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sábado 26 de noviembre de 2016

Las mujeres somalíes quieren reconstruir su país destruido por los hombres

Para las elecciones actuales se ha introducido una cuota de 30% de mujeres en el parlamento.

Violadas y sometidas a la ablación del clítoris, muchas mujeres sufren terriblemente en Somalia, una sociedad patriarcal en la que apenas tienen voz y que quieren transformar.

Para las elecciones actuales se ha introducido una cuota de 30% de mujeres en el parlamento, pero la sociedad somalí y sus tradiciones pesan todavía demasiado en un país minado por los ataques de los islamistas shebab y las rivalidades entre clanes.

"Las mujeres somalíes tienen un lugar en la vida cotidiana, pero es más difícil cuando se trata de política", explica a la AFP Deqa Yasin, vicepresidenta del consejo electoral somalí, presidido por un hombre. "¿Cómo garantizar que el proceso sea lo más inclusivo posible?", se pregunta.

Bajo presión internacional, el foro que agrupa a los principales miembros del ejecutivo aceptó la aplicación de una cuota del 30% de mujeres en los escaños de senadores, diputados y delegados designados por los jefes de los clanes, que se encargan de elegir a los diputados.

Por el momento no acaba de calar. Después de varias semanas de comicios, el pasado jueves sólo el 16% de los escaños de diputados y el 23% de los de senadores habían sido atribuidos a mujeres. El parlamento saliente contaba con un 14% de mujeres.

A falta de sufragio universal y de partidos políticos, los clanes y la tradición marcan el proceso electoral, del que la mujer queda al margen. Muchos líderes de los clanes no quieren verse representados por mujeres y estiman que cada escaño que se les otorga es como si se perdiera.

Estas reticencias significan que el índice del 30% no se respetará, estima Michael Keating, principal representante de la ONU en Somalia, aunque se nota "una ligera evolución de la cultura política", en la que las mujeres se implican más que antes.

Los hombres, sus armas, su dinero


Muchas mujeres ocupaban cargos de responsabilidad bajo el régimen dictatorial de Siad Barré, pero su derrocamiento en 1991 a manos de milicias clánicas y la guerra civil posterior provocaron una regresión profunda de su lugar en una sociedad dominada por los hombres, a menudo a través de las armas y siempre gracias al dinero.

Somalia suele aparecer citada como ejemplo de Estado incompetente. Algunas voces se alzan para decir que ya es hora de permitir que las mujeres influyan en el destino del país.

Durante los años de guerra civil, las mujeres fueron "la columna vertebral de las comunidades", considera Miriam Aweis, de 46 años, diputada por la ciudad portuaria de Kismayo (sur). Pero "nuestro sistema tradicional" excluye a las mujeres de la vida política, lamenta.

Aweis, ministra de las Mujeres desde 2011, fue una pionera en la reivindicación de la cuota del 30%. "Tuvimos que batallar para que los políticos aceptasen que las mujeres formen parte de este proceso y de la toma de decisiones".

Algunas listas sometidas por los estados regionales para el Senado sólo están formadas por jefes de guerra. La ONU se quejó pero sus protestas cayeron en el olvido.

En otras no figura ninguna mujer. Como esto ahora viola las normas electorales se envió de vuelta para modificación, cuenta Deqa Yasin. "No puedo cambiar la mentalidad y la cultura somalí, dispongo de otras armas: las reglas y las leyes".
Fuente: Noticias Argentinas

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