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domingo 24 de julio de 2016

El polémico magnate y showman que aspira a presidir la Casa Blanca

El empresario inmobiliario y conductor de televisión trascendió por sus fuertes declaraciones contra la inmigración y las alianzas económicas. Los republicanos lo ratificaron como su candidato.

En sus discursos durante los últimos meses no hubo palabras medidas, ni renglones milimétricamente pensados, ni la típica alocución estratégica que busca hacerle aunque sea un guiño a cada uno de los sectores entre los que se divide un electorado. Ególatra, ruda y hasta inescrupulosa fue la actitud que adoptó frente a temas sensibles como el terrorismo, la inmigración y la seguridad, siguiendo una receta que, a simple vista y hasta ahora, pareció ser la de un candidato sin guión. Cuánto de improvisación hubo en hablar sin tapujos es la pregunta que se hacen muchos ante la sorpresiva carrera en alza que consagró a Donald Trump el elegido de los republicanos para llegar a la Casa Blanca. El magnate inmobiliario y figura televisiva devenido político aplicó la antifórmula y le funcionó.
Hace 14 meses los pronosticadores políticos tildaban de absurda su candidatura a ocupar el sillón presidencial que hoy ostenta Barack Obama. La prensa mundial reproducía sus discursos y dichos misóginos y racistas, enfatizándolos por desmedidos y hasta violentos. Mientras tanto, lejos de que sus pronunciamientos pasaran a ser sólo un recuerdo, su nombre se instauró en la agenda de los medios y fueron cada vez más las miradas que iban posándose en él, aunque fueran con ojos bien abiertos ante el asombro.

Es que el candidato de 70 años que parecía ser el más políticamente incorrecto para representar al Partido Republicano en la pelea con la demócrata Hillary Clinton por ser el nuevo presidente de los Estados Unidos fue ratificado, finalmente, durante la Convención Nacional de Cleveland, como el líder para disputar esta pelea por llegar a ser quien gobernará desde enero a una de las primeras potencias mundiales.

Trump es un showman. Lo sabe y lo aprovechó, como lo hizo al frente de sus realities televisivos, para mantener sobre él la atención de todos los norteamericanos, aunque los dividiera generando sobre él, según las encuestas, el 40% de admiración y el 60% de odio. Es que se declaró en contra de la inmigración ilegal, al punto de afirmar como propósito la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México y habló de sus intenciones de frenar temporalmente la entrada de musulmanes a su país de ser el nuevo presidente. Culpó a los tratados de libre comercio de buena parte de la destrucción del tejido industrial estadounidense, fundamental para el crecimiento de la clase media, y también criticó el avance de China en la economía mundial.

Consciente de que su ego le resultó fundamental a lo largo de su vida para convertirse en un multimillonario y en la típica figura del self made man norteamericano (hombre que triunfa por sus propios medios), este escritor de libros en los que aconseja cómo lograr el éxito empresarial ahora se vale del mismo amor propio para decir lo que quiera, a pesar de seguir sumando detractores que ya salen a las calles a pronunciarse contra él pero también porque sabe que hay un resto que lo ve como el salvador.

Es que sus seguidores son como fieles de un movimiento que adoptó como credo su promesa de "americanismo, no globalismos". Desean su seguridad para recuperar la confianza en sí mismos. Desean su éxito para volver a ser una clase media agraciada y para contrarrestar los vaivenes financieros que atraviesan. Son más anti Hillary que pro Trump, pero eso a esta altura no les importa. En su mayoría son blancos y adultos mayores. Están tan desencantados como furiosos con la casta política y la elite económica. Quieren ganar más y volver a ser los mejores. Y los únicos.

Como si el nuevo candidato a la presidencia de los Estados Unidos hubiera podido elegir su nombre, pronunciar trump es nombrar al triunfo. Y si se le suma la palabra card, es hacer referencia a la carta que juega como comodín. Evidentemente, el Partido Republicano armó con él su jugada que ya está sobre el paño –aunque muchos no estén de acuerdo– y nadie se anima ahora a arriesgar un resultado ni a dar un pronóstico de lo que pueda pasar en la elección del 8 de noviembre, en una coyuntura política donde los manuales parecen sobrar porque ya no hay nada escrito.

La gran carrera arrancó el jueves
"Con humildad y agradecimiento acepto la nominación para la presidencia de Estados Unidos", así comenzó Donald Trump su discurso el pasado jueves en Cleveland (Ohio) luego de que el Partido Republicano lo homologara como su nuevo líder.

Con una hábil oratoria más de conductor televisivo que de mandatario político, que habla seguro y en tono fuerte, que casi no lee porque sabe cómo mantener el hilo del discurso, con reiterados movimientos de su mano derecha como reafirmando sus palabras, así Trump apeló a sus herramientas discursivas para convencer a los miles que lo escuchaban de que ante ellos estaba la salvación de una nación que describió como atormentada.

"Seremos el país de la generosidad y la cordialidad, pero también el de la ley y el orden", aseguró luego de iniciada su alocución y tras derrotar a 16 rivales, causar preocupación entre los líderes y provocar controversia en la convención republicana que se venía desarrollando desde el lunes y que mostró claras divisiones al punto de que Ted Cruz, miembro del partido y su contrincante, se negó abiertamente a apoyarlo.

El discurso del jueves contó con una introducción a cargo de su hija mayor, Ivanka, ya que sus hijos son los encargados de volver más humanitaria su campaña, por lo que participaron en la convención. Luego, Trump habló también de un "plan de acción para Estados Unidos" que "comenzará con estar seguros en casa, lo que significa barrios seguros, fronteras seguras y protección contra el terrorismo". También dijo que con él habrá un sistema de inmigración que funcione y cosechó un grito multitudinario de "construyamos el muro" cuando reiteró su intención de hacer una gran muralla para frenar la inmigración de México.

Para que la vida de los estadounidenses sea segura, dijo que van a derrotar a los bárbaros de ISIS (Estado Islámico) y con referencia a los atentados de San Bernardino y Orlando, que han dejado 64 muertos, afirmó que "cualquiera que no vea este peligro no está preparado para liderar nuestra nación", cargando las tintas contra la actual gestión de Obama.

Para cerrar, y fiel a su estilo narcisista, expresó que iba a ser la voz de las personas que fueron "descuidadas, ignoradas y abandonadas". Lo que reafirmó con dichos autorreferenciales como "soy su voz", "sólo yo puedo arreglar el sistema" y "yo lucharé por ustedes".

Para cerrar apostó a colorear la velada con el lanzamiento de miles de globos rojos, blancos y azules y la postal familiar con sus hijos Donald Jr, Ivanka, Eric y Tiffany. También estuvo acompañado de su candidato a vicepresidente, el ultraconservador Mike Pence y su esposa.

Cruces públicos con Clinton
En Twitter, una de las redes sociales más bien aprovechadas por el magnate republicano, se pronunció su contrincante, la ex secretaria de Estado y ex primera dama Hillary Clinton respondiendo a medida que fue oyendo los agravios que Trump le propinó en su discurso en el que la acusó hasta de criminal. "El mayor logro de Hillary Clinton es haber cometido crímenes tan oprobiosos y salirse con la suya" fue una de las aseveraciones. Mientras que la candidata demócrata tuiteó: We are better than this ("somos mejores que eso").

Cuando el candidato republicano afirmó a los electores de Estados Unidos "yo soy su voz", reaccionó en otro tuit diciendo: "No eres nuestra voz" y haciendo referencia al muro que volvió a anunciar como medida contra la inmigración escribió: "Sí, construiremos un muro entre tú y la presidencia, Donald Trump".

Ambos saben que para ganar las batallas, deben librarlas en varios campos y por eso usan las redes sociales como herramientas.

Él supo hacerlo para mostrar sus controversiales posturas y ahora Clinton no sólo acudió a ellas para responderle sino que creó una cuenta oficial en español (@Hillary_esp) para captar los votos latinos.

En la década del '80 forjó su imperio orientado a la construcción
Donald John Trump nació en Nueva York el 14 de junio de 1946. Es hijo de un empresario inmobiliario dueño de la compañía Elizabeth Trump & Son, en donde él trabajó mientras estudiaba en la Escuela de Negocios Wharton, de la Universidad de Pensilvania.

En los '80 forjó un imperio empresarial orientado a la construcción de casinos, hoteles y viviendas de lujo. En los '90 la empresa entró en bancarrota comercial, pero en la década siguiente se recuperó.
Es presidente de laTrump Organization y fundador de la empresa de hotel y juegos de azar Trump Entertainment Resorts, que es ahora propiedad de Carl Icahn.

Entre 2004 y 2015 se consagró como una celebridad televisiva luego de ser el presentador del reality show El aprendiz, de la NBC. También escribió libros sobre el éxito empresarial.

Sus últimos pasos
Junio de 2015. Anunció su candidatura y prometió la construcción de un muro en la frontera con México y acusó al gobierno mexicano de enviarles a criminales.

Agosto de 2015. En el primer debate televisado participaron 10 candidatos. Fue el único que eludió comprometerse a apoyar al nominado si no era él.

Diciembre de 2015. Habían pasado unos días de los atentados de San Bernardino y París y anunciaba que si era presidente prohibiría la entrada de los musulmanes.

Febrero de 2016. Venció en las elecciones primarias de New Hampshire. Fue el inicio del paseo triunfal. En las siguientes semanas, sus rivales fueron cayendo de a uno.

Mayo de 2016. Ganó en el estado de Indiana con un mensaje proteccionista. Sus rivales abandonaron y, se proclamó candidato de facto, pendiente sólo de que lo ratificaran.

Achicó la diferencia de puntos con Hillary tras ser proclamado
- Sondeo. Trump se acercó a siete puntos porcentuales de la favorita demócrata Hillary Clinton desde los 15 puntos de la semana pasada, de acuerdo con una encuesta de Reuters/Ipsos publicada el pasado martes. El 43% de los consultados en la encuesta realizada entre el 15 y el 19 de julio dijo que votaría a Clinton, mientras que el 36% sostuvo que respaldaría al multimillonario.

- Plagio. El discurso pronunciado por Melania Trump, su esposa, en el pleno de la Convención Nacional Republicana guardó tales similitudes con uno de Michelle Obama en el 2008 que algunos medios estadounidenses acusaron de "plagio" a la esposa de Donald Trump, lo que llevó a que una de las asistentes del candidato a presidente de Estados Unidos ofreciera su renuncia ante tamaña acusación.

- En contra. Apenas unas horas después de que los republicanos nominaran oficialmente a Donald Trump, decenas de inmigrantes latinos, negros, asiáticos y blancos, hombres y mujeres, entrelazaron las manos a escasos metros del lugar para formar un muro humano pacífico. Sostenían una larguísima pancarta en forma de pared con mensajes como "No más trumpadas" o "Wall off Trump" (Separen a Trump).


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