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jueves 12 de enero de 2017

Los restos del nazi Josef Mengele se convirtieron en una herramienta para dar clases de medicina

Por más de 30 años, los huesos de Josef Mengele, el médico alemán que hizo experimentos atroces con miles de judíos en el campo de concentración de Auschwitz, permanecieron en una bolsa de plástico azul

Por más de 30 años, los huesos de Josef Mengele, el médico alemán que hizo experimentos atroces con miles de judíos en el campo de concentración de Auschwitz, permanecieron en una bolsa de plástico azul en el Instituto de Medicina Legal de San Pablo, sin que nadie los pidiera.

El doctor Daniel Romero Muñoz, que encabezó el equipo que identificó los restos en 1985, decidió darles un uso práctico. Hace algunos meses el director del Departamento de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Pablo consiguió la autorización para usarlos en clases de medicina forense. Es así que numerosos estudiantes se preparan analizando en clase los huesos de quien fuera conocido como el Ángel de la Muerte.

"Los huesos ayudan a examinar los restos de un individuo y a cotejar esa información con los datos de los documentos relacionados con esa persona", dijo Muñoz durante una entrevista.

Mengele murió hace casi cuatro décadas, al ahogarse frente a las costas del estado de San Pablo. Había estado prófugo por años en los que se lo buscó por realizar experimentos entre los detenidos y por enviar a miles de ellos a las cámaras de gas durante la Segunda Guerra Mundial.

"Su vida como prófugo y el misterio que lo rodea contribuyen a hacer que los huesos resulten una herramienta educativa particularmente buena", señaló Muñoz.

"Por ejemplo, al examinar los restos de Mengele, vimos que tenía una fractura en la parte izquierda de la pelvis", explicó y agregó: "Información que encontramos en su ficha del ejército indica que se fracturó la pelvis en un accidente de motocicleta en Auschwitz –tristemente célebre campo de concentración nazi de Polonia–".

Sosteniendo el cráneo de Mengele, Muñoz señala un pequeño agujero en los huesos de la mejilla izquierda, que dice es consecuencia de una sinusitis crónica.

Muñoz indicó que la pareja alemana que albergó a Mengele en Brasil le dijo a la policía que a menudo sufría de forúnculos que se trataba él mismo con una rasuradora.

Recuerdos dolorosos
"No sé lo que siento al saber que los huesos de Mengele están siendo usados con fines académicos. Tengo demasiados recuerdos dolorosos de él y de lo que nos hizo a mí y a otros en Auschwitz. Son recuerdos que no puedo borrar de mi mente", comentó Cyrla Gewertz, sobreviviente del Holocausto judío, de 92 años.

Después de la Guerra, Gewertz, quien dijo haber estado internada en otros campos de concentración como Ravensbruck y Malchow, se fue a Suecia, donde vivió siete años y conoció a su marido, con quien trasladó a Brasil en 1952.

Oriunda de Polonia, Gewertz tiene un tatuaje en su brazo izquierdo que la identifica como prisionera de Auschwitz: A24840. Cuenta que estuvo cara a cara con Mengele en varias ocasiones.

"Una vez (Mengele) me dijo que me desnudase e ingresase a una enorme tina con agua muy caliente. Le dije que el agua estaba demasiado caliente y me respondió que si no hacía lo que me decía, me mataría. Después tuve que ir a una cuba con agua helada", relató Gewertz durante una entrevista en su departamento de San Pablo.

Gewertz afirma que en una ocasión vio a Mengele matar a una bebita recién nacida tirándola de un techo en el campo de concentración.

La profesora María Luiza Tucci Carneiro, historiadora que coordina el Laboratorio de Estudios de Etnicidad, Racismo y Discriminación de la Universidad de San Pablo, dijo que espera que el análisis de los huesos de Mengele aliente a los estudiantes a ir más allá de la ciencia y se interesen en cuestiones históricas y éticas.

Los estudiantes deberían aprender asimismo "cómo físicos, psiquiatras y otros científicos importantes trabajaron para el Reich, aportando sus conocimientos para la exclusión de grupos étnicos que fueron clasificados como una raza inferior, una exclusión que dio paso a un genocidio", dijo Carneiro.
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