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lunes 07 de marzo de 2016

Rihanna graba su pop más crudo

La estrella rechaza su pasado en el Top 40 y encuentra su propio sonido para hacer hits

Durante gran parte del año pasado, las sucesivas demoras y la falta de información sólida hicieron que Anti, el disco nuevo Rihanna , pareciera una criatura mítica del pop. Ahora que sabemos que es real, podemos escuchar el octavo álbum de la cantante por lo que es: su lanzamiento más crudo hasta el momento, y algo así como un rechazo de su pasado como artista comercial del Top 40. Luego de años de discos dominados por hits -desde su debut hasta Unapologetic, de 2012- Rihanna se volvió una artista de discos, con una marcada tendencia anti-pop.

Allí donde los LPs anteriores se construían alrededor de los clímax que claramente constituían ciertos temas, las canciones de Anti fluyen como un sueño intenso y lento (pónganle play a la excelente seguidilla de ritmos de madrugada de "Desperado", "Woo" y "Needed Me", promediando el álbum). En "James Joint", la cantante nos asegura que prefiere "Estar fumando porro/Cada vez que respiramos", con sus tonos más armoniosos.

Antes solía haber dos Rihannas: la reina glamorosa de la radio, y la rebelde fumona que se veía en Snapchat e Instagram. Aquí, es la despreocupada muchacha de la isla de nuestras fantasías colectivas, todo el tiempo.

Su voz en Anti es tan pura y emocionalmente directa como sus letras, en contraste con las voces prístinas de hits como "Diamonds", de 2012, y "We Found Love", de 2011. Nos había anticipado este desarrollo en el single del año pasado, "FourFiveSeconds", grabado junto a Paul McCartney y Kanye West, en el que gritaba con un tono crudo y áspero que expresaba unos niveles de emotividad que su carrera hasta ahora apenas había sugerido. Y completa esa promesa con temazos como el blusero "Higher". Cuando canta: "Este whiskey me hizo sentir linda", sobre unas cuerdas polvorientas sampleadas por el productor No ID, podría estar haciéndolo en un club de jazz de los años 40.

Rihanna incluye un par de golpes inesperados sobre el final del disco, dándole un giro moderno al doo-wop en "Love on the Brain" y encontrándole un nuevo impulso hipnótico a "Same Ol' Mistakes", de Tame Impala, en la cual su voz dulce hace que las palabras de la canción de los australianos suenen más seductoras. Pero en el fondo, ella sigue siendo una creadora de hits. "Work" no es su mejor colaboración con Drake -esa sería la expansiva balada house "Take Care", que grabó en 2011-, pero es un vuelo impecablemente pegajoso sobre un ritmo de dancehall empalagoso y sutil. Y el synth-pop sexy de "Desperado" podría con tranquilidad volverse un hit en las discotecas este verano.

El sonido volado de Anti es más que un nuevo traje para una artista que incursionó en todo, desde el pop adolescente histérico hasta el trap agresivo. Después de años siendo una cantante en gran medida definida por su producción, finalmente parece como si Rihanna estuviera a cargo de su propio sonido, rehaciendo el pop en sus propios términos. Como dice ella misma de manera tajante en "Consideration": "Tengo que hacer las cosas a mi manera, cariño".

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