gravemente a la familia. Se trata del proyecto de ley sobre matrimonio de personas del mismo sexo", les escribía a las religiosas.

En ese sentido, Bergoglio sostenía que "está en juego la identidad y la supervivencia de la familia: papá, mamá e hijos". "Está en juego la vida de tantos niños que serán discriminados de antemano privándolos de la maduración humana que Dios quiso se diera con un padre y una madre. Está en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada además en nuestros corazones".

"No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una 'movida' del Padre de la Mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios", explicaba.

Estas consideraciones hicieron que se enfrentara en más de una vez con la presidenta (claramente a favor de la ley), en un duelo dialéctico que tuvo mucha repercusión y llevó al enfriamiento en las relaciones entre la Iglesia y la mandataria.

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