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martes 01 de noviembre de 2016

Metallica publicó su nuevo disco y proclama: "¡Estamos vivos!"

La banda de 'heavy' lanza, tras ocho años de silencio, un doble álbum con sonido reconocible pero no rutinario.

No parece casual que Metallica decidiera hacer la primera escucha oficial de su primer álbum en ocho años, Handwired... to self-destruct, en los Electronic Lady Studios de Nueva York. Los había creado Jimmi Hendrix en 1970 para poder grabar más a su imagen y semejanza, pero se le complicaron las obras y el presupuesto y al final acabó disfrutándolos solo unos meses antes de su muerte prematura.

La banda de heavy metal también se ha alargado mucho en la gestación de su primer disco desde Death Magnetic. Vamos, que han sobrevivido a la crisis sin publicar. El 18 de noviembre sale a la venta y regresan sin mirar lo que ha cambiado la industria musical estos años, con una fidelidad a sí mismos que está por ver si sigue siendo relevante. En las letras y en el directo se preguntan (y se contestan) sobre si, tras 35 años de trayectoria y después del parón, están muertos o vivos.

En el lado de los vivos, la expectación es enorme a juzgar por la emoción de muchos de los periodistas/fans de todo el mundo que hacen cola en las afueras del estudio, algunos de ellos no se quitan las gafas de sol en las estancias tenues del estudio y la mayoría se pregunta si toca una de Metallica experimental o una de Metallica de toda la vida. También hay periodistas que nunca fueron más allá del Nothing Else Matters y jamás se han sometido a dos horas de metal seguidos. Curiosamente, todos salen contentos, porque Hardwired... To self-destruct es reconocible pero no rutinario. Es puro Metallica pero no es exactamente lo de siempre. Y se escucha con relativa facilidad.

Por si acaso, al presentar el nuevo material en directo, horas más tarde, en el Webster Hall, aunque una de las canciones diga "ahora que estamos muertos, my dear, podemos estar juntos" ellos gritaron: "¡Estamos vivos!". Y su directo, desde luego, no puede ser más indiscutible.

Todos los temas han sido compuestos por el dúo James Hetfield-Lars Ulrich, aunque en uno de los temas, ManUNkind, también participó Robert Trujillo. Sin embargo, la pregunta que se lanza al viento es, ¿por qué han tardado tanto y le han dado tantas vueltas? Llevaban años hablando de este trabajo y se empezó a grabar hace año y medio. "Teníamos muchas cosas que hacer", dice Lars Ulrich, la cabeza economico-pensante de la banda y quien muestra sus pocas ganas de hablar en serio sin ningún tipo de disimulo. Cambia la conversación con los medios por una foto para Instagram. Advierte, eso sí, de que todo lo que se escucha está "recién horneado" y que cambiaron a última hora el orden de las canciones. El resultado son dos CD con seis pistas cada uno. Muchas larguísimas, como es costumbre en la banda. Y ahí es donde los músculos de Metallica quizá puedan tener algo de gangrena.

La victoria ante Napster

Quienes llevaron al banquillo a Napster en el año 2000 logrando vencer un modelo de consumo del ocio que ha acabado por instalarse, parecen haber decidido conscientemente no perder las viejas costumbres. Escuchar su nuevo trabajo de casi dos horas y sin prisa, con los teléfonos móviles secuestrados y en sofás acolchados de cuero, tuvo algo de meter la cinta en el casete del coche y tirar millas. El primer disco es casi impecable: la adrenalina de Hardwire y Atlas, Rise! deja hueco a la letra más melosa de Now The We Are Dead (es bien sabida la pureza del romanticismo heavy y esto es sobre el papel casi un My Heart Will Go On, de Celine Dion) y muy parecido a la única balada del disco, la emocionante Halo of Fire.

Tras un descanso para ir al baño o pedir otra cerveza, que para eso es una escucha metal, la fanaticada empezó a dar señales de cansancio en el segundo CD. Aunque termina en alto escupiendo el hueso (Spit Out of the Bone), pesó cierta sensación de flacidez en títulos que prometían garra como Murder One, Am I Savage? o Here Comes Revenge. "Tú pides perdón, yo busco venganza", dice esta última. Este disco, grabado y mezclado en San Rafael, en California, es cierto que no pide perdón, pero, ¿es una venganza? "Si tú quieres que lo sea, lo será", explica sin ganas Ulrich mientras pone sonrisa de cheese para la prometida foto.

Fuente: El País
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