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lunes 02 de mayo de 2016

Multitudinarias marchas por reclamos laborales terminaron a palazos

Las celebraciones por el 1º de Mayo en todo el mundo estuvieron marcadas por pedidos de reivindicaciones sociales.

Multitudinarias manifestaciones para exigir mejoras laborales y sociales marcaron este domingo el Día de los Trabajadores en todo el mundo, con represión en Francia, gritos de apoyo al gobierno en Cuba y protestas en Chile.

En Francia, la fiesta del trabajo se desarrolló en un ambiente particularmente tenso, después de dos meses de protestas contra un proyecto de ley del trabajo y de numerosas manifestaciones plagadas de violencia. Varias decenas de miles marcharon en todo el país, bajo una alta vigilancia policial pero que no impidió que se registraran incidentes.

En París, donde desfilaron decenas de miles de personas, jóvenes con pasamontañas y cascos lanzaron cartones y botellas contra las fuerzas del orden, gritando: "Todo el mundo odia a los policías". Las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos.

En Chile salieron a las calles a celebrar el Día del Trabajo y reclamar mejoras sociales en dos marchas paralelas, una de las cuales registró incidentes violentos. Las manifestaciones se realizaron días después de un controvertido fallo del Tribunal Constitucional (TC) que declaró inválida la titularidad sindical, una de las cuestiones claves de la reforma laboral que fue aprobada en el Congreso en abril y es cuestionada por la oposición y el empresariado. Ayer, la presidenta Michelle Bachelet anunció que estudiará ajustes y una reforma.

La primera marcha, organizada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT, el mayor de los sindicatos en Chile), reunió a unas 5.000 personas y transcurrió de forma pacífica en la principal avenida de la ciudad, la Alameda. La segunda marcha, organizada por el Comité Iniciativa Unidad Sindical (compuesta por personas que manifiestan no sentirse representados por la CUT, a la que acusan de ser instrumentalizada por el gobierno), recorrió también las principales calles de Santiago.

En su transcurso se registraron numerosos incidentes de violencia y ataques a locales comerciales, que fueron fuertemente reprimidos por la policía chilena con carros dotados de cañones de agua y con gases lacrimógenos.

En Madrid, varios miles de personas, incluidos los líderes del partido Socialista, Pedro Sánchez, y del partido ecolocomunista Izquierda Unida, Alberto Garzón, desfilaron en una marcha organizada por los sindicatos CCOO y UGT, tras una pancarta que rezaba: "Contra la pobreza salarial y social, trabajo y derechos".

En Cuba, cientos de miles de trabajadores cubanos marcharon este domingo en apoyo a las medidas de flexibilización económica de Raúl Castro, quien presidió la movilización en La Habana, y a los amenazados gobiernos de Brasil y Venezuela.

En Estambul, Turquía, la policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes en varios lugares de la ciudad, principalmente en los alrededores de la célebre plaza Taksim, que suele albergar protestas.

En Rusia, cerca de 100.000 personas según la policía participaron en Moscú en una gran manifestación organizada en la plaza Roja, enarbolando banderas y globos frente a las paredes del Kremlin, algo que recordaba a los grandes desfiles de la desaparecida Unión Soviética.

En Polonia, unos centenares de manifestantes se reunieron en Varsovia, convocados por el sindicato OPZZ y el partido de izquierdas SLD y marcharon en calma por las calles de la capital, donde tuvieron lugar otras marchas menores auspiciadas por varias organizaciones de izquierda.

En Italia, una manifestación unitaria de los tres principales sindicatos (CGIL, CISL y UIL) se desarrolló sin incidentes ayer, bajo la lluvia.

En Corea del Sur, decenas de miles de personas protestaron contra una reforma anunciada de las condiciones de trabajo, un proyecto de la presidente Park Geun-Hye y de su partido, conservador, que prevé facilitar las condiciones de despido.

En Austria, el canciller socialdemócrata Werner Faymann fue recibido con abucheos reclamando su dimisión al dirigirse a una multitud de unas 80.000 personas en Viena, mientras intentaba defender la política migratoria y de empleo de la gran coalición que dirige junto a los democratacristianos.

El Día del Trabajo, que se celebra en numerosos países, nació en Chicago en 1886 por iniciativa de un movimiento sindical que reclamaba una jornada laboral de ocho horas.
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