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viernes 10 de febrero de 2017

Se entregó el autor del robo de las joyas de los premios Goya

Un trabajador de la empresa de iluminación ha confesado la sustracción y ha devuelto las alhajas.

Un técnico de iluminación de la empresa Ilunión se ha entregado esta tarde en la comisaría como supuesto autor del robo de las joyas de la gala de los Premios Goya, según han confirmado fuentes policiales. El arrestado ha confesado el delito y ha asegurado que no forzó la puerta, ya que se la encontró abierta.

El supuesto autor del robo ha acudido a las ocho de la tarde a la comisaría del distrito madrileño de San Blas, acompañado de un jefe de producción, y ha entregado las alhajas, que habían sido valoradas en 30.000 euros. Este hombre, del que solo se conoce que tiene unos 50 años y carece de antecedentes policiales, trabaja en una empresa auxiliar para el montaje y desmontaje de la luz, según fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid.

El hombre, que se ha confesado autor del robo, ha asegurado que vio la puerta abierta y que se metió en la habitación. Se encontró las cajas de las joyas y pensó que se trataba de "baratijas", según su versión. Por eso, se las llevó para "tenerlas de recuerdo". Al comprobar todo el revuelo que se había formado y al saber del alto valor que tenían las joyas, decidió confesar a sus jefes lo que había ocurrido y entregarse a la policía.

El autor confeso del robo ha asegurado a los agentes que ha participado él solo en el robo y que las cajas estaban detrás de un monitor de televisión. Esto reforzaba su idea de que las alhajas eran bisutería y no tenían un valor muy alto.

El técnico ha prestado declaración ante los agentes del Grupo de Policía Judicial de la comisaría de San Blas, que se hicieron cargo de las investigaciones después de que se denunciara el robo. Los agentes pidieron el listado de trabajadores que tenían acceso a las habitaciones del hotel Auditorium Marriott, donde se celebró la noche del pasado sábado la gala de los Premios Goya. Estas estancias habían sido alquiladas por la organización para que los participantes en la celebración se pudieran cambiar y arreglar antes de salir al escenario.

El detenido será acusado, probablemente, de un delito de hurto, ya que no ha empleado la fuerza para sustraer las joyas. Además, se le puede aplicar la atenuante de confesión, lo que también le reduce la condena. Este delito está tipificado en el artículo 234 del Código Penal y recoge una condena de seis a 18 meses de prisión, si el valor de lo sustraído supera los 400 euros. Las joyas estaban tasadas en 30.000 euros. Pasará a disposición del juzgado de guardia de detenidos a lo largo de la mañana de mañana, cuando los investigadores terminen el atestado. Lo más probable es que, dados la entidad del robo y la ausencia de antecedentes policiales, quede en libertad con cargos a la espera de ser citado por el juzgado que instruya el caso.

Sin cámaras de vigilancia

Uno de los principales problemas con el que se encontraron los agentes es que la zona carecía de sistemas de videovigilancia, por lo que carecían de pruebas audiovisuales para ver quién entró y salió de la habitación y pudo ser el autor del robo.

La Academia de Cine había denunciado el pasado lunes que el valor de las joyas era de 30.000 euros. Se trataba de cuatro pares de gemelos, una sortija y un juego de pendientes que habían sido prestados para el evento por la Joyería Suárez. Las joyas no fueron utilizadas por ningún protagonista de la gala o la alfombra roja, sino que habían sobrado de entre las que la marca prestó para la ceremonia. Se quedaron en una de las habitaciones.

Los responsables de la gala no se percataron de su ausencia hasta que el lunes por la mañana se dedicaron a recoger todos los enseres que había en la habitación. Al abrir las cajas en las que supuestamente tenían que estar las joyas, estas se encontraban vacías. La denuncia la pusieron el responsable de la gala y el jefe de seguridad del hotel Auditorium Marriott. Estos mantuvieron que el robo se produjo entre las diez de la noche (hora en que comenzó el acto) y las nueve de la mañana del lunes, cuando se comprobó que no estaban.
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