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lunes 29 de agosto de 2016

Michel Temer enfrenta un campo minado en Brasil

El presidente interino tiene por delante una extensa lista de desafíos en lo económico, social y judicial.

Michel Temer asumirá esta semana la presidencia de Brasil si, como indican todos los sondeos, el Senado destituye a Dilma Rousseff. Pero no son tiempos de festejos en la mayor economía de América Latina.

La larga lista de desafíos económicos, políticos, sociales y hasta judiciales anticipan dos años arduos de gobierno, donde deberá oxigenar una economía que se encuentra en una de las peores crisis de su historia y atender a las presiones de la heterogénea base de partidos políticos que impulsó su ascenso.

Todo, bajo la negra sombra del escándalo de corrupción en Petrobrás.

A los 75 años Temer es una pieza permanente del ajedrez del poder brasileño. Pero su popularidad es magra (en torno al 13%) y llegaría al poder de forma accidentada, sin la legitimidad que dan las urnas.

Hombre fuerte del mayor partido de Brasil, el PMDB de centro derecha, este hombre que asumió de forma provisoria el gobierno de Rousseff, cuando esta fue suspendida del poder, aspira a quedarse hasta fin de 2018. Para eso, construyó su gobierno con un equipo económico prestigioso y un gabinete multipartidario ligado al "centrao", un grupo mayoritario en el Congreso, conservador en lo político y liberal en lo económico.

"Temer está apoyado por sectores conservadores y vio una oportunidad de llegar a la presidencia. Pero él es un conciliador y nunca defendió la privatización de Petrobrás o la venta de tierras, todas ideas que están apareciendo ahora", dijo Roberto Requiao, senador del PMDB contrario al juicio político. "Y si no lleva adelante ese programa radical, no va a resistir las exigencias de esos grupos conservadores, y si lo hace, estallará otra crisis", añadió.

La fragmentación partidaria es parte del fenómeno que hizo frágil a Rousseff.

El ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) necesitó tres partidos para lograr una mayoría simple y aprobar un proyecto en el Congreso. Dilma precisó 14, lo que muestra un sistema político al borde del parlamentarismo.

Economía
Es el mayor desafío y la mayor apuesta: pasar de un modelo de mayor intervención en la economía a uno de sesgo liberal. Con el país rumbo a su primer bienio recesivo desde los años 30, el equipo económico de Henrique Meirelles (jefe del banco central durante las presidencias de Lula da Silva) quiere frenar el gasto, flexibilizar el mercado laboral y reducir el costo de las jubilaciones. Todos los caminos apuntan a la vuelta del rigor para restaurar los equilibrios macroeconómicos.

Y todas esas iniciativas requieren enmiendas constitucionales.

"Ahora tiene que demostrar a qué vino", dijo Carlos Kawall, economista jefe del Banco Safra y ex secretario del Tesoro Nacional. Con el desplome del 3,8% del PBI en 2015 y una contracción de 3,1% estimada para este año, Brasil cruje tras un largo aletargamiento.

El desempleo marcó un récord de 11,3% en junio, la inflación es de 8,74% y el déficit primario equivale al 2,51% del PBI. "El nivel de gasto público es insostenible y no hay opciones para resolverlo sin reformas. La llave hoy es el ajuste estructural. Si no lo consigue entraremos en una crisis más profunda", agregó.

Estallidos sociales
Temer representa el poder del establishment en Brasil y el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff encarnaba la idea de cambio.

Ahora, el PT apuesta a un renacer de los movimientos sociales, que durante más de 13 años se beneficiaron con la amplia agenda de derechos y programas como Bolsa Familia. "El ajuste hará perder fondos a los movimientos sociales, que durante los gobiernos del PT fueron próximos, quedaron muy ligados al poder, y ahora pueden reorganizarse", dijo Luiz Alberto de Souza, sociólogo de la Universidad Cándido Mendes, en Río.

"Los sindicatos se pondrán en movimiento con las reformas", apuntó Kawall.

Corrupción
La corrupción en Petrobrás, una confabulación empresarial y política que desvió millones de dólares de la estatal petrolera, no esquivó al gobierno interino.

En su primer mes de gobierno, Temer perdió tres ministros por el Petrolao y su nombre fue mencionado en declaraciones hechas por acusados que buscan una reducción de sus condenas. Temer negó las acusaciones y no fue investigado. Pero el caso fue la bandera de las manifestaciones que sustentaron el juicio político.

También enfrenta una investigación del Tribunal Superior Electoral sobre presunta financiación ilegal durante la campaña que alcanza a la fórmula que integró con Rousseff.
Fuente: AFP vía Noticias Argentinas

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