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jueves 25 de agosto de 2016

El Caballero inglés de la bicicleta

Bradley Wiggins es el británico con mayor cantidad de medallas en los Juegos Olímpicos. Ganó un oro en Río 2016 y ha competido en 5 juegos. Además se impuso en el Tour de Francia 2012.


Lucio A. Ortiz

ortiz.lucio@diariouno.net.ar

Los Juegos Olímpicos dejan recuerdos, muchas historias, anécdotas y además los que no son especializados en algunos deportes van descubriendo a campeones "nuevos". Hombres y mujeres que han dejado su marca en los podios y suman reconocimientos y, sobre todo, medallas de todos los colores.

Bradley Wiggins nació en Gante (Bélgica), el 28 de abril de 1980, hijo de un ciclista australiano de pista y de una británica. En 1982 se trasladó con su madre a Inglaterra, después de que su padre los abandonara cuando tenía sólo dos años.

Se hizo hincha de Arsenal londinense y el fútbol fue su primera pasión. Pero su entorno no ayudaba. Se instaló junto a su madre en un problemático suburbio londinense y creció rodeado de malas influencias, drogas y alcohol. El deporte siempre fue su tabla de salvación.

A los 12 años descubrió el ciclismo al ver por TV la competencia de persecución masculina en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, que ganó Chris Boardman. Unos meses después ya estaba participando de carrera West London Challenge 92.

Su dedicación fue mayor y su primer gran título lo logró a los 16 años cuando se impuso en el campeonato británico junior de ciclismo en pista y empezó a destacar en las variedades de persecución y la denominada madison o americana en donde los ciclistas se pueden ayudar dándose impulsos con los brazos de sus compañeros.

En 1998, representó a su país en los Juegos de la Mancomunidad de 1998 (Commonwealth Games) y debutó con 18 años en la selección británica en el Tour de Gran Bretaña, su primera prueba de nivel en ruta.

A los 20 compitió con Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 y obtuvo con el equipo de persecución.

En Atenas 2004 , cuenta un periodista de lainformación.com que "arrancó su leyenda: oro en persecución individual (21 de agosto), plata en persecución por equipos y bronce en madison. Tenía 24 años y ya cuatro metales olímpicos".

Era todo un campeón y se iba haciendo invencible en algunas especialidades de pista. Fue campeón del mundo en persecución, tanto en la prueba individual (2003, 2007 y 2008) como en equipo (2007 y 2008).

Llegaron los Juegos de Pekín 2008 (su tercera participación) con la madurez de sus 28 años y la potencia de su 1,90 metros de altura. Ganó las medallas de oro en la persecución por equipos y en la persecución individual.

"Creo que la clave fue perder peso. En los Juegos de Pekín pesaba 82 kilos y ahora sólo 71, bajar tanto sólo se consigue con entrenamiento y trabajo. Y dejando la bebida, ya que yo antes era casi alcohólico", señalaba en esos años Wiggo. Heredó los problemas con el alcohol de su padre, asesinado en extrañas circunstancias en 2008, pero consiguió rehabilitarse con la ayuda de su mujer Catherine.

Después de los Juegos de 2008, Wiggins descansó de las competencias de pista para en pista para concentrarse en la las de ruta. Se especializó en las pruebas contrarreloj, Incursionó en las grandes carreras por etapas y fue 4º en el Tour de Francia 2009. En 2010, fue contratado como el líder del poderoso Team Sky y ganó la primera etapa del Giro de Italia 2010. Su primera victoria importante de etapa llegó en el 2011 Criterium du Dauphiné y fue 3º en la Vuelta a España 2011, por detrás de su compañero Chris Froome. Pasaron diez días y obtuvo la medalla de plata en la prueba contra reloj del Campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta de 2011 de Copenhague.

Llegó el 2012 y con un equipo fuerte que lo respaldaba gano la París-Niza, el Toir de Normandía y otra vez el Criterium del Dauphiné como carreras previas al Tour de Francia, en donde llegó como favorito y ganó la carrera de ciclismo más famosa del mundo.

Después compitió en los Juegos de Londres 2012 y se colgó la medalla de oro en la prueba contrarreloj individual de ruta.

El éxito también le trajo problemas en el equipo Sky con su compañero Froome, que fue nombrado líder de la escuadra. A fin del 2012 se entrenaba cerca de su casa en Lancashire, y sufrió un accidente de tránsito. Se rompió algunas cositillas y fue internado. Tuvo la alegría de ser nombrado por la BBC como la Personalidad Deportiva del año. Y unos meses después la Reina Isabel II lo nombró Caballero y pasó a ser sir Bradley Wiggins.

El hombre siguió encadenando éxitos y desafió el récord de distancia en una hora. El 7 de junio de 2015 logró el penúltimo hito de su carrera y anduvo 54,526km en una hora.

En su campaña se fueron sumando mundiales hasta llegar a 7 en pista sumando los logrados en Stuttgart 2003, Palma de Mallorca 2007 (2 especialidades), Manchester 2008 (3) y Manchester 2016 y 1 en ruta en Ponferrada 2014 (contrarreloj individual).

A los 36 años arribó a Río de Janeiro a sumar un título más y Wiggo ganó su quinta medalla de oro integrando el equipo de persecución y además la octava en Juegos Olímpicos sumando una de plata y dos de bronce. Eso lo convierten en el británico con más medallas en la historia olímpica.

Y viene al caso una frase que dijo el neozelandés Hayden Roulston, una de las víctimas de Wiggo en Pekín 2008: "Se puede derrotar a cualquiera pero la única forma de batir a Bradley es cortándole la cabeza".

Su historia y sus hazañas han quedado plasmadas en 10 libros y se destaca una autobiografía titulada Mi hora. Bradley Wiggins, un histórico del ciclismo.

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