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sábado 21 de mayo de 2016

La Porteña Jazz Band, cumple sus bodas de oro y va por más

Los integrantes de la banda aseguraron que a pesar de estar formada por músicos de generaciones, la agrupación se mantiene unida gracias a las melodías concebidas allá lejos en Nueva Orleans.

La histórica Porteña Jazz Band cumple 50 años y lo festeja a lo grande, con un nuevo disco que grabará el próximo martes, una gira por todo el país y la promesa de seguir "pasando la posta" para entretener al público por mucho más tiempo con sus shows.

En la sala de ensayos del grupo, surgido allá por julio de 1966, el trompetista y maestro de ceremonias en los conciertos Ricardo Alem y Carlos Caiati, encargado del saxo alto y el clarinete, ofrecieron algunas pistas sobre el secreto del éxito de esta verdadera "big band" y repasaron anécdotas de "La Porteña" tocando en Brasil para 20 personas o para 8.000 en Europa, donde compartiendo escenario con Wynton Marsalis.

Los integrantes de la banda, que busca recrear desde hace medio siglo el jazz tradicional con el agregado de cantantes y bailarines, aseguraron que a pesar de estar formada por músicos de generaciones muy diferentes, la agrupación se mantiene unida gracias a las melodías concebidas allá lejos en Nueva Orleans, Estados Unidos, y a la "terapia" de juntarse a ensayar.

"No todo es color de rosa, discutimos y es una especie de matrimonio entre 11", expresaron Alem y Caiati, y agregaron: "El más joven tiene 30 y el más viejo casi 80, cuando hay algo que te gusta y te junta es así, y el resultado del todo es mucho más que la suma de las partes".

Los artistas, que el viernes que viene animarán en Pilar -en el Teatro Municipal Lope de Vega- el primero de los 10 conciertos que tienen confirmados hasta octubre, grabarán el próximo martes un álbum por los 50 años de vida de la banda y luego saldrán de gira por el país, con sus coloridos shows y sus variados instrumentos a cuestas: "No nos achicamos nunca en 50 años, llueva o se corte el sonido", enfatizaron Alem y Caiati.

A continuación, un resumen de la charla: .

-¿Cómo comenzó todo? ¿Cómo surge la Porteña Jazz Band?

RA y CC - Esto era un grupo de aficionados al jazz, algunos ni siquiera eran músicos, que empezaron a escuchar la música de Nueva Orleans de los años 30', y empezaron a tocar y algunos a estudiar, casi todos eran los llamados de músicos de oreja, y lo que se destacaba era el entusiasmo y la bohemia.

- ¿De qué manera ingresaba un músico en una banda de jazz de esa época?

- En esa época con que vos tengas un instrumento musical y te guste el estilo era suficiente para formar parte.

- ¿Cómo era tocar en aquellos tiempos?

- Tocaban en lugares under, barcitos, los café concert, en sotanos y así arrancaron. La banda es contemporánea a Les Luthiers y en parte de (Astor) Piazzolla, y toda una movida de los años 60 en la que muchos arrancaron juntos.

- ¿Por qué hubo tanto recambio de músicos?

- La Porteña Jazz Band siempre tuvo movilidad en su gente, si bien hay músicos de mucho tiempo, hay algunos más emblemáticos que otros. Tenés una base de tres o cuatro integrantes que siempre están y son los que más empujan. Después, están los que van tomando la posta de los iniciadores, como nosotros, y seguimos conservando el afán y la mística.

- A lo largo de los años, ¿lograron incorporar a algún miembro de renombre?

- Sí, grandes músicos como "el Chileno" (Alfredo) Espinoza, que trascendió en el mundo del jazz internacional, como un saxofonista de una capacidad superior a la de cualquiera. Otro grande fue Norberto Gandini, y hubo más, la verdad que la banda fue un semillero.

- ¿Tiene un estilo propio la banda?

- Nosotros recreamos un estilo de jazz y de una época, no tenemos temas propios, y eso es lo fantástico y el gran desafío, lograr que a la gente le guste y se identifique con nuestra música.

- ¿Cómo la inserción de cada uno de ustedes dos en la banda?

- Él (Carlos Caiati) está hace 30 años y yo (Ricardo Alem) hace más de 20, con alguna vacación en el medio. Entramos y nos fuimos haciendo y nos moriremos haciéndonos, escuchando, estudiando, ya que no hay techo en esto.

- ¿Cómo es tocar con cantantes y bailarines?

- Hace un tiempo decidimos incorporar a una voz femenina que le da otro color, Graciela (Arenas), y andamos bárbaro porque le da otra dinámica, es grato escucharla y tratamos de hacer un espectáculo completo. Los bailarines le acercan la situación de lo que estamos recreando, cuando ves bailar el jazz tomas referencias de películas e imágenes porque es muy parecido al rock. Todo esto hace que el espectáculo sea más a menos para el público que lo escucha por primera vez.

- ¿Los espectáculos también tienen humor por parte del llamado maestro de ceremonias, Ricardo Alem?

- El humor fue un descubrimiento. Desde hace cinco o seis años, era algo que me salía naturalmente y digamos que tomé la posta. No sé si es una virtud, pero descontractura el espectáculo y te lo acerca.

- ¿Cómo se mantiene la constancia de seguir en la banda o venir a ensayar después de tantos años?

- Es como todo, hay días que te gustaría estar comiendo una lentejas y mirando la tele, hoy que hace frío, pero cuando hacés algo, no todo es color de rosa, discutimos y es una especie de matrimonio entre 11. El más joven tiene 30 y el más viejo casi 80, cuando hay algo que te gusta y te junta es así, y el resultado del todo es mucho más que la suma de las partes. Igualmente podría faltar uno de nosotros y la banda seguiría funcionando y vendrán otros a tomar la posta.

- ¿Les han tocado públicos difíciles o poca concurrencia?

- Sí. Una vuelta en San Pablo, Brasil, fuimos a tocar al Bourbon, un lugar histórico al estilo de La Trastienda, pero mucho más grande. Entonces llegamos, armamos y cuando salimos había tres mesas de 300, entonces el organizador nos dice, "No, es que hoy hay ´fuchibol´ y cuando hay ´fuchibol´ no existe otra cosa".

Era uno de esos partidos entre dos grandes y nosotros salimos e hicimos el mejor show de la gira. Nos pasó incluso que en un concierto que hizo la Municipalidad de Concordia al aire libre en la plaza, se esperaban dos mil personas y fueron ocho mil. La gente vino y nunca habían visto una "big band" en vivo y para la gente fue un grato descubrimiento.

- ¿Tienen ídolos, se han cruzado con alguno en sus giras?

- Por supuesto, hace años en uno de los festivales de Europa, compartimos el backstage con Gerry Mulligan, imaginate que viene el tipo y tomando un café te pide que le pases el azúcar. También con Lionel Hampton, Clark Terry, que es un trompetista de los mejores. En el festival de San Sebastián (España), donde había unas ocho mil personas y nos tocó ser teloneros Wynton Marsalis, todos músicos de primera, que es como hacer un partido de fútbol y que te estén viendo (Lionel) Messi, (Sergio) Agüero, y eso nos mete presión, pero no nos achicamos nunca en 50 años, llueva o se corte el sonido.

- ¿Cuáles van a ser las fechas de los festejos?

- La más próxima es en Pilar, el 27 de mayo en el Teatro Municipal (Lope de Vega), en agosto en el ND Teatro, luego con el Mozarteum vamos a hacer fechas en Capital Federal, Salta, Jujuy y San Juan, es ahora, en el corto plazo. Además, tenemos fecha en Martínez, en el Teatro de la Media Legua, y está en tratativas que quizás actuemos en el Teatro Colón.

- ¿Cuál es el momento que más disfrutan?

- El momento que más disfruto es el backstage, la preparación, llegar, charlar qué tema va, ver la sala, eso es lo más placentero. El show es más adrenalina, pero cuando entrás a la sala de ensayo, colgás todo el quilombo de afuera, te transportás y es lo que nos mueve a seguir viniendo, es una terapia, y cuando estamos de gira más todavía, porque comemos juntos y estamos en familia.

- ¿Van a lanzar algún material por estos 50 años?

- Sí, vamos a sacar un disco con temas tradicionales de jazz, pero le vamos a dar prioridad a temas donde todos se destaquen un poco, en algunos el ritmo, la batería, los saxos o saxofonistas, están elegidos en función de los músicos.
Fuente: Noticias Argentinas

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