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martes 23 de agosto de 2016

Arjona se versiona a sí mismo

El flamante disco Apague la luz y escuche es un regreso al formato de voz y guitarra de sus orígenes. Interpreta temas olvidados de su discografía.

"Apague la luz y escuche es el nuevo disco que acaba de lanzar el guatemalteco Ricardo Arjona y que el cantante definió como una "búsqueda de la libertad". El álbum se caracteriza por su formato acústico con 13 clásicos, más tres canciones inéditas, entre ellas Nada es como tú, que sus fans ya pudieron descargar del sitio web del cantautor.

En toda América Latina y España, Arjona lanzó su nuevo disco, al que considera "la producción más auténtica" de su carrera, y "un disco acústico llevado a la mínima expresión de la producción musical desnudando las canciones a guitarra y voz, dejando como protagonista lo más importante: la historia".

En pocos minutos, el disco tuvo más de 100.000 descargas y su video en YouTube ya logró más de un millón de visitas, con un sonido en el que Arjona se aleja del ruido, de la grandilocuencia de las enormes y desgastantes giras, para retomar su relación intima con su guitarra.

El álbum contiene canciones como Adiós melancolía, Te acuerdas de mí (Carta Nº2), Asignatura pendiente, Cisnes, Duerme, De vez en mes, Quesos, cosas, casas y Lo poco que queda de mí.

El disco además tiene dos invitados, el dúo cubano Buena Fe, que apadrina Arjona en una versión de Para bien o para mal y el cantautor cubano Carlos Varela en Mi novia se me está poniendo vieja.

La primera canción que se escuchó de esta nueva producción fue Nada es como tú, que se estrenó el 17 de junio pasado, cuyo videoclip recién se estrenó, con la participación de Nicolás, el hijo menor de Arjona.

En charla con la prensa Arjona explicó que esta producción "nace de la búsqueda de la libertad de espacio, de la libertad de tiempos, de la oportunidad que puedan tener las frases de abrirse espacio, de evadir al productor necio que quiere meter dos guitarras, cuerdas, percusión y mil cosas más que convierten a la canción en un arbolito de Navidad".

Para Arjona en ese tipo de producciones "la canción está apretadita en un montón de información, donde la canción pasa al segundo plano. Por eso Apague la luz y escuche pretendía alejarse de todo eso, entonces nos encontramos con un montón de problemas y la primera idea era no sumarles problemas a los problemas que ya genera cada canción".

"Problemas como la compresión de los ingenieros de sonido que hacen que todo suene a un mismo nivel, entonces se pierden los matices. Dijimos: soltá la comprensión, si la guitarra y la voz se fueron déjalas así", apuntó Arjona.

El guatemalteco explicó que "armamos un disco de 18 o 20 canciones, que no quedaron todas; podemos decir que esta es una época donde la música se nos llenó de ruidos, nosotros nos llenamos de ruidos. No es que yo sea un iluso y diga eso justamente en esta época de ruido, tanto beat, de tanto loop, de tantas cosas que suenan bien y muchas de esas nos gustan".

La búsqueda de Arjona pasaba por "hacer un disco que se vaya completamente por otro lado, que evite los tiempos rigurosos. Que respete mucho los silencios es un atrevimiento, pero un atrevimiento fantástico, uno no sabe qué va a pasar pero me gusta lo que escucho y eso es lo que me ha llevado a realizar tantas cosas a lo largo de mi carrera".

"No pensar –dijo– en qué es lo que va a pasar con este proyecto, si le gusta o no a la gente, sino sentirme bien yo con el proyecto que quise hacer, tratar de dejar libre todo, que no sonara tan impecable, queríamos que sonara natural y orgánico y así logramos este disco que después tuvo que pasar la prueba conmigo, que me senté a escucharlo solo a ver si habíamos logrado lo que queríamos".

Arjona detalló que el nombre del disco nace en la localidad guatemalteca de Tecpan "cuando mi abuela y mi padre sintonizaban su radio XCW mexicana y allí se encontraban con canciones de mi abuelo, un español, canciones que luego mi padre me iba enseñando".

Asimismo, agregó: "Cuando mi padre me regala la guitarra, me pone junto a la radio por las noches y yo escuchaba canciones mexicanas y algunos tangos, y comencé a tratar de tocarlos. Pero además esas noches escuché un programa que se llamaba Apague la luz y escuche, que era como de historias radiadas, lo que en Argentina llaman radioteatros, donde el destacado era Manuel Bernal, un locutor y un lector formidable", agregó.

"Bernal graba un disco leyendo los poemas más importantes de la época y de la literatura latinoamericana y española, cosas de Lorca, y a mi mamá le encantaba y lo escuchamos mil veces y es un tatuaje que mi padre y yo llevamos en la materia gris siempre", se explayó Arjona y agregó: "Ese nombre anda dando vueltas en mi cabeza desde hace años, muchos años, porque muchas de las canciones que yo había creado con guitarra y voz después se habían vestido demasiado, se habían puesto tan elegantes que habían perdido un poco la esencia. Esa base en la tarea de este proyecto que se llama Apague la luz y escuche, como el disco".

Sintonía fina
Sobre el momento que dio origen al proyecto Arjona apuntó: "Es cuando hablo con Dan Warner, un guitarrista extraordinario, él se hace llamar el Gringo. Dan es fantástico porque tiene una percepción y una piel con las canciones que me ha costado mucho trabajo encontrar en otros músicos".

Arjona explicó que a pesar de que no entiende nada de lo que está hablando la canción, muchas veces tiene que "venir y hacer una traducción de la canción al inglés para que el tipo más o menos sepa de qué esté hablando, pero tiene algo que lo hace sentir lo que esta pasando en la canción y adaptarse al dolor y a las lágrimas que representan muchas de las canciones que hago".

Warner grabó con grandes de la música latina como Julio Iglesias, Ricardo Montaner, Shakira, Ricky Martin, Arturo Sandoval, Raúl Di Blasio, Chayanne, Christina Aguilera, Alejandro Fernández, Jon Secada, Cristina Castro, Luis Fonsi, Paulina Rubio, Diego Torres y el Puma Rodríguez.

"La primera canción que grabé fue Adiós melancolía. A pesar de que el arreglo es fantástico, el arreglo original es una especie de fusión con vallenato, que es extraordinario, pero yo siempre me quedé con la sensación de que esa era una de las canciones mas importantes que yo había escrito y que se había quedado escondida en medio de un asunto tremendamente festivo que no la había dejado contar la historia como quería. Entonces, decidí que la primer canción que iba a grabar sería esa", añadió.

En la misma línea Arjona precisó: "Cuando Dan grabó esa canción, yo le monté voz y la escuché. Sabía exactamente lo que buscaba, y era la verdadera Adiós melancolía que yo había escrito hace tantos años y que no había vuelto a ver. Allí, aparece el empujón de tratar de escribir otras canciones y de tratar de salvar del exceso de información a otras. Pero sin duda, es una canción vital en este proyecto porque nos dio un empujón que fue básico para animarnos y para continuar en épocas de mucho ruido", completó.

15 discos ha grabado Ricardo Arjona desde 1985, cuando salió al mercado el álbum Déjame decir que te amo. Incluyó canciones como Monotonía y Por amor.
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