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domingo 11 de septiembre de 2016

Una monja ahora santa que dedicó su vida a atender a los más necesitados

En 1950, el Vaticano la autorizó a crear su congregación: las Misioneras de la Caridad. En Calcuta fundó el primer hogar para moribundos. Por su labor, recibió el Nobel de la Paz en 1979

"Yo estaba de guardia en el hospital de Santos, en Brasil, y este paciente entró en emergencias con un cuadro neurológico grave: crisis convulsivas, ataque epiléptico. Se le realizó una tomografía de cráneo computarizada y encontramos 8 abscesos en el cerebro. Inicié el tratamiento y durante la intervención sufrió una introcefalía. El cerebro se dilató y perdía líquido. Lo llevé al centro quirúrgico para hacer el drenaje, pero en el inicio de la intervención el paciente se despertó y no hubo necesidad de cirugía. Lo regresé para la Unidad de Terapia Intensiva y el paciente se quedó bien. La familia me pidió hacer la declaración a la Comunidad Médica porque durante la intervención del paciente hicieron un pedido a la Madre Teresa de Calcuta. La medicina fue la Madre Teresa".

El relato lo hizo el médico Joao Luís Cabral, sobre lo que ocurrió con el paciente Marcilio Haddad Andino el 8 de diciembre de 2008. La esposa de Marcilio contó después que, desde que su marido había comenzado con graves problemas de salud hacía ya varios años, le había comenzado a rezar a la Madre Teresa. Este fue el elemento clave para que el papa Francisco canonizara esta semana a Agnes Gonxha Bojaxhiu, además de todos sus años de trabajo a favor de los más necesitados.

De Albania a la santidad

Agnes Gonxha Bojaxhiu nació el 26 de agosto de 1910 en Uskub, en el imperio otomano y en territorio que actualmente es la república de Macedonia. Ella decía que había nacido un día después, cuando fue bautizada.

Fue la hija menor (solo tuvo una hermana) de una familia de buena posición económica, que provenía de la población albanesa proveniente de Kosovo. Su padre, Nikollë Bojaxhiu, que tenía una intensa actividad política, murió joven y en circunstancias poco claras, en 1919 y cuando ella tenía solo 8 años. Siempre se sostuvo que la causa de la muerte fue envenenamiento. A partir de allí, la madre de quien sería Teresa de Calcuta, la educó bajo la religión católica y la fue guiando hacia la vida religiosa.

Asistió a la escuela estatal, participaba en el coro de la parroquia como soprano e integraba una congregación mariana y fue interesándose por la historia de los misioneros jesuitas de Yugoslavia, que por ese entonces trabajaban en Bengala.

A los cinco años tomó la primera comunión, a los seis la confirmación y a los 12 años ya estaba convencida de que debía ser monja.

Al cumplir los 18 años, viajó a Irlanda con una amiga. Fue directo a la Abadía de Loreto del Instituto de la Bienaventurada Virgen María y comenzó su vida religiosa. Nunca más volvió a ver a su madre y a su hermana.

En Irlanda aprendió inglés y a los tres meses, a fines de 1928, viajó a Calcuta. En Darjeeling, cerca del Himalaya, inició su noviciado. Estudió bengalí y daba clases en la escuela de Santa Teresa, muy cerca de su convento.

Dos años después hizo sus votos de pobreza, castidad y obediencia y fue trasladada al Colegio de Santa María en Entally, al este de Calcuta. Fue allí donde eligió ser llamada Teresa, por Teresa de Lisieux, la santa patrona de los misioneros.

El 14 de mayo de 1937 hizo sus votos solemnes. Durante 20 años dio clases de Historia y Geografía en el convento de Loreto y llegó a ser su directora. Teresa de Calcuta siempre sostuvo que disfrutaba dar clases, pero le perturbaba la extrema pobreza del lugar.

El 11 de setiembre de 1946 Teresa sintió lo que ella definió como "la llamada dentro de la llamada". Dijo haber escuchado a Dios pidiéndole que dedicara su vida a los menos privilegiados. Alguna vez contó que esa experiencia la vivió mientras viajaba en tren, hacia el convento de Loreto para un retiro espiritual. "Fue una orden. Fallar habría significado quebrantar la fe", dijo.

Su primer paso obedeciendo esa orden, fue viajar a París para capacitarse en atención médica básica y en 1948, con el apoyo de financiero de un empresario indio católico, comenzó a trabajar entre los pobres en Calcuta. Los trataba de asistir con cuidados y alimentos y les enseñaba a leer.

Ese año hizo un pedido al Vaticano para iniciar una congregación diocesana. Fundó una escuela y ya comenzaron a unírsele algunas mujeres jóvenes, que querían acompañarla. Allí fue donde comenzó a establecer las bases de una nueva comunidad religiosa que trabajara "para los más pobres entre los pobres".

El 7 de octubre de 1950, la Santa Sede la autorizó a inaugurar su nueva congregación: Las Misioneras de la Caridad. "Nuestra misión es atender a los hambrientos, los desnudos, los que no tienen hogar, los lisiados, los ciegos, los leprosos, toda esa gente que se siente inútil, no amada, o desprotegida por la sociedad, gente que se ha convertido en una carga para la sociedad y que son rechazados por todos", definió ella en su momento. Ese año también adoptó la ciudadanía india.

Su trabajo fue bien visto por el gobierno indio y hasta el primer ministro de esos años se encargó de mostrar su aprecio por la Madre Teresa y su obra.

Creó hogares, centros asistenciales, escuelas... De los 13 integrantes originales de la congregación, hoy tiene más de 5.000 en todo el mundo. Cuando falleció, la orden operaba 610 misiones en 123 países, Desde el papa Pablo VI en adelante, todos los pontífices reconocieron su trabajo. Todo ello le significó, entre decenas de honores, recibir el Premio Nobel de la Paz en 1979.

Pero quizás una de las obras que más le impactó a Teresa fue el hogar para moribundos, que creó en Calcuta.

"En 1952 pudimos abrir el primer hogar del moribundo. A mí me ocurrió el primer caso, el de una mujer tirada en plena calle. Se la estaban comiendo las ratas y las hormigas. Yo la llevé al hospital, pero no podían hacer nada por ella. Tuvieron que aceptarla, porque yo dije que no me marchaba de allí en tanto no se hiciesen cargo de ella. Después fui al ayuntamiento pidiendo que me diesen un lugar donde meter a tales desgraciados, porque ya en el mismo día, había encontrado a otros que también se morían en mitad de la calle. El administrador encargado de la salud pública me señaló el templo de Kali, abriéndome el "darmashalah", lugar donde en otros tiempos la gente descansaba tras haber rendido culto a la diosa. El edificio estaba vacío; me preguntó aquel señor si lo quería. Yo me sentí contenta de poseer tal casa por diversas razones, particularmente porque era un centro de culto y de devoción de los hindúes. En 24 horas condujimos allí a nuestros enfermos y lisiados. Desde entonces (y hasta principios de la década del '70) hemos recogido por las calles de Calcuta más de 20 mil personas, habiendo muerto cerca de la mitad", contó.

Las condiciones de vida y el paso de los años, fueron afectando la salud de la Madre Teresa. En 1983 sufrió un ataque cardíaco en Roma mientras visitaba a Juan Pablo II. En 1989 tuvo un segundo paro cardíaco y le colocaron un marcapasos. En 1991 sobrevivió a una neumonía en México. En 1993 fue ingresada en el Hospital de las Naciones Unidas a raíz de una congestión pulmonar. Ese mismo año se cayó y se quebró tres costillas. En 1996 se fracturó la clavícula y ese mismo año comenzó a sufrir una insuficiencia en el ventrículo izquierdo y fue internada en un hospital de alta complejidad de California, Estados Unidos. Pese a todo, recién el 13 de marzo de 1997 renunció como jefa de Las Misioneras de la Caridad.

Finalmente Teresa falleció el 5 de setiembre de 1997, a los 87 años, en Calcuta. El gobierno indio le concedió un funeral de Estado y su féretro fue trasladado por gran parte de la ciudad en el mismo carruaje en el que fueron llevados los restos de Mahatma Gandhi y Jawaharlal Nehru.

La acusan de pregonar el culto al sufrimiento y de no asistir a los enfermos


Todos tienen detractores y críticos. Teresa de Calcuta no es la excepción pese a que es la figura católica más respetada y admirada en la historia de India y posiblemente de gran parte del mundo.

"Este ícono de la compasión, premio Nobel de la Paz, era una fanática religiosa amiga de dictadores, ricos y corruptos. A los pobres les pidió resignación y los ayudó a morir, pero sin darles cuidado profesional", sostuvo Aroup Chatterjee, doctor de Calcuta residente en Londres, autor del libro Mother Teresa The Final Veredict (Madre Teresa, El Veredicto Final) y que participó del documental Hell's Angel (Angel del Infierno), del periodista anglo-estadounidense Christopher Hitchens, que fue uno de los primeros que dio otra mirada sobre la Madre Teresa, en 1994.

Críticas surgen de datos públicos
La religiosa dio su reconocimiento al dictador de Haití Jean-Claude Duvalier y al régimen totalitario de Enver Hoxha, en Albania. También recibió algunas donaciones de personajes cuestionados, como Charles Keating, que fue encarcelado por el mayor fraude financiero en la historia de Estados Unidos hasta finales de los '80 y para la Madre Teresa le pidió misericordia para él al tribunal que lo condenó.

Chatterjee sostiene aún hoy que la congregación de las Misioneras de la Caridad recibió millones de dólares de donaciones y que "con esa fortuna podría haber ayudado a vivir mejor a los enfermos", pero solo se los ayudó a morir pregonando el culto al sufrimiento. "A los moribundos no se les daba ningún analgésico fuerte, incluso en los casos más extremos, y los cuidados no eran profesionales, carecían de la más básica higiene, sufrían condiciones de tortura", dijo.

Además la Madre Teresa encabezó la cruzada del Vaticano contra el aborto y los anticonceptivos y en su discurso de aceptación del Nobel en 1979, declaró que "el más grande destructor de la paz hoy es el llanto del inocente niño no nacido".

Además Teresa reconoció haber convertido al catolicismo a más de 29.000 personas que murieron en su centro y dijo que "es muy bonito ver a la gente morir con tanta alegría".

Otra de las críticas públicas la hizo el cubano-estadounidense Hemley González, que en 2008 fue voluntario de la congregación. "Me di cuenta de que se trataba de una violación sistemática a los derechos humanos y de un escándalo financiero" y aseguró que los voluntarios no tenían preparación. "Estuve en la cremación de 12 personas, algunas de las cuales creo que pudieron haber sobrevivido", afirmó.

Dicen que Teresa hacía sufrir a los pobres para poder recibir el amor de Dios pero ella "nunca esperó. Cuando estuvo enferma acudió a servicios de salud modernos y costosos", afirman.

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