Deportivo Maipú - Luján Sport Club Deportivo Maipú
viernes 26 de agosto de 2016

El Mono se fue para siempre

Hugo Olmos falleció este jueves. Vino de Santa Fe a mediados de los '70 y jugó en Luján, San Martín, la Lepra, Gimnasia y Maipú, entre otros equipos.


Lucio A. Ortiz

ortiz.lucio@diariouno.net.ar


Hay apodos que dan justo con la persona, y de ahí en más su nombre pasa a ser sólo un agregado para los trámites, guardado en el DNI. Mono te pusieron y Mono quedó. Hugo Olmos decía el documento. Mono Olmos quedó estampado en el futbolista.

El santafesino jugaba en donde el técnico lo dispusiera de la mitad para adelante y por las costados. Rápido, metedor, incansable. El Mono volaba en la cancha. Llegó a Luján Sport Club a mediados de los '70 y rápidamente fue a jugar como refuerzo a San Martín en los Nacionales, con equipos de primera división.

Armó revuelo en un partido memorable que se jugó el 17 de diciembre de 1978. San Martín de local en el estadio Provincial (todavía no se llamaba Malvinas Argentinas) que presentaba un lleno total. River venía puntero e invicto del grupo D y traía a las figuras que habían sido campeones mundiales con la Selección Argentina.

Era la penúltima fecha (13ª) y en los Millonarios atajaba Ubaldo Fillol y comandaba la defensa Daniel Passarella, además en el medio estaban J.J. López, Merlo y Alonso y adelante Leopoldo Luque y en chico Ramón Díaz. Les habían convertido sólo 9 goles y esa tarde el Chacarero le ganó 4 a 3 con goles de Hugo Olmos, Francisco Monández, Fernando Moreschini y Juan Felipe Barroso.

El Mono gambeteó a Fillol y el arquero lo bajó y lo expulsaron. Ese era el Mono Olmos. El atrevido.

Fue campeón de la Liga con San Martín e integró grandes equipos en Independiente Rivadavia, en Gimnasia con Juan Gilberto Funes, en Huracán de San Rafael, en Guaymallén y en el Deportivo Maipú. Y ahí se quedó para ser campeón con el Cruzado en 1985, para jugar el Nacional B. Consiguió trabajo y se quedó hasta ayer con los seres comunes. Siempre con el chiste a flor de labios,

Entres sus placeres estaba el cigarrillo. El tabaco le fue quitando fuerzas. Lo vi fumar hasta en el entretiempo de un partido de la Liga. El Mono pícaro se las ingeniaba para darle unas pitaditas en el descanso. Y volvía a jugar y corría como ninguno.

El Mono volaba en la cancha. El Mono voló para siempre del mundo de los vivos.

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