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jueves 15 de septiembre de 2016

La Champions VIP

La flamante edición de la Champions League ofreció en su primera fecha una masiva presencia argentina, algunas de ellas rutilantes.

Siempre codiciada, pero esta vez con un buen grupo de postulantes que se sienten obligados a llegar lejos, la flamante edición de la Champions League ofreció en su primera fecha una masiva presencia argentina, algunas de ellas rutilantes y, salvo alguna excepción, la autoridad de los grandes candidatos de siempre.


El campeón vigente, Real Madrid, por ejemplo, sufrió hasta el último minuto para imponer condiciones al Sporting de Lisboa, pero lejos de revelar su debilidad, el desenlace de su partido le dio lustre a su poderío.
El "Merengue" es uno de los pocos equipos del planeta que puede jugar mal un partido internacional y resolver en dos minutos lo que no había podido en una hora y media: de ahí que Cristiano Ronaldo y Alvaro Morata (un regreso esperado y acreditado) hayan rubricado la victoria del campeón récord y aspirante natural a alcanzar la docena de "orejonas".


Varios de la primera línea de poderosos declinaron cualquier atisbo de zozobra y aplastaron a rivales que amén de ser muy inferiores en materia prima contribuyeron con pasmosa blandura espiritual, tal el caso de Céltic de Glasgow con Barcelona, Rostov de Rusia con Bayern Münich y el Borussia Mönchengladbach con Manchester City.


Ahora examinemos esos partidos por la positiva, es decir, por el caudal, la siembra y la cosecha de los ganadores.


El Barsa pareció el Barsa de sus mejores días, brillaron los de brillo usual (¡Neymar Junior!) y también el recién llegado André Gomes, un portugués que con la pelota al pie y al claro se lleva de maravillas y para mejor ha llegado al club ideal que jamás le exigirá lo que más le cuesta: marcar, correr mucho, cosas así.
(Lionel Messi, el Messi de estos días, de pelo teñido y barba profusa, marcó por triplicado por sexta vez en la Champions y 36 en su carrera, un jalón más en su currículum de fábula).


Bayern Münich ya tenía un gran plantel y un gran equipo, ahora contrató a uno de los mejores defensores del mundo, Matt Hummels, y al chispeante portugués Renato Sanches, el mediocampista mixto que sorprendió en la Eurocopa.


Selladas las sumas y las restas (tal vez no sienta demasiado las salidas de Mehdi Benatia a la Juve y Mario Götze al Borussia Dortmund) y con Carlo Ancelotti al mando, a los de Baviera se los ve tan apurados y afinados que tal parece que se salen de la vaina por jugar el cruce de octavos de final.


Diferente es el caso del City, ahora el City de Guardiola, donde hasta el propio Pep ha pedido una cierta dosis de paciencia, lo cual no cancela que los tres goles del "Kun" Agüero y el muy buen funcionamiento colectivo no hayan transmitido la inconfundible sensación de que están preparados para sembrar y cosechar sin solución de continuidad.


Menos glamoroso, por supuesto, es el Aleti de Madrid, aunque justo es reconocer que con las incorporaciones de Kevin Gameiro y Nicolás Gaitán ha ganado en jerarquía, sobre todo por haber sostenido la base del cuadro que estuvo a un penal de quedarse con la Champions que concluyó a fin de mayo.


Después de la módica victoria de 1-0 ante el PSV en los Países Bajos el Cholo Simeone se mostró prudente, austero, tirando a disconforme, pero, claro, ya sabemos que contentarlo al paladín del cuchillo entre los dientes es muy complejo.


En su ciclo el Aleti ganó la Liga de España, la Supercopa de España, la Copa del Rey, la Europa League y la Supercopa de Europa, ha perdido nada más que 44 partidos de 261, pero nadie le saca de la cabeza que el ya célebre remate fallado por Juanfrán desbordó las aguas al punto de un tsunami de fracaso.


En fin, más allá de algunas percepciones apocalípticas de ese gran DT que es Simeone, también confesó que ha refundado su apego por el Aleti y cae de maduro que el equipo albirrojo de las orillas del río Manzanares seguirá firme en su rol de odioso y peligroso hasta para los más pintados.


Esta primera fecha ha robustecido la idea de que la muñeca del entrenador Unai Emery será insuficiente para que el París Saint Germain (PSG) acolchone los serios daños provocados por la partida de Zlatan Ibrahimovic, a la vez que al Arsenal se lo ve más terrenal que nunca y a la Juventus, con su nómina de refuerzos de lujo (Dani Alves, Juan Cuadrado, Gonzalo Higuaín y sus 90 millones de euros), le faltan horas de vuelo y punto de cocción, por más que empatar con el tricampeón de la Europa League, Sevilla, ahora dirigida por Jorge Sampaoli, no sea ninguna deshonra.


Por cierto: mención de honor al Borussia Dortmund con su score en clave de tenis (6-0) a expensas del frágil Legia de Varsovia (ojo con el Dortmund: es de los que no ganarán la Champions pero siempre están aptos para derrumbar a un elefante) y gloria y loor al monumental Leicester del commendatore Claudio Ranieri, cuyo bautismo en la medieval Brujas tuvo el mismo cóctel de oficio, solidez y cabeza fuerte que hizo trizas los manuales de la Premier.

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