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martes 22 de noviembre de 2016

Calamaro: entre el Rex y su faceta de escritor

El cantante anticipa su próximo disco, reflexiona sobre Spotify y recuerda cuando la Interpol lo visitó en camarines

Calamaro dice que puede sonar un poco "frío o canallesco", pero está deseando tres semanas de vacaciones para "hacer fuego y pisar la arena". Después de su show eléctrico en el Personal Fest (reunión de los Abuelos de la Nada incluida), cerrará la etapa Romaphonic con conciertos acústicos -piano, contrabajo y percusión- en Argentina, Colombia y México, incluyendo al menos cuatro presentaciones en el Gran Rex en diciembre. También saldrá un álbum nuevo, el segundo de esta temporada, con inéditos cosecha 2012-2016. "No deja de ser un disco para un público plural, pero es un disco exigente", dice Andrés. "Hay propuestas musicales informales pero también jugadas, incluso un instrumental de más de diez minutos; una atmósfera marginal que recorre el álbum de punta a punta y un extraño sentido del humor."

Volvés al Rex y me viene a la mente la visita de Los Rodríguez del 95. ¿Es algo especial ese teatro para vos?

No sé si hay teatros especiales, pero casi siempre prefiero un concierto con techo, no me gusta mucho tocar al aire libre. Con Los Abuelos hicimos el Opera hace 30 años; el Rex lo reventamos con Rodríguez hace 20. ¡Guau! Se me mezclan un poco las dos veredas de Corrientes. Me visitaron de Interpol en los camarines subterráneos de alguno de estos dos teatros, digamos, siameses. En el Rex canté con Mariano Mores, también lo vi a Sandro y fui a saludarlo en camarines. Hace poco fui a una entrega de premios. Fue pisar aquel escenario y desearlo. Así que podríamos decir que sentí algo especial, sí. Una vibración que me llamaba, jeje.

¿Cómo fue eso de Interpol?

Secuelas del celebrado juicio del porro. Como viajaba mucho necesitaban tenerme localizado. Nuestro manager se puso nervioso y quería pelearse con los agentes. No fue una previa de concentración adecuada para un recital.

¿Qué momentos destacás de esta gira acústica, Licencia Para Cantar?

Zaragoza, Valencia y Sevilla fueron muy buenos conciertos. En general tocamos en un nivel perfectamente aceptable. En algunos conciertos ofrecimos un momento de "humoradas cordobesas" [el percusionista Martín Bruhn es cordobés]: trasladamos el humor satírico de la sala de ensayo para generar un momento estilo Sammy Davis en Las Vegas. No sé si alguien entendía realmente el humor carnívoro y provinciano, pero nosotros nos reímos con sinceridad y eso no hay que lamentarlo nunca. Cantar sin batería ni amplificadores es un capítulo aparte. Como cantante sentís que estás en una dinámica mucho más amplia, sin comparación. Al mismo tiempo se escuchan hasta las caries, cada carraspera.

¿Qué chances hay de que hagas una gira basada en Honestidad brutal?

No lo estoy barajando ni lo tengo descartado. Me gusta cómo ensayamos con la banda y es posible que el año que viene toquemos canciones del disco próximo; pero dedicar un concierto a Honestidad brutal tampoco tiene nada de malo. También me gustaría recrear Nadie sale vivo de aquí. Pero existe en España una tendencia a valorar demasiado aquel Honestidad brutal, incluso con la condición de ignorar olímpicamente cualquier grabación posterior.

¿Escuchaste algún disco nuevo últimamente que te haya parecido extraordinario?

Supongo que Frank Ocean y Benjamin Clementine son muy interesantes. Rival Sons es un muy buen grupo de rock. También escucho discos extraordinarios grabados hace 60 años: una época formidable para la música y las grabaciones. Investigo, elijo los discos que quiero escuchar y también recibo los algoritmos de Spotify todas las semanas.

¿Dirías que la aplicación te sacó la ficha?

Bueno, por un lado me ofrecen puro hip-hop, pero hay una opción que me programa Zappa, Zeppelin, jazz y blues. Un curioso concepto de novedades semanales. Yo tengo mis propias listas interminables. También soy un consumidor de discos bastante orientado al jazz, es la música que me interesa comprar ahora.

¿Cómo es tu rutina de trabajo actual?

No tengo rutinas de trabajo. Sólo trabajo cuando es estrictamente necesario. Para escribir letras no tengo método, soy aleatorio. Cuando hay que ensayar, voy a ensayar encantado. Me gustan mucho los ensayos, hay una intimidad que aprecio entre los compañeros, las canciones y los instrumentos. Ya casi prefiero los ensayos que otra cosa: ¡un peligro! En el estudio intento no quedarme demasiadas horas. Digamos que mi último gran descubrimiento es la mañana. Todos los días escribo un poco, escucho música, busco el momento para leer algo de un libro. Me gusta comprar la comida y mi proyecto es usar más la bicicleta. Los ensayos y las giras me complican un poco lo de conservar una rutina. Llegué a mantener una rutina nueve meses y fue formidable. Compraba el periódico, hacía ejercicios, todo el tiempo estaba leyendo un libro y escuché mucha música. Una vida austera y cultural es una buena vida.

¿Podemos esperar más obra del Calamaro escritor?

Después de publicar Paracaídas y vueltas (2015), seguí escribiendo una serie de relatos de ficción biográfica y aparentes tertulias. Finalmente preparé un borrador fotocopiado pero nunca me decidí a formalizar. Para mí escribir es corregir, ni sé escribir en primeras tomas. Este año empecé con un diario. Cuando termine el año voy a sentarme a leer qué es lo que tengo.

Fuente: Rolling Stone Argentina
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