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domingo 16 de octubre de 2016

La riqueza de sus canciones: hace 20 años que merecía el Nobel de Literatura

Ya en 1996 lo habían postulado, por la calidad poética de las letras de sus temas musicales, que nadie discute. La polémica es sobre si su obra puede considerarse dentro del género literario

Su nombre estaba sobre el escritorio de la Academia Sueca desde 1996. Pocos lo sabían o le habían prestado atención. Ahora, cuando Bob Dylan finalmente es distinguido con el Premio Nobel de Literatura, la noticia genera una gran repercusión y un debate generalizado. ¿Las letras de las canciones son literatura? Dylan ya les había entregado ese debate a otros, en 1965, cuando escribió: "Un poema es una persona desnuda. Algunos dicen que soy un poeta".

A fines de 1996 se organizó en Estocolmo un comité de campaña, encabezado desde Estados Unidos por el poeta Allen Ginsberg y el profesor de Letras Gordon Ball, para promover a Bob Dylan como candidato al Nobel de Literatura.

"Dylan es uno de los más grandes bardos (poeta heroico o lírico) y juglares norteamericanos del siglo XX y sus palabras han influido en varias generaciones de hombres y mujeres de todo el mundo", argumentó Ginsberg en ese momento, mientras que Ball sostenía: "Aunque es conocido como músico, sería un grave error ignorar sus extraordinarios logros en el campo de la literatura. Dylan ha devuelto la poesía de nuestra época a su transmisión primordial a través del cuerpo, revivió la tradición de los trovadores. Su obra excede los límites de la cultura popular".

Veinte años estuvo allí el nombre de Dylan, esperando. Finalmente este jueves, casi con los mismos argumentos por los que había sido postulado dos décadas antes, fue distinguido con el Nobel. Dijeron que el premio le fue concedido "por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la tradición de la gran canción americana".

Y la polémica comenzó. Nadie, o casi nadie, cuestiona la calidad poética de las letras de las canciones de Dylan, pero muchos se preguntan si esto es un género literario y, si lo es, cuántos otros tienen tantos o más méritos que Dylan para ser distinguidos con el Nobel. Por ejemplo, muchos se preguntan por qué Dylan y no Leonard Cohen.

El propio Cohen parece darles respuesta. Dijo: "El Premio Nobel a Dylan es como ponerle una medalla al Everest, a la montaña más alta". Con sus 82 años el artista está lejos de esa polémica y se preocupa por cuestiones mucho más trascendentales. "No creo que pueda ser capaz de terminar más canciones. Quizás sí, pero ¿quién sabe? Tal vez saque fuerzas de algún lado, no lo sé. No me atrevo a aferrarme a ninguna estrategia espiritual. Tengo que encargarme de mis negocios, pero estoy listo para morir. Ojalá no sea demasiado molesto", pero luego aclara: "Cuando dije que estaba listo para morir estaba exagerando. Tengo la intención de vivir para siempre".

El misterioso Bob
Hace mucho tiempo, hubo una entrevista a un joven desconocido que había impactado por sus cualidades artísticas sobre un escenario. El muchachito, en vez de aprovechar el momento para potenciar su incipiente carrera musical, le dio datos falsos al periodista. Inventó un nombre y una historia. Así Bob Dylan, además de su talento, comenzó a generar el misterio.

En hebreo su nombre es Shabtai Zisl ben Avraham. Para los registros formales de Duluth, Minnesota, es Robert Allen Zimmerman, nacido el 24 de mayo de 1941. Para el mundo es Bob Dylan y se ha negado siempre en aclarar cuál fue el motivo de adoptar ese nombre. Aun más: utilizó otros siete nombres en distintos momentos de su vida y con distintos fines: Elston Gunn, Blind Boy Grunt, Bob Landy, Robert Milkwood Thomas, Tedham Porterhouse, Lucky/Boo Wilbury y Sergei Petrov.

Sin agente de prensa ni representante, Dylan se ha burlado siempre de la fama.

En agosto de 1991 había un gran revuelo en el ambiente rockero argentino. Dylan llegaría por primera vez a la Argentina, para dar un concierto en el estadio de Obras. No era su mejor momento artístico, pero todos querían ver al ícono de los '60 y que había modificado para siempre la historia del género.
La tarde en que debía llegar a Ezeiza, la organización envió a una comitiva a buscarlo al aeropuerto... y regresaron sin Dylan. No lo habían visto. Supusieron que no había llegado. En realidad el músico había pasado desapercibido para los pasajeros y para quienes esperaban en el hall de arribos. Había bajado del avión como cualquiera y, como cualquier turista, se había tomando un taxi que lo llevara al hotel de la Capital Federal.

Porque, según dicen, Dylan ejerce el arte de pasar desapercibido salvo sobre el escenario.
Hace no tanto tiempo, en el verano de 2009, un vecino de Nueva Jersey llamó a la policía porque le preocupó la presencia de un hombre mal vestido que merodeaba el barrio.

Un patrullero llegó al lugar e interceptó al sospechoso y le pidió los documentos. El hombre les dijo que no los llevaba consigo, pero les aseguró que era Bob Dylan y que estaba paseando por el lugar, haciendo tiempo hasta que se hiciera la hora para dar un concierto allí cerca. No le creyeron y lo subieron al móvil, pero aceptaron ir hasta el hotel en donde supuestamente se alojaba antes de llevarlo detenido. "No se parecía en nada a Bob Dylan", contó después uno de los policías, que debió explicar los motivos por los que casi se frustra la presentación del autor de Like a Rolling Stone.

Para disfrutar la obra del Nobel de Literatura 2016 hay que darles play a alguna de sus obras discográficas. Ir a los estantes no es lo mejor ya que allí sólo se encontrarán dos libros: Tarántula (1965-1966), de poemas escrito en forma de monólogo interior, y Crónicas volumen 1 (2004), una autobiografía con algunos datos interesantes pero que, por el carácter de Dylan, deja también muchas dudas sobre su fidelidad.

Se casó dos veces formalmente y tuvo cinco hijos, aunque algunos dicen que son más. "No fui un esposo muy bueno, pero creo en el matrimonio. Primero me casé en serio y luego me divorcié en serio", dijo alguna vez.

Además tuvo otras parejas, algunas ignotas y otras famosas, entre ellas Joan Báez, que influyó no sólo en su vida sino también en su música.

Pocas horas después de haberse dado a conocer que Dylan era el Nobel de Literatura, el artista dio un concierto en el hotel Cosmopolitan, de Las Vegas. Se limitó a cantar y no hizo ningún comentario sobre el premio ni dio entrevistas.
Apenas un amigo suyo, el cantante Bob Neuwirth, declaró ante el diario estadounidense Washington Post que el cantante "incluso podría no agradecer" el galardón.
Es tradición que el 10 de diciembre los laureados con el Nobel concurran a un banquete en Estocolmo y den algún discurso. No se sabe qué hará Dylan. Quizás sólo se dedique a alimentar la leyenda.

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