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sábado 08 de octubre de 2016

Shirley Manson: "Envejecer es complejo, pero me siento mejor que cuando era joven"

La cantante de Garbage, icono de una generación, cumple 50 años. Habla sobre independencia, libertad, miedo y su nueva forma de enfrentarse a la vida.

O ha cambiado mucho o no era como nos la imaginábamos. Shirley Manson (Edimburgo, 1966) fue el icono de una generación. La chica de Garbage: fuerte, rebelde, con su melena de un rojo rabioso como seña de identidad. «Me miré en el espejo una mañana y no podía soportar seguir viéndome con ese pelo ni un día más. Me sentía atrapada por mi antiguo yo, necesitaba avanzar. Me teñí de rosa. Creo que ha sido la primera vez en toda mi vida en la que he visto mi reflejo y me he encontrado guapa. Y para eso tuvieron que pasar 48 años...», explica por teléfono, la voz profunda, tranquila. Choca que reconozca sus inseguridades; no esconde los malos momentos, el miedo. Las letras de su nuevo disco, Strange Little Birds, abordan esos sentimientos: «Luchar y enfrentarse a problemas es algo normal. Los medios de comunicación nos hacen pensar que si no nos sentimos felices todo el tiempo hay algo que no funciona en nosotros, y no es así. Hay que experimentar el sufrimiento para poder experimentar una gran alegría».

-Dice que la obra de la escultora Louise Bourgeois ha sido clave en su nueva forma de enfrentarse a la vida.

-Sí, fui a ver su retrospectiva en la Tate y me ayudó a cambiar la manera en la que veía mi rol como cantante. Me di cuenta de que no tenía que hacer caso a todas esas expectativas que el mundo echa encima de las artistas femeninas: no tengo por qué ser joven ni estar en lo más alto de las listas, simplemente debo hacer un buen trabajo y dar a conocer mi visión del mundo.

-¿Se siente más libre ahora que hace 21 años, cuando debutó con el primer disco de Garbage?

-Cuando nos embarcamos en este viaje, no sabía lo que tenía que hacer. Me sentía muy insegura. No tenía ningún control sobre mi carrera ni sobre mi trabajo... Ahora tengo una vida en la que puedo centrarme. Ya no me preocupan las expectativas de los demás, y esa libertad es inestimable para mí. Los demonios siguen ahí, existen, pero aprendes a controlarlos. Ya no dejo que me dominen igual que cuando era joven.

-En agosto cumple 50 años y en sus nuevos temas reivindica la sabiduría de la edad.

-Cumplir 50 me parece un privilegio. También tiene su parte dura: llegar a mi primero, y probablemente único, medio siglo de edad es algo muy profundo, me da tristeza ser consciente de que mi tiempo se va acabando, pero a la vez creo que debo celebrarlo. Envejecer es complejo. Pero me siento mejor ahora que de joven y me entristece que esa idea no sea apoyada por la sociedad: existe una generación de mujeres jóvenes que tienen miedo de envejecer. Es triste ver que no quieren crecer ni ser empoderadas.

-Parece muy reivindicativa, ¿se considera feminista?

-Absolutamente. Pero creo que los medios han distorsionado de forma deliberada ese término a lo largo de los últimos 40 años. Lo que significa realmente el feminismo es igualdad. Nada más que eso, nada menos que eso; simplemente querer ser consideradas iguales ante la sociedad. Y siempre he creído en ello.

-Estuvo a punto de iniciar una carrera en solitario, ¿sigue teniéndolo en mente?

-Fue una forma de sobrevivir cuando mi banda ya no estaba interesada en continuar. Pero como seguimos siendo capaces de crear algo que nos sorprende después de tanto tiempo juntos, ahora no veo ninguna razón para seguir mi propio camino.

-¿Qué hizo esos siete años de separación?

-Fue un tiempo complicado: mi madre estaba muriéndose, luchaba para que el mundo tuviera sentido. Había estado de gira tanto tiempo que perdí mi norte interior, era un completo desastre, fue un periodo de tristeza y duelo, pero me enseñó muchísimo sobre cómo ser más feliz y aprender a construir una vida para mí misma.

-Cuando se juntaron de nuevo, en 2012, decidieron crear su propio sello, Stunvolume, ¿por qué?

-A las discográficas solo les interesan los beneficios, y no deseamos vivir nuestras vidas de esa manera. Claro que queremos hacer dinero para pagar facturas, sobrevivir, pero no nos apetece vernos involucrados en un negocio corporativo que solo busca el beneficio. Tener un sello independiente es un desafío y hace más difícil nuestra existencia, pero somos fieles a nuestros principios.

-¿Ha revolucionado Internet el panorama musical?

-No creo que la industria haya cambiado tanto. Ha sido desplazada y, obviamente, Internet ejerce una enorme influencia en la forma de consumir música, pero todo sigue igual: hay un puñado de bestias corporativas que explotan a los artistas para obtener dinero. Lo mismo de siempre, pero con otras formas de exposición que hablan de libertad. Hay una inundación de ideas en música, arte, moda... Y eso hace que las infravaloremos. Cada vez es más difícil asegurar una carrera longeva. Existe demasiada información y sobrevivir es un desafío.

-Siempre ha tenido un estilo marcado. ¿Ha sido la moda importante en su carrera?

Me encanta la moda. Pero creo que como músico es importante utilizar el estilo con cuidado. Tienes que ser capaz de ponerte por delante y no dejar que la voz de tus ropas te ahogue. El artista y la persona van primero. Las cantantes no son modelos y no deberían ser consideradas como tales.
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