musica musica
domingo 26 de junio de 2016

Dave Mustaine: "Tocar para los argentinos es una de las cosas que más me gustan"

Con nuevos compañeros y entusiasmo renovado, el líder de Megadeth se explaya sobre Dystopia y sobre la gira que lo trae a la Argentina en agosto

"Dave va a responder únicamente sobre Dystopia y sobre ningúna otra cuestión", nos advierten con firmeza antes de la charla, bajo amenaza de corte abrupto -sin explicaciones, despedidas ni revanchas- de la comunicación telefónica. Mustaine sólo quiere hablar sobre el último trabajo de Megadeth, el que editaron este año con Chris Adler de Lamb of God en la batería y Kiko Loureiro de Angra en la guitarra en reemplazo de Shawn Drover y Chris Broderick (David Ellefson sigue en el bajo, por supuesto). Eso deja fuera de discusión varios tópicos, como por ejemplo el reciente fallecimiento del ex baterista de la banda Nick Menza o la siempre controvertida visión del músico sobre el devenir sociopolítico estadounidense (días antes de la entrevista se produjo la masacre de Orlando, y Mustaine ha sabido expresar su oposición al control de armas en su país). Tampoco hay mucho margen para recorrer el archivo: sólo se habla de hoy, de ese muy buen álbum que es Dystopia y del tour que lo traerá a la Argentina para tocar el 4 y 5 de agosto en el Estadio Ruca Che de Neuquén y el 22 y 23 en el Luna Park de Buenos Aires. Todo contribuye a una misma sensación: Megadeth barajó y dio de nuevo. Lo pasado, pisado: sólo importa este presente con renovado entusiasmo.

Es incómodo cuando los periodistas decimos que un disco es un "regreso a la mejor forma", pero esta vez lo dijiste vos mismo. ¿Qué andaba mal en Megadeth?

Odio decir que no fue mi culpa, porque yo estuve involucrado en los discos, pero ya cuando hicimos Cryptic Writings (1997) noté que las cosas estaban empezando a ir mal. Recuerdo que le dije a Marty Friedman [guitarrista histórico del grupo, miembro entre el 90 y el 2000] que teníamos que volver a nuestras raíces y ahí fue cuando él renunció, porque no quería tocar música de ese estilo. Se nota cuando ves lo que Marty está haciendo en Japón, en diferentes estilos, pero él es feliz y me alegro de que lo sea. Cuando hicimos Rust in Peace (1990): ese fue el disco que realmente nos marcó a nosotros y a muchas bandas. Suelo usar como parámetro a ese álbum, no tanto por la música, sino por el sentimiento con el que lo hicimos: yo estaba entusiasmado, amaba la vida, estaba feliz por cómo estaba saliendo todo porque al fin estaba sobrio y recién había conocido a Marty. En este disco estoy saludable, me mudé a Tennessee y recién conocí a Kiko, así que fue como un deja vu.

En Dystopia hablás de cómo incorporamos elementos supuestamente distópicos a nuestra vida cotidiana. ¿Ya vivimos en un mundo orwelliano?

Sí, ya estamos ahí. Estaba viendo las noticias con respecto a lo que pasó en Orlando y resulta que uno de los clubs más importantes de la ciudad no tiene cámaras... no sé. Ahora ya nos acostumbramos a eso. Antes era "no quiero una cámara en mi restaurant". Hay un condicionamiento de la mente. Creo que fue durante la Segunda Guerra Mundial que alguien dijo "Si le decís una mentira a la gente el tiempo suficiente, va a empezar a creerla" [cita apócrifa que se le atribuye erróneamente a Joseph Goebbels].

Hay un espíritu confrontativo en el disco, especialmente en "The Threat is Real". ¿Quién es el enemigo?

No sé si hay un enemigo determinado. Para mí la amenaza puede ser cualquier cosa. Cuando escribí esa canción había una persona que había vuelto de África que estaba infectada de ébola y cuando intentaron dejarla aislada, se fue a casa y no quiso quedarse en cuarentena. Así que en esa situación la amenaza puede ser una mujer loca que anda por ahí con ébola. Nunca sabés qué puede ser.

Dijiste que volviste a hacer música "para vos mismo". ¿Sentías que tenías que hacerle honor a tu legado, a lo que se esperaba de vos, cada vez que escribías música?

Obviamente, pasa en todas las bandas. Cuando hacés cosas que le gustan a la gente, te van a meter presión. Si disfrutás de hacer feliz a la gente con tu música es normal que sientas su presión en torno a la forma en la que lo hacés.

Pero con Dystopia volviste a disfrutarlo.

Definitivamente, esta vez lo hice por mí. Pero los muchachos de la banda también lo disfrutaron. Se siente como si fueran nuestras canciones.

Kiko y Chris eran fans de Megadeth desde antes de entrar a la banda. ¿Cómo se siente tocar con gente que conoce todas tus canciones pero recién te conoce a vos?

Fue divertido. Se hizo más fácil cuando quisimos intentar algo del pasado. Me acuerdo de cuando llegó al grupo Mike Albert para reemplazar a Chris Poland, que se tuvo que aprender una pila de canciones de golpe a último momento. En este caso estuvo bueno que los muchachos fueran fans, porque es difícil cuando decís "Eh, hagamos esta canción" y te contestan que nunca la escucharon, je.

¿Te acordás de qué canción de Angra te hizo querer a Kiko para Megadeth?

La verdad que no. Así de gracioso como suena, a mí me gustaba Angra desde hacía rato, pero cuando tuve que elegir con quién tocar no pensaba en un guitarrista de Sudamérica. Lo gracioso es que Dave Ellefson había tocado con Kiko y eran amigos. Y ahí estaba yo, buscando por todo el mundo un guitarrista y cuando le dije a Dave sobre Kiko me contestó "ah sí, yo lo conozco". ¡Y cómo no me dijiste! ¡Me hubieras ahorrado entrevistar a veinte tipos! Igual vi a otros guitarristas para estar seguro, y todo eso me hace ver lo afortunado de tener a Kiko tocando conmigo. Hay mucho talento ahí.

¿Cómo te sentiste con Chris en la batería, un tipo muy potente pero que también tiene unos cruces medio jazzeros bastante atípicos?

Creo que es algo que viene pasando naturalmente entre los bateristas de metal modernos: están empujando los límites. Eso es algo que me gusta de nuestro primer disco Killing Is My Business... and Business Is Good! (1985). Chris es fan de ese disco y de la forma en la que se tocó la batería en ese disco, y por eso estuvimos trabajando con algunas canciones de él, como "Mechanix" o "Rattlehead". Eso me volvió loco, porque hacía rato que no podíamos tomar canciones viejas y hacerlas como queríamos.

Da la sensación de que son un grupo otra vez, de que la pasan bien juntos. ¿Es así?

Nos estamos divirtiendo mucho. Chris está con Lamb of God y para la gira nos recomendó a Dirk [Verbeuren, de la banda sueca Soilwork]. Para Dave, Kiko y yo es muy fácil subirnos al escenario sabiendo que la batería está tan bien cubierta. Y siempre la pasamos bien.

Hubo varios cambios en la banda en toda su historia. ¿Modificás tu forma de componer según quién te acompaña?

Creo que sí, hay que cambiarla. Si estuvieras bailando y te encontrás con alguien más alto que con quien bailabas antes, vas a tener que ajustar tus pasos. Con los guitarristas es lo mismo: todos tocan diferente, así que tenés que cambiar lo que escribís. Es hasta física la cuestión.

¿Cómo se están desarrollando las canciones de Dystopia en vivo, cómo viene el tour y qué vamos a ver acá en Argentina?

Estoy muy contento con como se trasladaron al escenario las canciones del disco nuevo. Tocamos cinco de Dystopia. Creo que los fans en Argentina la van a pasar bien, especialmente en esa ciudad... ¿niúquen? ¿Cómo se pronuncia?

Neuquén.

Eso. Estoy muy contento de tocar ahí por primera vez. Cuando hicimos Córdoba por primera vez en 2012 fue muy divertido. Esta vez no vamos pasar por algunos países, como Colombia. Y Argentina tiene cuatro fechas. Creo que los fans van a estar muy felices. No puedo esperar a que nos vean con Dirk y Kiko. Todos saben que tocar para los argentinos es una de las cosas que más me gustan.

Fuente: Rolling Stone

Fuente:

Más Leídas