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martes 21 de junio de 2016

La policía mexicana reprimió una protesta de maestros y hubo ocho muertos

Una de las víctimas fatales es el periodista Elpidio Ramos Zárate, que según testigos fue asesinado porque había captado imágenes de las personas que causaron disturbios y saqueos.

México atravesó una jornada de sorpresa e indignación por los violentos enfrentamientos entre maestros y fuerzas de seguridad, que dejaron ocho muertos y más de 100 heridos en el estado sureño de Oaxaca, en una protesta contra la reforma educativa que pareció revivir los violentos choques de 2006.

El enfrentamiento comenzó anteayer después del mediodía, cuando las fuerzas de seguridad federales y estatales intentaron desalojar un piquete de los maestros de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), en la ruta Oaxaca-Puebla, en el municipio Asunción Nochixtlán.

En respuesta, los maestros incendiaron camiones para impedir el avance de las fuerzas de seguridad y usaron pirotecnia y latas de gaseosa llenas de clavos y esquirlas de vidrio.

La CNTE, que escaló sus protestas después de que su líder fue encarcelado hace unos días, responsabilizó a la policía de dispararles a los manifestantes.

En un principio, las autoridades negaron el uso de armas de fuego, pero ante la presión mediática y las fotografías de la prensa que mostraban lo contrario, admitieron usarlas contra personas "infiltradas" en el movimiento que también portaban armas.

El gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, detalló en una conferencia de prensa que los enfrentamientos dejaron seis muertos (se desconoce la identidad de las víctimas), 53 civiles lesionados, 55 policías heridos y 21 detenidos.

Otras dos personas murieron en el municipio de Juchitán en Oaxaca. Una de ellas es el periodista Elpidio Ramos Zárate, que según testigos fue asesinado porque había captado imágenes de las personas que causaron disturbios y saqueos.

Cué informó que la policía permanecerá en Oaxaca "el tiempo necesario hasta que se restablezca el orden". También pidió a los maestros desligarse de los grupos violentos y promover el diálogo.

Los docentes se oponen a una reforma que los obliga a ser evaluados y elimina privilegios que tenía el sindicato. La sección 22 tiene 100.000 afiliados y es la rama más combativa y radical del sindicato.

La protesta del domingo revivió la pesadilla de 2006, cuando un paro laboral de seis meses terminó con decenas de muertos y disidentes presos.

El conflicto revivió en los últimos tres años por la reforma educativa impulsada por el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Ayer el presidente hizo declaraciones a través de Twitter, donde dijo que la Procuraduría General de la República (PGR) colaborará en las investigaciones en Oaxaca.

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