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martes 04 de octubre de 2016

Santos, decidido a salvar el proceso de paz con las FARC

Colombia en la incertidumbre, tras el triunfo del no. El grupo guerrillero reiteró el cese al fuego definitivo.

Colombia estaba decidida a salvar el proceso de paz luego del plebiscito que sorpresivamente dijo no al acuerdo con las FARC, asestando un duro golpe al gobierno de Juan Manuel Santos y poniendo en entredicho el fin de medio siglo de violencia.

Rodrigo Londoño, alias Timochenko, el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dijo ayer que la derrota en el plebiscito no tiene efecto legal alguno, aunque sí cuenta con efecto político. En un mensaje de video de corta duración reiteró la disposición de la guerrilla de cumplir el compromiso de alto el fuego permanente.

Timochenko negó que los resultados del referendo sean una derrota política porque la consulta no es jurídicamente vinculante. Consideró que el acuerdo final ya ha sido firmado y entregado al Consejo Federal Suizo en Berna como un acuerdo humanitario especial entre partes en conflicto en el marco de la Convención de Ginebra. "Esto le confiere innegable e irrevocable efecto jurídico", remarcó.

"Incertidumbre y sorpresa total" repiten analistas luego del cerrado resultado que arrojaron las urnas –50,21% para el no frente al 49,78% para el sí, con 62% de abstención–, que nadie predijo.

El gobierno y los rebeldes analizaban los pasos futuros, mientras la oposición victoriosa reiteraba su ánimo de renegociar el pacto, ante la atónita mirada de la comunidad internacional. Santos, que anunció enfáticamente que no se rendirá en su cruzada por la paz, convocó a todas las fuerzas políticas para "buscar puntos de encuentro".

La reunión en la presidencial Casa de Nariño finalizó con una declaración de apoyo al jefe de Estado. "Respaldamos la decisión de conformar una comisión amplia e incluyente que abra un diálogo nacional con todos los sectores del no", afirmó el presidente del Senado, Mauricio Lizcano.

Al encuentro no asistió el ex presidente Álvaro Uribe, feroz opositor a Santos y a la negociación con las FARC, que tras el plebiscito llamó "a un gran pacto nacional".

La gran pregunta ahora es qué pasará con el acuerdo que llevó cuatro años de negociaciones en Cuba y que sellaron hace una semana, en una ceremonia solemne en Cartagena, Santos y el jefe máximo de las FARC, Londoño (Timochenko).

"A pesar del revés, el alto al fuego que rige desde el 29 de agosto sigue en pie", confirmó Santos.
En una declaración desde La Habana, Timochenko ratificó: "Los frentes guerrilleros en todo el país permanecerán en cese al fuego bilateral y definitivo como una necesaria medida de alivio a las víctimas del conflicto y en respeto a lo acordado con el gobierno".

El líder rebelde también había abierto más temprano la posibilidad de rectificar el acuerdo. Este resultado "nos llena de más entusiasmo, nos compromete mucho más, porque de todas formas hay diversas lecturas y hay que analizarlas para ver en qué hay que rectificar", indicó.

"Estamos analizando con calma los resultados para continuar, porque esto no significa que se ha perdido la batalla por la paz", añadió, al precisar que las FARC proyectarán iniciativas para sacar adelante este proceso.

Por mandato de Santos, el jefe negociador del gobierno, Humberto de la Calle, y el Alto Comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, viajaron a La Habana, para mantener informados a los negociadores de las FARC sobre el diálogo político.

Antes de la reunión, De la Calle puso su cargo a disposición del presidente. "Los errores que hayamos cometido son de mi exclusiva responsabilidad. Asumo plenamente mi responsabilidad política", dijo.
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