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jueves 28 de julio de 2016

El final de una generación

Los últimos partidos. Cada vez que la selección nacional de básquetbol sale a la cancha es una oportunidad más de ver en acción a integrantes de un equipo que quedó en la historia.

Lucio Ortiz
Enviado especial
ortiz.lucio@diariouno.net.ar


Se sabe que la Generación Dorada está por agotar el recurso humano. Que los años de uso útil para las grandes competencias van mostrando a los últimos referentes. Y conviene fijar la vista y aguzar los sentidos cada vez que el equipo de la selección argentina de básquetbol sale a la cancha.

Y tuve la ocasión de hacerlo. De mirar con atención, de ver en acción a uno de los deportistas más grandes de la historia argentina como lo es Emanuel Ginóbili, de observar a Luis Scola, quizás el tipo de mayor nobleza del básquetbol nacional, de mirar a Andrés Nocioni, que le pone las ganas de una final a cada jugada de un amistoso, y la fe de Carlos Delfino para volver a jugar en el mayor nivel. Todos juntos. Unidos con los más jóvenes, que buscan colgarse una medalla olímpica.

Los otros cuatro tienen dos cada uno. Una de oro y una de bronce. Además acumulan otros trofeos como títulos de premundiales y preolímpicos, y un segundo puesto en un Mundial. Todos logrados en sucesos que fueron encadenados desde el 2001. Para bien del básquetbol argentino, que fue metiendo jugadores en la liga más poderosa del mundo que es la NBA. Y marcó figuras para siempre entre las que Ginóbili está adelante con cuatro títulos en San Antonio Spurs, y también con Fabricio Oberto compartiendo algún campeonato.

Son ellos. Algunos se fueron retirando pero cuatro siguen firmes.

Disfrutando como pibes que recién tiran un triple. Como chicos que gozan con cada bandeja encestada. Saltando como el Chapu para meter una tapa, frenando antes de la línea para meter tres puntos, y amagar para tirar con simplicidad de abajo del aro, como siempre lo logra Scola.

Así fui uno más entre 10 mil personas en un estadio montado entre fierros, vigas, maderas, aluminio y plástico en el multiespacio llamado Tecnópolis.

Perdieron frente a Australia pero Sergio Hernández, el DT argentino, es consciente de que los amistosos son para probar, para medir las condiciones frente a un equipo con 7 jugadores de la NBA. Y el mismo Manu Ginóbili lo definió al decir: "No importa si no ganamos, queremos ganar el 7 de agosto en Río de Janeiro. Ahora es momento de que jueguen los más jóvenes, de modificar el esquema, de probar variantes. El momento de ganar será en los Juegos Olímpicos".

Verlos en acción, frente a un rival como Australia, fue saldar una deuda histórica para este periodista.
Los últimos coletazos de un monstruo triunfal para el básquetbol argentino. Jugaron juntos en Buenos Aires, lo harán en Córdoba y viajarán a Brasil para un cierre exitoso. Hay cuatro fantásticos que lo intentarán. La Generación Dorada se apagará pronto y el recambio pide permiso.
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