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sábado 23 de septiembre de 2017

"No quería pedirle paciencia al que escucha el disco"

Entrevista con Richard Coleman, que se presenta este sábado en N8.

El rockero Richard Coleman hace una irrupción gloriosa este año con F-A-C-I-L, un disco que presentará en vivo este sábado en Mendoza, y que definió como un trabajo en el que quiso "hacérsela fácil" a su público porque "no quería pedirle paciencia al que escuche".

"Fue muy arduo el tamiz por el que pasamos la música para que fueran canciones más directas y sencillas a la percepción, porque naturalmente me salen complicadas... No quería pedirle paciencia al que escucha, muchas veces el artista con su ego le pide paciencia y atención al público, al que completa el hecho artístico", confesó el cantautor porteño.

"¿Por qué –agregó– le tengo que pedir tanta paciencia y atención al que me escucha si puedo poner los detalles en una segunda o tercera lectura de la canción y que primero la disfruten y listo? Hay varias capas de escucha de los temas y las letras es lo mismo, son una feliz combinación de palabras".

El influyente guitarrista y vocalista añadió que "mi mujer me hizo el comentario de que son fáciles de aprender, mi hija de 8 ya me canta todo el disco y está buenísimo. Es como Los Simpson, a la primera movida te reís pero en la segunda lectura te detenés y lo pensás más. Eso es lo fácil del disco, para mí es abrir la lata y después encontrarte con lo que hay adentro".

F-A-C-I-L presenta un cóctel conformado por canciones más grooveras, con un ritmo demoledor, un gran trabajo lírico, de audio y de producción; es un álbum dedicado a la figura de David Bowie, a quien Coleman usa como disparador para tomar el funk blanco de los '80 y pergeñar estupendas y bailables canciones, además de recurrir a la referencia de Nile Rodgers y Carlos Alomar.

Los dos guitarristas afroamericanos llevaron al Duque Blanco por el camino de la música negra en los exitosos discos Let's Dance y Tonight, y en el caso de Rodgers también produjo a Duran Duran, otra banda que Coleman escuchó mucho en los '80.

Coleman llega a este gran momento de la mano del productor Juan Blas Caballero y de la banda que lo acompaña, compuesta por Daniel Castro en bajo, Gonzalo Córdoba en guitarras, Diego Cariola en batería y Bodie Datino en teclados.

–¿Primero surgió la idea de hacer algo inspirado u homenajear a Bowie y después las canciones, o las canciones te llevaron a esa sonoridad?
–Lo de Bowie fue al final, cuando terminé el disco. Siempre me gusta dedicar o agradecer a algún artista porque la inspiración está y está en uno lo que ha aprendido en la vida. En otros discos le he agradecido a William Burroghs o a Steve Jobs (risas). Son momentos de inspiración o algo que leés. Realmente me pegó tanto, como a muchos, el fallecimiento de Bowie el año pasado y digo con orgullo que es una gran influencia en mi vida, creo que es el único artista que escuché desde los 14 hasta los 53 años. Me pareció oportuno darle un paso a la influencia para hacerla más notable todavía. No es un homenaje, le dedico el disco.

–¿Volviste a tocar funky después de cuánto tiempo?
–En vivo estaba tocando diferentes rítmicas, pero armar temas sobre una base dinámica más funk creo que desde fin de los '80 que no lo hago. Lo he hecho en momentos y lo empecé a hacer en vivo con temas de Fricción, pero me pareció una necesidad tocar otro tipo de sonidos y de guitarras que a mí me encantan. Hay varios temas que salen de la construcción del bajo y la batería al que después se sumaron los demás. Lo de las guitarras rítmicas lo tengo siempre, tengo muy buena conexión con la batería para tocar y muchos de los riffs de bajo los hago yo para que los apruebe mi gran compañero Dani Castro, que los mejora y los hace más lindos. Disfruto mucho del proceso.

Para agendar

Cuándo: sábado a las 21.30
Dónde: N8 (Mitre y Godoy Cruz, Mendoza capital)
Entradas $250

Agencia Télam
Fuente:

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