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miércoles 22 de junio de 2016

Babasónicos se hace de nuevo

La consagrada banda lanzó un CD + DVD en el que reversiona sus mejores canciones. Acaba de iniciar la gira más larga que haya hecho por el país y en agosto llega a Mendoza.

Babasónicos acaba de lanzar su CD + DVD Impuesto de fe, con el que realizarán una gira que incluye más de 50 shows en teatros de Argentina. Esta gira es la que los traerá a Mendoza en agosto para ofrecer tres recitales los días 4, 5 y 6 de agosto en San Rafael, Rivadavia y el Gran Mendoza, en Capital.

Cómo convertir un álbum con canciones de toda la carrera en un disco de temas nuevos fue el desafío al que se enfrentó Babasónicos al tomar el formato Desde adentro, deconstruir sus canciones y ofrecerlas como si fueran nuevas.

Lograr este objetivo tal como hicieron los Babasónicos sólo confirma la categoría de la banda y el nivel instrumental al que han llegado. Nueve meses de trabajo encerrados en una sala de ensayo fue el tiempo que le llevó al grupo desarmar las canciones y volver a presentarlas totalmente cambiadas.

No se trató de cambio de vestuario. Acá la banda actuó de manera quirúrgica para volcar en sus canciones todas sus influencias: Phil Spector, Burt Bacharach, el pop italiano y español de los '60 y los '70, arreglos de Los Galos, Los Iracundos, Ennio Morricone, Giorgio Moroder y tantos más.

La banda ganó al incorporar a un buen bajista y productor como Tuta Torres y, de esa manera, liberar a Carca de las cuatro cuerdas y utilizar toda su versatilidad como multinstrumentista, al igual que con Diego Rodríguez.

La orquesta y el coro fueron remplazados por un moderno mellotrón sintetizado que usó Diego Tuñón durante todo el concierto, además de una serie de sintetizadores, mientras que Carca y Rodríguez iban desde un Theremin sintetizado, una lap Steel guitar, toc toc, vibráfonos, y percusiones de todo tipo, hasta un saxo y una melódica escolar.

En esta entrevista, Diego Rodríguez y Diego Tuñón, integrantes y habituales productores de la banda, explicaron el trajín de este álbum.

–¿Cómo hicieron para descontracturar el repertorio de una banda con 12 discos y lo volvieron a armar?
Diego Tuñón: –Es muy interesante porque es renovador, pero también se sufre un montón al tener que cambiar a esta altura. Creo que a la banda le hizo muy bien tener que ensayar algo que es microscópico. Un programa es un lugar donde se ven todas las partes y un disco que se graba sólo una noche también. No tenés ningún recurso de generar misterios, lo tenés que generar desde el arreglo y nosotros siempre apostamos quizás desde el desarreglo, más allá de tener mucha armonía. Acá había que provocar, pero desde el arreglo, casi como leyendo música. Para mí es un disco de toda novedad, más allá de la revisión es una forma muy novedosa de reversionarse.

–¿Estuvieron ocho meses en la sala de ensayo?
Diego Rodríguez: –Sí, ocho meses. Llegué a tocar flauta traversa y trompeta, pero esas versiones quedaron en otro lado. Tal vez les meta a alguno de los temas nuevos, porque para los shows en vivo tenemos seis o siete temas que no entraron en Impuesto de fe. Es otra sorpresa para el que vaya a los próximos shows.

–¿Primero se pusieron de acuerdo en la lista y a partir de ahí empezaron a desarmar?
DR: –Elegimos unas 50 o 45 canciones. En realidad empezamos con 10, después con 20 y después con 30, porque íbamos cambiando.
DT: –Lo que más nos costó fue plantearnos ser otra banda, y no íbamos a tener arreglador, ni cuarteto de cuerdas, ni vientos, ni tres coros. Había que ver cómo hacemos para hacer todo lo que habría que hacer para que la canción funcione entre nosotros. Cómo ser mínimo, para que cada arreglo tenga su momento importante porque la música es audio, si tocás todos a la vez no hay detalle. Entonces, cómo logramos que la música tenga detalle, que sea bailable, que sea entretenida. Ser un programa de televisión que tenés que verlo y ver qué sucede. Nos llevó un montón de tiempo intentar hacer eso, porque un disco lo hacés en muchos meses, no en una noche.

DR: –Es tremendo, porque si hacés un disco en vivo estás caminando un camino que ya hiciste, son canciones que están orquestadas o compuestas en determinado momento y uno las intenta recrear; pero acá estás haciendo algo que es totalmente original, excepto algunas melodías de voz, esa misma noche. Tenés que tener mucho cuidado, porque te ponés bajo la mirada de un microscopio y todo lo que puede fallar va a fallar. Es como hacer cine, casi, generar una realidad no se hace igual que como se vive la realidad. Es eso, cómo orquestás algo pequeño en un lugar grande y lleno de gente.

–¿Cuándo sintieron que era un disco nuevo?
DR: –Desde que empezamos lo tomamos como un disco nuevo, por eso tenía la presión cada uno de volver a ser uno nuevo.
DT: –Es una gala, una oportunidad. Que alguien ponga la cantidad de dinero que hay en la concreción cinematográfica de esto nos imponía que teníamos que hacerlo bien. Me parece que cada vez es más interesante, últimamente lo único que se puede rescatar de un artista es la performance. Me encantan los discos, el proceso de hacerlo y el misterio de grabar cinco tracks, pero la performance es impirateable.
DR: –Estás en el momento con el tipo haciéndolo, hay algo único.
DT: –El único que supera la época es el capaz de hacer la performance, para mí todo se basa en eso. El valor de la entrada, el ir a buscarlo.
DR: –Ese es el impuesto de fe en el rock, si no no subsiste.

–¿Las dos canciones nuevas las venían preparando para el disco nuevo?
DR: –No, fueron hechas para esta ocasión. Teníamos otras más y estas fueron las últimas dos que salieron a último momento. Fueron algo espontáneo.

–¿Cómo se sienten ante los elogios de los colegas y, sobre todo, de los extranjeros?
DT: –Creo que la música es del mundo, pero siempre es muy interesante la anécdota de ser de una ciudad tan libre como Buenos Aires en lo que respecta a la creación de rock. Llegué a entender que como vivíamos en el culo del mundo y acá no venía nadie, porque a México llegaban todos, teníamos esa necesidad cultural de generarlo. Esa necesidad nos hizo hacer lo que dice Sabina, que el rock español lo inventaron los argentinos. Estábamos en el Cono Sur y teníamos ganas de hacerlo. Pero cuando hablás de los Decadentes, por ejemplo, es del mundo, salvo que hagás el rock tan intrincado de Los Piojos, que es muy argentino.

–¿Nunca les pesó la responsabilidad de tener que sonar como argentinos?
DT: –No hay banda que no quiera ser la mejor en el momento de pararse ahí, el que diga otra cosa te está mintiendo. Si querés pasar desapercibido no salís a gritar y a hacer lío.

–Las bandas que quieren girar por América Latina marcan el ejemplo de cómo ustedes conquistaron México, siendo humildes...
DT: –Creo que nunca fuimos humildes, pero la vida nos dio varios baños de humildad muy a nuestra contra. Siempre apostamos a la no humildad.

En Mendoza
-Jueves 4 de agosto. A las 21, en el teatro Roma de San Rafael. Entradas: $250, $300 y $400, a la venta en la boletería de la sala.
-Viernes 5 de agosto. A las 22, en el teatro Ducal de Rivadavia. Entradas: $250, $300 y $400, a la venta en la boletería de la sala.
-Sábado 6 de agosto. A las 22, en el auditorio Ángel Bustelo. Entradas: $250, $300 y $400, a la venta en Chamu Rockería (galería Independencia, Lavalle 35, Ciudad)y Chamu Rockería San Martín (9 de Julio 83).
Fuente: Télam

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