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jueves 01 de septiembre de 2016

Coronados de gloria vivamos...

Después de 52 años. El deporte argentino se vistió de oro tras una sequía desde 1952. En Atenas 2004 llegaron dos doradas por equipos

Lucio A. Ortiz
ortiz.lucio@diariouno.net.ar


E l doble par sin timonel argentino tripulado por Tranquilo Capozzo y Eduardo Guerrero remaban más rápido que los soviéticos y todos los finalistas sobre las aguas de Finlandia el 25 de julio, cuando disputaron la regata definitoria en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952. El oro coronó a los argentinos y fue el único en esa edición. Ni Capozzo ni Guerrero imaginaron que pasarían 52 años y 12 ediciones de Juegos Olímpicos sin medallas doradas para Argentina.

Pero la luz del sol iluminó al deporte argentino en forma distinta sobre la superficie de Atenas en 2004. Fue el 28 de agosto cuando el oro del sol pegó fuerte sobre el oro del metal que se colgaron los deportistas de Argentina.

El fútbol argentino, que atesoraba triunfos mundialistas en la Selección mayor y en los sub 20, se había quedado dos veces en la antesala. La medalla de plata había sido el premio conseguido contra Uruguay (en Amsterdam 1928) y contra Nigeria (en Atlanta 1996).

Marcelo Bielsa estaba al frente del equipo y confió en tres mayores de 23 años para ir en busca de objetivo dorado. Roberto Ayala (31 años) del Valencia de España, Cristian Kily González (30, Inter de Italia) y Gabriel Heinze (27, Manchester United) junto con hombres sub 23 como Carlos Tevez, Javier Saviola, Andrés D’Alessandro, Luis González, Javier Mascherano lograron vencer a Serbia y Montenegro 6-0 (goles de Tevez -2, César Delgado, L. González, Heinze y Rosales), a Túnez 2-0 (Tevez y Saviola), Australia 1-0 (D’Alessandro), en la fase de grupos y luego en cuartos de final a Costa Rica 4-0 (Tevez, 3, y Delgado), en semifinales a Italia 3-0 (L. González, M. González y Tevez).

El arco de Germán Lux permaneció invicto y así Argentina llegó a la final por el oro olímpico contra Paraguay que en la otra semifinal le ganó al sorpresivo Irak.

Para la final, en el estadio Karaiskaki, jugaron de titulares Lux; Fabricio Coloccini, Ayala, Heinze; Luis González, Mascherano, Kily González y D’Alessandro; Mauro Rosales, Tevez y Delgado. Después ingresó Clemente Rodríguez por Delgado.

Las 6 horas de diferencia con Grecia y los horarios de los distintos deportes olímpicos hicieron que en Argentina la transmisión comenzara a las 3 de la madrugada. Y Carlitos Tevez, el mejor jugador del partido y de los Juegos, madrugó con su gol a los 18 minutos. Sería el 1 a 0 final y el octavo del delantero en la competencia el que le dio la medalla de oro a Argentina, en la final sudamericana que se no daba desde 1928.

Ya no estaba Capozzo (falleció en 2003), pero sí Eduardo Guerrero para ver que 52 años después una medalla de oro era para Argentina.

Por esas, horas la dupla integrada por Carlos Espínola y Santiago Lange lograban el bronce en la clase Tornado. El tiempo les dio a estos mismos deportistas unas medallas más, entre ellas, el oro reciente de Lange en Río 2016, junto con Cecilia Carranza Saroli en Nacra 17.

Pero el sol del 28 seguió resplandeciendo porque a las 15.30 en el Olimpic Indoor Hall de Atenas jugaron el histórico partido final de básquetbol los seleccionados de Argentina e Italia.

En la fase de grupos, el seleccionado argentino dirigido por Rubén Maganano le ganó a Serbia y Montenegro (83-82) a China (82-57) y a Nueva Zelanda (98-94), y perdió en su zona contra España (87-76) e Italia 75-76.

Luego, en cuartos, debió jugar contra el local, Grecia, en uno de los encuentros más duros del torneo por 69-64 y en semifinal se debió medir con el rival más temido: EE.UU. Fue una gran noche de Emanuel Ginóbili con sus 29 puntos y ganó Argentina 89 a 81 para sacar de la lucha por la dorada al dominador histórico de la competencia y máximo candidato. LeBron James, Tim Duncan, Allen Iverson y todas las estrellas de la NBA no lo podían creer. Sólo iban a jugar por la medalla de bronce. Italia le ganó la otra semifinal a Lituania.

Argentina, sin Fabricio Oberto _estaba fracturado– tuvo su máxima gloria en este deporte al ganarle a los italianos por 84 a 69 con la estupenda tarea de Luis Scola con sus 25 puntos.

Por eso el 28 de agosto de 2004 se transformó en el día más glorioso de los Juegos Olímpicos para el deporte argentino en toda la historia. Fueron dos medallas de oro ( y una de bronce) logradas en la misma jornada.

El baño de oro llegó después de 52 años y en una forma más gratificante porque fue para dos disciplinas por equipo y en dos disciplinas populares. Inolvidable, histórico, emocionante en día de gloria para el deporte argentino.

El sol se reflejó en el oro de las medallas y calentó los corazones.
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