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jueves 21 de julio de 2016

La decapitación de un niño en Siria causa indignación minetras la ONU pide una tregua por 48 horas

Rebeldes sirios decapitaron a un niño de 12 años tras capturarlo en la norteña ciudad de Alepo, ciudad a la que quiere asistir el organismo internacional.

Rebeldes sirios decapitaron a un niño de 12 años tras capturarlo en la norteña ciudad de Alepo y acusarlo de pertenecer a las brigadas Al Quds, un grupo palestino que combate junto al régimen sirio, según muestran dos videos, mientras la ONU pide 48 horas de tregua en ese país para poder ayudar a la mencionada ciudad.

Habitantes de la ciudad de Alepo y el principal grupo de la oposición siria expresaron su indignación por la decapitación del niño palestino y calificaron el hecho como un "acto de odio".

En el primer video, difundido en redes sociales, el pequeño —hijo de una familia de refugiados palestinos— aparece sentado en lo que parece la parte trasera de una camioneta, rodeado de cinco combatientes.

Ante la cámara, los combatientes sostienen que el niño, identificado como Abdullah Issa, de 12 años de edad, forma parte de la Brigada Al Quds, una milicia integrada por refugiados palestinos y que combate junto al régimen del presidente Bashar al-Assad.

"Este es un prisionero de la Brigada Al Quds. No tienen hombres, así que nos mandan niños", dice un miliciano.

En el segundo video, uno de los presuntos insurgentes degolla con un cuchillo al menor, que estaba boca bajo en la parte trasera de la camioneta.

Otro combatiente grita: "No dejaremos a nadie en Handarat", localidad situada al norte de Alepo donde se enfrentan los rebeldes y las fuerzas del régimen sirio, según la cadena árabe Al Arabiya.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) reportó que el niño fue capturado en el campo de refugiados palestinos de Handarat y decapitado en el barrio de Al Mashhad, controlado por los rebeldes.

La ONU solicitó este jueves una tregua de 48 horas cada semana para poder suministrar ayuda a los 250.000 sirios que están bloqueados en la zona oriental de Alepo, en manos de los rebeldes sirios, asediada por el ejército del régimen de Bashar al Asad.

"La cuenta atrás ha empezado en el este de Alepo", declaró en Ginebra Jan Egeland, que dirige el grupo de trabajo de la ONU para la ayuda humanitaria en Siria.

"Los convoyes humanitarios, el personal, la ayuda, todo está listo. Lo que necesitamos es una ventana de 48 horas de tregua cada semana para llegar a la parte este de Alepo", dijo. Egeland explicó que este plazo era necesario pues las estrechas carreteras que llegan a la ciudad no permiten el paso de camiones grandes.

"Necesitamos una pausa en los combates (...) para evitar una catástrofe", recalcó ante la prensa.

Las tropas del régimen de Damasco cortaron el 7 de julio el último eje de abastecimiento de los barrios del este de la ciudad, controlados por los rebeldes, lo que hace temer un riesgo de escasez general para la población.

El jueves, la representante del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Siria calificó la situación de la región de Alepo de "devastadora y atroz".

"Ningún adulto, y mucho menos un niño, debería vivir eso", dijo Marianne Gasser, que se encuentra en Alepo. "La gente intenta sobrevivir en las circunstancias más desesperantes. Todas las partes del conflicto, y aquellos que tienen influencia sobre ellas, deben dejar de ignorar las reglas de la guerra. Los civiles y las infraestructuras civiles deben ser protegidos", subrayó en un comunicado.

Desde que comenzara la revuelta contra el régimen de Damasco en marzo de 2011, la guerra ha causado más de 280.000 muertos y millones de personas desplazadas. La tregua se viola con regularidad y los diálogos de paz están en punto muerto.

Fuente: AFP vía Noticias Argentinas.

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