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martes 04 de octubre de 2016

"Me siento orgulloso de que La Vela haya roto con algo que era imposible"

La banda uruguaya de rock La Vela Puerca celebra sus 20 años de historia

La banda uruguaya de rock La Vela Puerca celebra sus 20 años de historia con una serie de recitales en Córdoba, Tucumán, Neuquén, Río Negro y Buenos Aires, en el marco de la gira mundial que los llevará a recorrer también Chile, Uruguay, Estados Unidos, México y algunos países de Europa.
"Me siento privilegiado de todo lo que hicimos, de ser un grupo uruguayo que vive de lo que le gusta hacer, de tener una banda de rock con mis amigos. Era muy extraterrestre de solo pensarlo, le decías a tu papá que querías tener una banda de rock con tus amigos y se te reía en la cara. En Argentina existían bandas que vivían de la música como Los Piojos, Los Redondos, pero allá no", expresa Sebastián Teysera, vocalista de La Vela Puerca, en diálogo con Télam.

Y continúa: "Me siento orgulloso de mis amigos, de que La Vela haya roto con algo que era un imposible dentro del rock uruguayo, de que ahora un chico le diga a su padre 'yo quiero tener una banda de rock con mis amigos' y que no le pueda decir que es imposible, porque ahí está".
"Este presente es lo que tenemos, revalorizar estos 20 años, festejar que estamos acá, que somos los mismos, que transitamos un camino impensado. Este es el momento de pararse y de ver de lejos todo lo que hiciste, de valorar una etapa más de tu vida", aporta Sebastián Cebreiro, la otra pata vocal del octeto que se completa con Nicolás Lieutier (bajo), Carlos Quijano (saxo), Alejandro Piccone (trompeta), Santiago Butler y Rafael Di Bello (guitarras) y José Canedo (batería).

Las citas de estos 20 años de encuentros, descritas como un viaje retrospectivo en el que la banda se propone hacer un recorrido por todos sus discos y desempolvar canciones que hace años no toca, estarán divididas en bloques y en cada uno de ellos se recreará lo más representativo de cada álbum, desde "Érase" (2015) hasta "Deskarado" (1999), generando así un buen motivo para la gente de la primera época de La Vela que creció y dejó de ir a recitales.

Télam: ¿Qué impresiones se manifiestan cuando se recuerdan en Uruguay años atrás?
Sebastián Cebreiro: En Uruguay no existían bandas que giraran por el mundo, eso era totalmente extraterrestre, nadie estaba acostumbrado. Cuando nos dijeron que íbamos a hacer 56 conciertos en 65 días en nuestra cabeza fue algo imposible pero lo hicimos. Después nos dimos cuenta de que es así. Todas las giras siguientes se transformaron en eso. Nuestras familias y los uruguayos se dieron cuenta de que no te ibas a Europa de joda con tus amigos sino que te ibas a trabajar.

T: Aunque ya están acostumbrados imagino que es muy grande la exigencia. ¿De qué manera se manejan los excesos en situaciones de gira?
SC: Los excesos están en la gira como también están acá. Si te metés en un bar todos los días seguramente tengas un problema. Cuando te vas de gira también te mentalizás de que hay que empezar y terminar, y que la gente del último concierto no tiene la culpa de que vos llegues cansado, la gente no tiene por qué enterarse de que estás cansado, tiene que verte con el mismo ímpetu que el primer día. Seguramente patinás con los excesos alguna vez pero no patinás en todas, porque sino no estás 20 años de pie.
Sebastián Teysera: Igual no hay tiempo ni para excesos (risas) cuando te quisiste exceder ya estás tocando o estás viajando, siempre estás haciendo algo y más nosotros dos que para cantar tenemos que dormir, esa es la premisa para el poco tiempo que tenemos libre: callarse la boca y dormir.
SC: Obviamente que en nuestra primera gira fue todo nuevo, no nos perdíamos nada. Envejecimos y aprendimos a los ponchazos cómo era la movida porque en Uruguay no había referencia que te diga: 'es bravo esto, salís y tenes 10 horas de ruta para llegar y tocar a los cinco minutos'. Un día viajamos de Sevilla a Girona, 1000 kilómetros con la policía que nos paró en el medio. Llegamos y no pudimos ni ir al baño porque teníamos que tocar enseguida, nos tuvimos que dar contra nuestro propio muro y aprender de nosotros mismos, sin hermano mayor.

T: ¿Cómo es La Vela Puerca durante las giras?
ST: Todos somos insoportables a determinadas horas (risas).
SC: En una gira hay de todo. Te enfermás, tenés situaciones con tu familia y esas cosas te van cambiando el humor. Sos un ser humano sensible, común y corriente, y te podés perdonar tener un día de mal humor y le podes perdonar a un amigo te hable mal por la estupidez más grande del mundo porque ya sabés si está pinchado en la casa. Esas cosas son entendibles e interpretables. En una gira te terminás bancando lo imbancable de cada situación.

T: ¿De qué modo encuentran el equilibrio en esas circunstancias?
ST: Lo encontrás con el tiempo, por eso somos muchos, estás enojado con alguno, lo ponés en el freezer y charlas con otro (risas).
SC: Lo que equilibra todo es el show. Vamos a las dos horas de show y todo es retribuido por ese momento. En el recital la gente te tira para arriba. No sabe, no le importa, no te cuestiona, la gente te responde y te devuelve eso que estás tirando. Te bajás del escenario y decís 'la puta madre, estamos acá por esto'. La mitad de la gira es el show y la otra parte de la balanza es todo lo que significa llegar hasta ahí.

T: Después de 20 años, ¿cómo logran revitalizar en cada puesta su relación con el público?
ST: La relación se renueva por las canciones. Ahí es donde ellos escuchan un disco nuevo y empiezan a sacar por dónde andás. Creo que no es un trato personal sino que son las canciones y lo único que hacés es el intercambio de energías arriba del escenario donde interpretás lo que hiciste de la forma más honesta, sincera, escuchando a la gente y escuchando qué relación tuvo la persona con esas canciones.

T: Entonces ¿cómo mantienen el romance con la música?
SC: De la única manera que hemos encontrado nosotros de mantenernos vivos. Respeto la trayectoria de las bandas que se casan con un estilo de música, lo llevan durante años y no se aburren sobre el escenario porque sienten que son eso. Nosotros sentimos que lo nuestro es el desafío disco tras disco, no repetir la fórmula que puede llegar a funcionar, porque después hay que salir a defender esas canciones mientras sigas tocando y la única manera que tenemos de sentirnos honestos con el público es sentirnos honestos con nosotros mismos.
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