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miércoles 09 de agosto de 2017

Falú y Jairo evocaron la huella de Yupanqui a 25 años de su adiós

Atahualpa Yupanqui y Eduardo Falú demarcaron dos escuelas esenciales de la guitarra argentina y hasta fueron, para cierta cepa folclórica, antagonistas; pero Juan Falú, sobrino de Eduardo, cruzó la orilla -en compañía de Jairo- y protagonizó, en el Centro Cultural Kirchner, un homenaje musical al poeta y compositor fallecido 25 años atrás, figura impar de la cultura popular.

En el tiempo del llamado folclore de masas, Yupanqui acaso fue el primero en construir la imagen del folclorista solista, el hombre que era capaz de afrontar el fervor festivalero sólo con su guitarra, y su palabra profunda. Esa estampa, que conseguía con la sonoridad envidiable con sólo un par de notas de su guitarra, se acomodó bien al formato íntimo que Falú y Jairo propusieron anoche en un espectáculo denominado "Tras la huella".

Porque, si de homenajes se trata, y Yupanqui no ha salido indemne en ese sentido, a menudo se organizan tributos a partir de conceptos que hubieran sido repudiados por el artista ausente.

Con temperamento prudente, Falú y Jairo, dos artistas que han conocido y tratado a Atahualpa en diferente grado -uno en forma accidental, el otro con familiaridad-, constituyen una salvaguarda a la resonancia agresiva que irradian ciertas celebraciones de calendario o veces la necesidad publicitaria de los reductos oficiales.

"La música que de cada tiempo a veces puede ser utilizada como un indicador de la salud de una sociedad en un tiempo determinado, más allá de los indicadores económicos, sociales y de otra clase. En mi infancia la música de Yupanqui era masiva. Ahora no. Estamos atravesados por un influjo mediático trasnacional", apuntó Falú antes de lanzarse a una versión de "El arriero".

"Para Yupanqui lo perfecto estaba asociado a lo anónimo", replicó Jairo, que ofreció su voz para evocar la poesía de Atahualpa, que le cantaba a la tierra, al obrero, pero jamás a sí mismo. Nada más lejano a la figura de Yupanqui que la veleidad del arquetipo del artista.

"Camino del Indio", "Los ejes de mi carreta", "Zamba del grillo", "La olvidada", "Luna tucumana", "El alanzán" fueron algunas de las versiones recuperadas en la noche del CCK, que debió extenderse porque la ovación obligó a más de una sección de bises.

El concierto fue parte de un homenaje mayor a la figura de Yupanqui y que incluye una muestra, "Tierra que anda", inaugurada el miércoles pasado y que ofrece un recorte de la vida y obra del compositor fallecido en Nimes, Francia, el 23 de mayo de 1992.

La muestra se exhibe en la sala 613 del CCK y se puede visitar de miércoles a domingos, y los feriados, de 13 a 20, sin necesidad de reserva previa de entradas.

Aparecen allí, por ejemplo, sus cartas y su máquina de escribir; la libreta de casamiento y su documento de identidad; el apero, su poncho y el pañuelo. Entre los hallazgos, se exhiben sus instrumentos como la guitarra, la caja y la quena, y perlas como un ejemplar de la primera edición del libro "Cerro Bayo", el manuscrito de su tema inédito "Ranchito tucumano", las partituras de "Camino del indio" y "Luna tucumana", además de la portada de sus primeros discos editados en la Argentina y en Francia.
Fuente: Télam

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