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martes 14 de febrero de 2017

Según el expresidente peruano Toledo hay "una cacería de brujas" en torno a su caso

El ex presidente de Perú, quien está prófugo de la Justicia, difundió un comunicado a través de las redes.

El ex presidente de Perú Alejandro Toledo, con orden de captura acusado de haber recibido millonarias coimas de la constructora brasileña Odebrecht, denunció ser víctima de una "caza de brujas", pero no aclaró dónde se encuentra.

Tres días después de que Perú solicitara judicialmente su detención, Toledo habló a través de las redes sociales, en un comunicado donde mantuvo en secreto su paradero, aunque presumiblemente siga en Estados Unidos.

En la misiva insiste en la presunción de inocencia y afirmó no haber cometido los delitos que le imputan, que van desde el tráfico de influencias hasta el lavado de activos por haber recibido 20 millones de dólares en sobornos de Odebrecht, a cambio de favorecerla en la licitación de la Carretera Interoceánica del Sur, que recorre el territorio peruano desde la costa del Pacífico hasta Brasil.

La Justicia peruana consideró que existen indicios suficientes para pensar que Toledo intervino en la contratación de la firma y ordenó que sea encarcelado de manera preliminar por 18 meses, mientras continúa la investigación.

Toledo calificó hoy esa decisión judicial de "infamia", afirmó que llamarlo "fugitivo es una distorsión maquiavélica" y condicionó su presencia en el proceso a que no lo prejuzguen culpable.

"Yo estoy dispuesto a colaborar con una Justicia, pero que sea justa y dentro del Estado de Derecho; voy a defenderme y nunca me rendiré a una cacería de brujas políticamente motivada", señalo quien fuera mandatario de Perú entre 2001 y 2006.

El comunicado de Toledo fue el broche de un día donde el gobierno peruano estuvo pegado al teléfono para lograr que Estados Unidos e Israel colaboren con la ubicación y detención del ex presidente.

El actual jefe del Ejecutivo peruano, Pedro Pablo Kuczynski, agradeció a Israel su decisión de impedirle ingresar a Toledo, y pidió a su par estadounidense, Donald Trump, que facilite su deportación, si es que se encuentra en Estados Unidos, como la mayoría cree.

Por eso, los esfuerzos del gobierno se centran en mandar toda la documentación e información requerida por el Departamento de Justicia estadounidense para que este pueda tramitar una orden de detención en su territorio.

El ministro del Interior Carlos Basombrío advirtió que Toledo todavía puede salir de Estados Unidos con entera libertad, hasta que la Fiscalía peruana no solvente los requisitos de las autoridades estadounidenses, algo que, confió.

El caso de Toledo llegó en la tarde de ayer al máximo nivel cuando Kuczynski solicitó telefónicamente a Trump que evalúe la posibilidad de deportar al ex presidente a Perú, dentro de las facultades que la ley de migración otorga al Departamento de Estado.

Trump llamó a Kuczynski desde el avión presidencial, el Air Force One, en medio de la incógnita del paradero de Toledo, después de que se conociera que no viajó desde San Francisco (California) a Israel.

En el Ejecutivo liderado por Kuczynski son conscientes que una deportación acortaría los trámites para que Toledo regrese a su país natal, aunque este cuenta con residencia en Estados Unidos, donde trabaja como investigador en la Universidad de Stanford (California).

Toledo es la primera gran figura inculpada por el caso Odebrecht, empresa que admitió a la Justicia estadounidense haber pagado 29 millones de dólares en sobornos a funcionarios peruanos entre 2005 y 2014.
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