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miércoles 22 de junio de 2016

Un vuelo de rescate partió al Polo Sur en una difícil misión para rescatar a un hombre enfermo

En un esfuerzo internacional, el avión turbohélice Twin Otter, de propiedad canadiense, inició el vuelo de 2.400 kilómetros a la Base Rothera, una estación británica en la península antártica.

Un avión despegó del Polo Sur con un trabajador enfermo en una arriesgada misión de rescate hacia una estación científica estadounidense remota, dijeron funcionarios federales.

En un esfuerzo internacional, el avión turbohélice Twin Otter, de propiedad canadiense, inició el vuelo de 2.400 kilómetros a la Base Rothera, una estación británica en la península antártica, informó Peter West, vocero de la Fundación Nacional de Ciencia. La trayectoria, con una duración de entre nueve y 10 horas, fue recorrida el martes desde Base Rothera para llegar al Polo Sur.

Una vez que el paciente enfermo y la tripulación —el piloto, copiloto, ingeniero aeronáutico y trabajador médico— descansen, saldrán de la Antártida para que el paciente reciba tratamiento médico que no puede obtener en el remoto continente.

West dijo que al menos un trabajador tuvo que ser desalojado, aunque posiblemente sean dos. La agencia se negó a revelar la identidad de los tripulantes enfermos o el estado de su enfermedad, debido a razones de privacidad.

Los aviones no suelen volar a la estación polar entre febrero y octubre debido a los peligros del trayecto a causa de la oscuridad total y el frío. Este miércoles la temperatura era -60 grados Celsius (-75 Fahrenheit), según los datos registrados de la estación en internet. El primer día de invierno en el hemisferio sur fue el lunes. El sol no saldrá en el Polo Sur sino hasta el primer día de su primavera, que es en septiembre.

El frío gélido de esa región afecta una cantidad de factores para el vuelo, entre ellos el combustible, que debe ser calentado antes de despegar, las baterías y el sistema hidráulico, indicó West. El Twin Otter es capaz de volar en medio de temperaturas tan bajas como -75 grados Celsius (-103 Fahrenheit), señaló.

"El frío en la Antártida es tan implacable que cualquier desperfecto podría acarrear graves consecuencias", explicó Tim Stockings, director de operaciones de British Antarctic Survey en Londres. "Si uno se vuelve complaciente, el frío frustrará todos tus planes".

Agregó: "Las condiciones pueden cambiar muy súbitamente allá abajo" debido al hielo condensado de las nubes, los fuertes vientos y la nieve.

Fuente: Associated Press

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