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lunes 09 de enero de 2017

Nueva crisis en Irlanda del Norte al renunciar su gobernante

El viceministro principal, Martin McGuinness, dimitió y dejó al borde del abismo al gobierno de coalición de católicos y protestantes.

El viceministro principal de Irlanda del Norte, el nacionalista Martin McGuinness, renunció hoy a su cargo, lo que dejó al borde del abismo al gobierno de coalición de católicos y protestantes, y a la región a un paso de una convocatoria a elecciones anticipadas.

El número dos del Sinn Fein, antiguo brazo político del inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), decidió abandonar el gobierno de coalición en protesta por la gestión del Ejecutivo de unidad nacional de un supuesto caso de corrupción en la política de energías alternativas, un proyecto emblema de la actual primera ministra.

El llamado Plan de Incentivos para el Calor Renovable (RHI) es una política de energías alternativas creada e impulsada por la actual ministra principal norirlandesa y líder del mayoritario Partido Democrático Unionista (DUP), Arlene Foster, en 2012, cuando ella era titular de la cartera de Empresas, Comercio e Inversión.

El Sinn Fein ya había pedido en diciembre pasado la dimisión temporal de Foster hasta investigar a fondo el caso, pero la dirigente del sector político de los protestantes se negó, lo que tensó el gobierno de coalición hasta la ruptura de hoy.

El partido republicano sigue pidiendo que una comisión independiente investigue el caso y determine si hubo corrupción en la gestión del RHI, cuyas irregularidades podrían costar a las arcas públicas norirlandesas unos 478 millones de euros.

McGuinness explicó hoy que "lamenta profundamente" tomar esta decisión, pero recordó que Foster no quiso "mantenerse al margen" mientras se investiga el caso, según la agencia de noticias EFE.

Según el número dos de Sinn Fein, su posición en el gobierno "no es creíble o sostenible" y adelantó que su partido no lo sustituirá en el cargo, lo que provocaría una convocatoria a elecciones anticipadas.

"Necesitamos ahora elecciones para dejar que la gente decida democráticamente sobre esta cuestión, en las urnas", opinó McGuinness.

Su ex aliada, la primera ministra Foster, adelantó que no se dejará presionar.

"Si él (McGuinness) está jugando, si el Sinn Fein está jugando y creen que voy a ceder están equivocados. No dimitiré y, si se convocan elecciones, habrá elecciones", prometió Foster ante la prensa.

De acuerdo con el acuerdo del Viernes Santo, firmado en 1998 para poner fin al conflicto norirlandés entre protestantes y católicos, el gobierno no puede funcionar si el ministro principal o su adjunto, McGuinness en este caso, abandonan el puesto, pues ambos cargos tienen el mismo estatus y garantizan la representación de los sectores en pugna.

En consecuencia, si uno de los dos líderes del gobierno renuncia, el otro también pierde su posición automáticamente, situación que obligaría a disolver la Asamblea autónoma y celebrar unos comicios regionales.

Un vocero del gobierno británico informó a la prensa que la primera ministra del Reino Unido, la conservadora Theresa May, se mantiene informada del asunto y que el ministro para Irlanda del Norte, James Brockenshire, "está en contacto con los actores de la provincia para animarles a que sigan dialogando" y eviten una crisis política mayor.
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