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miércoles 13 de septiembre de 2017

"Buena Vista Social Club" y sus 20 años

El título "Buena Vista Social Club" remite, como significado inmediato, a una grabación ocurrida hace 20 años que puso en relieve a la música tradicional popular cubana y que, a raíz de su inesperado suceso internacional, ayudó a propulsar todo un movimiento de mercado que integró -con las arbitrariedades del caso- músicas territoriales bajo la nomenclatura "world music".

Fue el registro, en parte azaroso, de un colectivo de músicos cubanos tan excelsos como postergados de todo crédito en un gesto que se proponía reivindicar la tradición musical cubana que había tenido relaciones contradictorias con el proceso de la revolución socialista.

"Buena Vista Social Club" es el nombre de un antiguo club social de La Habana y el de una formación cubana de los '90. Y fue el nombre con el que se presentó una grabación impulsada por el guitarrista estadounidense Ry Cooder, publicada el 16 de septiembre de 1997, con músicos tradicionales de la isla: Manuel "Puntillita" Licea, Compay Segundo, Rubén González, Ibrahim Ferrer, Pío Leyva, Omara Portuondo, Eliades Ochoa, Manuel "Guajiro" Mirabal, Amadito Valdés, Barbarito Torres, Juan de Marcos González y Papi Oviedo.

Buena Vista Social Club - Candela

El director de cine alemán Wim Wenders grabó una presentación realizada en Amsterdam, en 1998, seguida de un segundo concierto en el Carnegie Hall, de Nueva York, que fue el centro de su documental (1999). El éxito de la cinta precipitó un inusitado interés por la música cubana.

Fue el inicio de conciertos, giras, lanzamientos de discos solistas de cada uno de sus integrantes y la consolidación de una etiqueta de mercado, en tiempos en los que todavía existían las bateas, y que la industria intentó replicar y comercializar con artistas locales del "tercer mundo" que estaban fuera de la escena internacional.

El hecho original tuvo su dosis de azar: la reunión de músicos para que remedaran la "era de oro" de la música cubana (1930-1950) fue una idea sustituta luego de que fracasara el plan original: una reunión entre artistas cubanos y otros de Malí, país con una rica prosapia musical. Ese encuentro fallido se concretó muchos años después, en 2011, en otro disco titulado "Afrocubism", que bien merece ser escuchado.

Buena Vista era un club social que llevaba su nombre por el populoso barrio en el que estaba anclado. "La sociedad cubana y caribeña e incluso la de New Orleans estaba organizada alrededor de estos clubes sociales. Había clubes de envolvedores de cigarrillos, de jugadores de béisbol y jugaban cartas y practicaban deportes y tenían sus mascotas, como perros. En el caso del Buena Vista Social Club, allí se reunían músicos, como en los clubes de los Estados Unidos", enfatizó Cooder.

En aquel clima musical, en los '40, cobraron forma el mambo -influenciado por el jazz, la charanga- y formas de baile como la pachanga y el cha-cha-cha. También se desarrollaron los tradicionales estilos musicales afrocubanos como la rumba y el son, aunque más tarde fue modificado por el uso de instrumentos adicionales.

El club Buena Vista cerró en el contexto de las políticas de la Revolución Cubana destinadas a atacar los clubes nocturnos y los locales destinados al juego y el comercio sexual. El proceso de transformación, sin embargo, no condenó nunca la música tradicional del país.

"Buena Vista Social Club" se convirtió luego en un sello de exportación que permitía presentar, más allá de los ocasionales músicos, ritmos como el guajiro, el son, el danzón, el chachachá, todos alumbrados en relación al baile. Con un repertorio de canciones con historias simplonas, bucólicas, campesinas, interpretadas por músicos con enorme rodaje. En los conciertos internacionales -muchas veces en la Argentina- solían aparecen bien demarcados los segmentos de raíz cubana y los acomodados al pulso internacionalista.

La gran mayoría de los músicos documentados por Wenders murieron, entre ellos Manuel "Puntillita" Licea (2000), Compay Segundo (2003), Rubén González (2003), Ibrahim Ferrer (2005) y Pío Leyva (2006).

Este año se editó una nueva película "Buena Vista Social Club: adiós", del estadoundiense Lucy Walker, a modo de secuela de la película de Wenders, menos poética y sin el suceso comercial de la original.
Fuente: Télam

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