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domingo 17 de julio de 2016

El presidente turco pidió a la gente se quede en la calle tras el golpe fallido

El mandatario participó hoy, junto con políticos y jefes militares aliados, del funeral de una de las víctimas fatales que dejó el intento de golpe de Estado

El presidente turco, el islamista Recep Tayyip Erdogan, llamó hoy desde Estambul a los ciudadanos a seguir en las calles y ocupar las plazas de las principales ciudades del país durante toda la semana, apenas dos días después del fallido golpe de Estado que intentó derrocarlo y desató una batalla campal con 265 muertos.

El mandatario participó hoy, junto con políticos y jefes militares aliados, del funeral de una de las víctimas fatales que dejó la intentona, el hermano de su principal asesor, Ilhan Varank, y advirtió que la purga actual "no es un operativo de 12 horas", según reprodujo la agencia de noticias EFE.

"Esta semana es muy importante. No abandonen las plazas, no se relajen", aseguró Erdogan en un discurso que fue interrumpido por gritos de sus simpatizantes que reclamaban: "Queremos ejecuciones".

"En las democracias, las demandas de la gente no pueden ser ignoradas. Las demandas son debatidas en las instituciones y haremos todo lo que sea necesario", les respondió el mandatario, que por primera vez desde el viernes se lo vio acompañados por los jefes de las tres Fuerzas Armadas.

Poco después el Ministerio de Justicia informó que ya detuvo a unas 6.000 personas, lo que se suma a los más de 2.700 jueces que fueron destituidos, presuntamente por vínculos con el golpe de Estado fallido.

"Dijimos que íbamos a entrar en sus cuevas. Ahora hemos entrado totalmente", sentenció Erdogan, aplaudido por su gente.

Según la última cifra oficial, al menos 265 personas murieron durante las caóticas y violentas horas del viernes a la noche y a lo largo de la madrugada del sábado, entre ellas 161 civiles y policías leales al gobierno y 104 golpistas.

Más temprano, el primer ministro turco y líder del partido islamista oficialista AKP, Binali Yildirim, ratificó hoy en un mensaje televisado que el intento de golpe "fracasó" y "está 100% terminado".

"En las 81 provincias debemos mantener la vigilancia por nuestra democracia. Vida normal durante el día y vigilar la democracia y fiesta democrática por la noche. Esto seguirá así durante tiempo", pidió Yildirim.

"La vida comercial y social ha vuelto a la normalidad. El sistema bancario funciona con normalidad, el banco central, todas las instituciones financieras funcionan sin restricciones", agregó.

Mientras el gobierno impulsaba ese complejo equilibrio entre un llamado a la vuelta a la normalidad y a la vigilia constante, el jefe del Estado Mayor de Turquía, Hulisi Akar, contó a la primera plana de la dirigencia política del país cómo fue detenido y mantenido como un rehén durante las doce horas que duró el levantamiento militar.

El general relató ayer, en una reunión a puerta cerrada con los líderes de los partidos políticos en el Parlamento turco, que algunos de sus colaboradores lo amenazaron con armas y lo forzaron firmar la declaración de los golpistas, según reprodujo hoy el canal de televisión NTV.

El general aseguró que fue amenazado con ser estrangulado con un cinturón, aunque dijo que le prometieron que si firmaba la declaración, su vida no correría peligro.

A dos días del golpe, aún existen muchas dudas sobre quién participó del levantamiento y quien no.
Según el canal de televisión CNNTürk, muchos generales turcos perdieron la confianza en sus guardias personales y los reemplazaron por civiles. Inclusive fue detenido hoy el asistente militar personal del presidente Erdogan, el coronel Ali Yazici, quien ocupaba ese estratégico cargo desde agosto pasado.
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