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viernes 10 de febrero de 2017

El papa Francisco admitió que en el Vaticano "hay corrupción"

Lo hizo en un encuentro privado con representantes de las congregaciones religiosas. También reveló cómo combate el estrés y dijo que la pedofilia "es una enfermedad".

Sin medias tintas, fiel a su estilo frontal, el papa Francisco reconoció que hay corrupción en el Vaticano.

"Hay corrupción en el Vaticano, pero yo estoy en paz", dijo. La confesión ocurrió el 25 de noviembre de 2016 en un encuentro con superiores generales de Ordenes y Congregaciones religiosas masculinas. Allí hubo preguntas y respuestas que fueron transcriptas por el padre Antonio Spadaro, director de la revista La Civiltá Cattolica. La entrevista saldrá publicada mañana en su versión integral.

Según un anticipo publicado ayer por el diario Corriere della Sera, durante esa charla el papa dijo que si bien hay corrupción en el Vaticano, se siente "en paz". Contó que "era más ansioso" cuando vivía en Buenos Aires, donde fue arzobispo desde 1997 hasta que partió para el cónclave de 2013, que lo eligió.

"Desde el momento en que fui elegido, sentí una profunda sensación de paz, que nunca se ha ido. Estoy en paz, no sé cómo explicarlo", aseguró. Durante la larga charla, el papa recordó que en contrapartida sufría mucho por la ansiedad y la tensión cuando era arzobispo de Buenos Aires.

El jefe de la iglesia católica, empeñado en una serie de reformas internas, recalcó que las maniobras de sus opositores conservadores no le impiden dormir. "Cuando hay un problema, le escribo un mensaje en un papel a San José y lo coloco bajo la estatua de él que tengo en mi habitación. Ahora duerme bajo un colchón de mensajes de papel", contó divertido. "Yo duermo bien, duermo seis horas y rezo", confesó el papa, quien cumplió en diciembre 80 años.

Francisco sostuvo que en ocasiones es necesario "dejar pasar" y que las críticas, "cuando sirven para crecer, las acepto y respondo".

Señaló que en las estructuras de la Iglesia se puede encontra r "una atmósfera mundana y principesca" y añadió que los religiosos "tienen que contribuir a destruir este ambiente nefasto".

La pedofilia, una "enfermedad"
A los superiores religiosos, el papa les pidió que encaren el fenómeno de la pedofilia como si se tratara de una enfermedad. "Hablemos claro. Es una enfermedad. Si no nos convencemos de que es una enfermedad, no podremos resolver bien el problema", dijo. "Al parecer dos de cada cuatro abusadores han sufrido abusos", comentó.

Francisco solicitó mayor atención en la selección de los candidatos a ser religiosos para frenar el fenómeno, que ha desprestigiado a la iglesia. "Hay que verificar la adecuada madurez afectiva de todo candidato", recalcó. "Por ejemplo, nunca hay que recibir para la vida religiosa o en una diócesis candidatos que han sido rechazados en otra sin pedir información detallada sobre por qué fueron alejados", aconsejó.

Bergoglio confesó también que cuando entró al noviciado para ser jesuita le dieron el cilicio, el célebre accesorio utilizado para la mortificación corporal y que sirve para combatir las tentaciones.

"Está bien el cilicio, pero atención: no debe servir para demostrar la propia fuerza y bondad. La ascesis verdadera es para ser más libre".
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