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martes 12 de abril de 2016

A los 83 años murió el gran bandoneonista Ernesto Baffa

"Se fue en paz, se fue con Troilo", dijo emocionado a Télam su hijo Pablo, quien destacó que su padre no dejó de tocar hasta último momento.

El bandoneonista y compositor Ernesto Baffa, uno de los próceres de ese instrumento esencial del tango, dueño de una imponente trayectoria que lo llevó a registrar más de 60 discos y a integrar la orquesta de Aníbal Troilo durante 14 años, murió hoy a los 83 años.

"Se fue en paz, se fue con Troilo", dijo emocionado a Télam su hijo Pablo, quien destacó que su padre no dejó de tocar hasta último momento.

El músico, director y compositor nacido el 20 agosto 1932 en el barrio Floresta, estaba muy débil y su cuadro se habí­a agravado luego de una caí­da que le produjo la fractura de su cadera y no podí­a ser operado. Permaneció internado durante dos meses y medio en una clínica porteña.

"Para mí­ el tango es todo, es un sentimiento", había expresado el artista en una entrevista que mantuvo con Télam hace cuatro años, la misma en la que afirmó que "hasta donde pueda y Dios quiera, espero poder seguir arriba de un escenario".

"La verdad es que extraño esas épocas (de los 50 y los 60) cuando no faltaba trabajo. Hacíamos confiterí­as, cabarets, bailes. No parábamos de tocar", evocó en ese entonces.

Por aquellos años, el creador ya era un requerido intérprete de larga relación con el bandoneón, instrumento que abrazó desde los 8 años y con el que empezó a destacarse en los clubes de su barrio de Floresta.

A los 10 años ya tocaba en un bar y en 1948, con tan sólo 15 años, pasó a integrar la orquesta de Héctor Stamponi y Roberto Rufino.

A los 18, reemplazó a Leopoldo Federico en la orquesta de Horacio Salgán, con quien permaneció hasta la disolución de esa orquesta, en 1957, pero además pasó por las formaciones de Francini-Pontier, y luego por las de Alberto Mancione, Alfredo Gobbi, Pedro Láurenz y Pedro Maffia.

"Me probaban y quedaba en la orquesta. A uno lo ayudaban: yo era un pibe sumiso, y cuando debuté me estaban escuchando Troilo y Francini, quienes me aconsejaban `pibe, tranquilo`, mientras yo, aunque no se notara, temblaba como una hoja", recordó en aquel reportaje.

El pase a la orquesta de Aní­bal Troilo marcó uno de los puntos más altos en su carrera profesional, ya que durante 14 años (entre 1957 y 1971) fue el "fueye cadenero" de la renombrada tí­pica de "Pichuco".
"Estar en la orquesta de Troilo era como tocar el cielo con las manos, era un fenómeno con un talento tremendo", subrayó con genuina admiración.

Baffa también tuvo la posibilidad de haber compartido músicas también con Roberto Goyeneche, Roberto Rufino y Astor Piazzolla, entre otros, "me permitió crecer. Aprendí­ un poco de todos ellos".

Aún estaba con Pichuco (1965), cuando conformó un trí­o con Osvaldo Berlingieri y el contrabajista Fernando Cabarcos, que luego se convertirí­a -ya desvinculado de Troilo- en la famosa Orquesta Baffa-Berlingieri que grabó memorables páginas con Roberto Goyeneche y grandes piezas instrumentales como "Cabulero", "Canaro en París", "Ritual", "Mi refugio", "Verano porteño", entre otros.

En 1992 fue declarado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires por el Concejo Deliberante porteño. Además, integró la Selección Nacional del Tango y, al frente de su Ernesto Baffa Trí­o, solí­a deleitarnos en el Café Homero.

El último gran homenaje que recibió en vida fue el estreno de la pelí­cula documental "Ernesto Baffa, Poesí­a de bandoneón", producida por The Argentine Tango Society, y dirigida por Daniel Tonelli y Marcelo Turrisi, con producción de Silvina Damiani.

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