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domingo 21 de agosto de 2016

El escape perfecto de los Chili Peppers

Danger Mouse y Nigel Godrich colaboran en un LP aventurero de los reyes del funk californiano

Al igual que ser defensor en la NFL, ser uno de los Red Hot Chili Peppers es un trabajo difícil en cuanto a envejecer con gracia; literal o metafóricamente, ponerte un par de medias en el pene a los 50 no es un buen look. A su favor, el undécimo LP de los Peppers es un intento audaz de burlarse de sus personalidades fiesteras del pasado con sus ambiciones artísticas actuales (no es siempre una buena combinación, pero es convincente).

Con producción de Danger Mouse y mezcla del sexto Radiohead, Nigel Godrich, el sonido es rock moderno en todo su esplendor: fractales de guitarras relucientes, arreglos de cuerda deslumbrantes, adornos rítmicos artesanales. Pero es el bajo de Flea lo que sigue sosteniendo la música, tan sinuoso como la musculatura de Iggy Pop, con Anthony Kiedis romantizando y ensuciando a L.A. mientras se mueve suavemente. Hay jugadas sorprendentes (el mash-up onda Chic y Daft Punk de "Go Robot", el blues-rock demoledor y el reconocimiento al fallecido productor J Dilla en "Detroit") y también arreglos conocidos (el aplicado rap rock de "We Turn Red"). Líricamente, la onda es muchas veces melancólica. En el viaje de nostalgia ambient de "Encore", Kiedis invoca a los Beatles, mientras que la sofocante zapada de funk psicodélico "Dreams of a Samurai" lo encuentra desnudo en la cocina de una mujer "demasiado joven para ser mi esposa" y luego "tomando ácido en el cementerio". Para ser una visión de mortalidad, esta parece prometedora.

Fuente: Rolling Stone

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