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martes 23 de agosto de 2016

Los Auténticos Decadentes: soldados de plomo de tu alegría

La banda celebró sus treinta años en el Luna Park desplegando al máximo su maquinaria hitera

"Soldado de plomo de tu alegría", se lee en las pantallas ni bien se apagan las luces del Luna Park y repite Cucho Parisi al cantar "Somos" justo antes de que se vuelvan a prender. Así queda definida la que podríamos llamar la "función social" de Los Auténticos Decadentes , un grupo que lleva treinta años cumpliendo la misión que algún poder superior le asignó en 1986: la de llevarle felicidad al pueblo a toda costa.

Se ha usado tan arbitrariamente esta cuestión del sacerdocio rockero que puede parecer un clisé, pero la lista de temas de este doblete aniversario en el Palacio de los Deportes es clara al respecto: lo que para ellos es el repaso de tres décadas de trayectoria, para las miles de personas que pagaron su entrada es un viaje a través de su memoria emotiva. Las canciones de los Deca están indefectiblemente unidas a momentos: el arranque con "Cómo me voy a olvidar", por ejemplo, nos deposita directo en la Doble Visera gritando como enfermos en un 4 a 0 contra Racing (si se disculpa el rapto de subjetividad del cronista). "Los piratas", que sólo puede aparecer cuarto en un set en el que sobran hits como éste, nos remite a casamientos, a abrazos beodos con amigos de toda la vida, a trampas bien logradas. Poco importa que la intención sea generar una especie de medley enganchando temas y que los cortes queden torcidos, o que el pitch de quien agarre el micrófono vaya y venga, o que el tempo no sea dictatorial para los doce sobre el escenario: la sensación es la de estar frente a una especie de rockola en vivo dejando la vida para divertir y divertirse. Para tocar bonito ya volverá Dream Theater.

Hay más de un bloque agrupado por autor como el de "Corazón", "Diosa" y "Auténtica" con Jorge Serrano en la voz, en el que el Perro demuestra lo bien que su sobriedad funciona al frente de ese tifón multicolor que tiene atrás, además de confirmar que nadie dice cosas profundas usando palabras simples como él en el rock argentino. Por el escenario desfilan invitados, algunos anunciados y otros no, un par enmascarados, más de uno disfrazado, pero todos felices. El Suizo Sayans ("Cyrano"), Juanchi Baleirón ("Un osito de peluche de Taiwan"), Maikel ("El corso de Ayacucho") y el Mono de Kapanga ("La guitarra") y el Pepo de Los Gedes ("El murguero"), entre muchos otros, fueron los convidados al festejo. Entre tanto éxito radial, también se hacen tiempo para invitarnos a revisar el catálogo en busca de esas canciones que los hits opacaron, como la frágil "Tanta soledad".

Pasan demasiadas cosas en un show de los Decadentes. Hay bloque de Diego Demarco con "Besándote" y "El gran señor", pasaje emotivo con Serrano y su esposa cantando a dúo "No me importa el dinero", homenaje a Alberto Castillo con "Siga el baile" y "Por cuatro días locos" y una instancia clave que, paradójicamente, se da en un tema que no es de sus más conocidos: Jorge de Los Sultanes y Gustavo de Los Tulipanes compartiendo mic con Cucho en "Los tres payasos", canción que de alguna manera pone en palabras esta abnegación de la que hablábamos más arriba y que convierte a los Deca en -como ellos mismo dicen- mucho más que una banda de rock: "con el maquillaje corrido sufrimos, cantamos y a veces lloramos de amor, pero el telón ya se abre y de esta locura no quiero escapar".

Fuente: Rolling Stone
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