musica - Mendoza Mendoza
domingo 11 de junio de 2017

La ópera vuelve a Mendoza

La Traviata. El público local verá una producción que fue éxito en La Plata y San Juan, con los cantantes mendocinos Graciela Armendáriz y Ricardo Mirabelli y el rosarino Pablo Rossi

Cuando La Traviata se estrenó, el 6 de marzo de 1853, en el teatro La Fenice de Venecia, fue un estruendoso fracaso. La ópera, que contaba un drama contemporáneo –basado en la novela de Alejandro Dumas La Dama de las Camelias– y a pesar de que sus autores (Verdi, el de las composiciones musicales, y Franceso Maria Piave, el del libreto) pidieron una ambientación moderna, los dueños del teatro se negaron. Quisieron que la puesta reflejara el pasado, porque esa era la tradición.

Esta es una de las razones por las que Willy Landin, el regisseur de la ópera que se estrenará en Mendoza este jueves en el teatro Independencia, eligió ambientarla en la década del '50. A una distancia prudencial del presente de redes sociales y celulares, pero alejada de un pasado endurecido y museológico.

La ópera, un género que hace siete años no se realiza en la provincia, es una apuesta de la Secretaría de Cultura y ensamblará la actuación de tres reconocidos cantantes líricos: los mendocinos Graciela Armendáriz y Ricardo Mirabelli, y el rosarino Pablo Rossi.

Mientras que la música será interpretada por la Orquesta Filarmónica de Mendoza, saldrán a escena el coro y el ballet de la Municipalidad de Capital, y participará una decena de músicos locales. Una apuesta ambiciosa para la magra oferta cultural de este tipo que se ofrece hoy en la provincia.

La puesta
La carrera artística de Willy Landin lo convierte en palabra autorizada si de puestas en escena de ópera se trata. Egresó como regisseur del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Desde 1995, trabaja en los más prestigiosos teatros: Opera de Roma, La Fenice de Venecia, Teatro Carlo Felice de Génova y Teatro Masimo de Palermo, entre otros.

Landin contó que su puesta de La Traviata se estrenó en el 2014, en el Teatro Argentino de La Plata, y volvió a abrir la temporada 2015. Luego fue elegida para la inauguración del Teatro Bicentenario de San Juan.

En cuanto a la elección de la década del '50 para ambientar la ópera, el regisseur manifestó que siguiendo las intenciones de su autor, la idea fue acercar todo lo posible la obra al público, y como fueron las intenciones de Verdi "que los personajes llevaran un vestuario similar al que usa la gente en la sala".

En cuanto a los motivos que lo llevaron a decidirse por los años '50, Landin manifestó que "la intención es que exista un romanticismo tradicional, que hoy no sucedería. Tengo un amigo que dice que en la actualidad no habrían dramas como el de Romeo y Julieta porque ella le mandaría a Romeo un WhastApp y le diría: Romeo, me estoy haciendo la muerta", bromeó.

Sobre la escenografía aseguró es muy simbólica, y le da una importancia a los objetos casi fetichista. "Esto tiene que ver con el espíritu de lo que le estaba ocurriendo a Violetta, la protagonista, quien tenía un lugar cosificado en la sociedad, en la que se anteponía su valor como objeto a lo que ella era como mujer".

Acerca del argumento, a pesar de que es un drama y de que posee una línea argumental clara, Landin aseguró que no pretende que el público decodifique ese contenido.

"La Traviata tiene que emocionar, como si fuera la primera vez que se la interpreta. La dificultad es que parezca que es la primera vez de una obra que sabemos todos. Que se vuelva a revivir el drama en este momento", se explayó.

Al parecer, el efecto que busca el director de escena ya ha comenzado a lograrse, así lo contó en tono de broma: "He visto gente salir lagrimeando de los ensayos, por ahí me convendría vender pañuelos descartables a la salida del teatro".

Los intérpretes
El emotivo rol de Violetta, una cortesana que renuncia a su felicidad por amor, estará a cargo de la soprano Graciela Armendáriz, una mendocina que hace 15 años vive en Madrid (España).

La cantante lírica comenzó a cantar cuando apenas era una adolescente, en el coro del colegio Magisterio, después ganó un concurso en Perú y se fue a estudiar a la Peabody School of Music, Baltimore (Estados Unidos). Se casó y fue madre muy joven, y aún así decidió seguir su vocación y emigró.

"Me fui a Europa por trabajo, tenía un proyecto en Francia, pero no funcionó. Fui por cinco días a Madrid y me quedé a vivir. Allí surgieron otras posibilidades, me abrí paso sola, con dificultades. La carrera de los cantantes es muy complicada, muy solitaria, tenés que buscar tu camino, estar muy centrada y saber rodearte de la gente que te sepa aconsejar bien, porque estás muy expuesto y dando examen permanentemente", aseguró.

En cuanto a La Traviata, dijo que es un proyecto que se viene planteando hace tiempo, pero que no había podido concretarse. Aunque sí se concretó la interpretación de Carmina Burana, para cerrar el 2016, puesta que se realizó en la explanada de la Casa de Gobierno.

"Espero que surjan más propuestas como ésta, es una gran oportunidad para Mendoza. Para mí es un orgullo volver periódicamente a actuar aquí", cuenta la soprano. Además de lo artístico, volver le significa estar en contacto con su hija Micaela, de 20 años, que vive en la provincia.

A su turno, Ricardo Mirabelli compartió con Escenario su vivencia con respecto a La Traviata. Mirabelli, quien interpretará a Alfredo –el protagonista masculino de la ópera– es un mendocino que triunfa en Europa. Actualmente vive en Milán (Italia), pero viene con asiduidad a la provincia. De hecho, luego de las actuaciones de La Traviata, regresará a su hogar –donde lo espera su mujer y Giancarlo, su hijo de 6 años– pero en un mes estará de vuelta en la provincia para dictar una clase magistral en la UNCuyo.

Mirabelli tiene proyectos sociales con los que quiere brindar herramientas a chicos con carencias económicas para que puedan desarrollarse a través de la música. Actualmente está trabajando con la Fundación Alas, y su objetivo es que estas posibilidades se multipliquen.

"La importancia de la realización de La Traviata es muy grande, además hace siete años que no se hace ópera en la provincia, y a pesar de ser una puesta muy costosa, aporta mucho al público, una o dos producciones al año de este tipo tienen que existir", considera el tenor.

Pablo Rossi, el rosarino que interpretará a Giorgio, el padre de Alfredo en La Traviata, contó que "es la primera vez que actúo en Argentina desde que me fui, hace 20 años. Estoy muy feliz de que la propuesta sea en Mendoza".

Rossi está cumpliendo 30 años como cantante, y quiere celebrarlo en distintos escenarios, en los que incluye a nuestro país. "Se dio este año de hacer La Traviata en Mendoza, y luego en julio vuelvo para realizar un concierto de ópera y zarzuela en el museo Fernández Blanco de Buenos Aires. Está muy bien que se den este tipo de oportunidades. Hace tiempo que quería actuar en Argentina, y hacerlo con un buen rollo, con buena gente y con Graciela Armendáriz con quien ya he compartido escenarios en Europa me pone feliz", manifestó.

Inversión de un millón de pesos
El secretario de Cultura local, Diego Gareca, explicó que para el gobierno realizar La Traviata fue una gran apuesta. Se invirtió un millón de pesos, para la ejecución de las cuatro funciones. A través de la venta de las entradas, se espera recuperar $660.000, es decir que el verdadero costo sería de $340.000.

Fuente:

Más Leídas