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martes 26 de julio de 2016

Recibió un doble transplante de manos y quiere que se las quiten

Hace siete años Jeff Kepner fue operado; se suponía que le cambiaría la vida, pero sus manos injertadas no responden como esperaba y ya no las quiere

Un hombre que recibió un injerto de manos, ahora las rechaza debido a su poca o nula funcionalidad.

Según la revista norteamericana Time, Jeff Kepner se sometió a una intervención quirúrgica nunca antes realizada. En 1999, Kepner perdió sus manos debido a una sepsis que se inició a partir de una infección por estreptococos. Desde ese entonces hasta su operación usó prótesis que dificultaban su vida pero que le hacían posible manejar y mantener un trabajo, algo que hoy le resulta imposible.

Diez años después de la infección que lo dejó sin sus manos, el vecino de Augusta, Georgia, entró a quirófano del centro médico de la Universidad de Pittsburgh (UPMC). En una complicada y riesgosa operación que duró más de nueve horas, Kepner por fin volvería a tener manos gracias a un donante pero. ese no fue el caso. El cuerpo de Kepner rechazó aquellas manos y, si bien él conocía que esto sería una posibilidad, creyó que en el peor de los casos podrían quitárselas y así volver a sus prótesis. Desde ese entonces descubrió que nada resultaría así de simple.

"Desde el día uno nunca pude usar mis manos", dice Jeff Kepner. "No puedo hacer absolutamente nada. Me siento en mi silla y miro televisión todo el día".

Las cirugías no acabaron allí y a lo largo de los años otros procedimientos fueron realizados a fin de intentar que esas manos respondan a su cuerpo. Kepner asegura que después de siete años está cansado de cirugías y que lo más probable es que siga con las manos no funcionales antes de someterse una vez más a un quirófano.

El cirujano que dirigió la operación en 2009, Dr. W. P. Andrew Lee contó que solo seis de cada cien trasplantes de este tipo han necesitado ser removidos en Estados Unidos y Europa. Aseguró a la revista Time que su equipo médico ha realizado cuatro operaciones de este tipo y que los otros tres pacientes habían recuperado una significativa funcionalidad en sus extremidades como para volver a sus vidas.

"Cirugías complicadas como un trasplante de mano no producen un resultado uniforme en todo el mundo", Leeds agregó, "pero hemos sido motivados por los resultados positivos que hemos obtenido en otros procedimientos".

Kepner aseguró que nunca más se contactó con Lee ni ningún miembro de su equipo de cirujanos desde aquella primera operación. Además, confió a la revista que su calidad de vida se ha disminuido, porque con las prótesis su vida era funcional en un 75 % y en la actualidad se siente en un 0 %. Su mujer, Valerie, dejó de trabajar en mayo para poder hacerse cargo de su marido y el resto de su familia lanzó una página web para juntar fondos por los gastos que han tenido los últimos años. Kepner aseguró que si pudiera volver el tiempo atrás no se habría hecho la cirugía pero que no culpa a los doctores responsables. "Era la chance que tenía y es la chance que tomé".

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