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miércoles 21 de septiembre de 2016

El FBI investiga vínculos de Rahami con el terrorismo

Las autoridades dijeron que hallaron abundantes pruebas que dejó el hombre sospechoso de colocar bombas en Nueva York y Nueva Jersey, quien fue baleado.

El hombre sospechoso de colocar bombas en un vecindario de Nueva York y una localidad costera de Nueva Jersey podría haber tenido como objetivo perpetrar una masacre de incógnito, pero no logró mantener su identidad en secreto durante mucho tiempo.

Ahmad Khan Rahami proporcionó a los investigadores pruebas abundantes para su detención 50 horas después de la primera explosión, según dijeron tres agentes de las fuerzas de seguridad.

Entre las pistas: sus huellas y ADN en el lugar del estallido en Manhattan, y su cara al descubierto grabada claramente por las cámaras de seguridad.

Registros de telepeaje mostraron que el auto al que tenía acceso viajó de New Jersey a Manhattan y de regreso a New Jersey el día de las explosiones, según los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar en público sobre el caso, que sigue abierto.

Estas y otras pruebas animaron a las autoridades a hacer públicos su nombre y fotografía, pidiendo ayuda para localizar a Rahami, un ciudadano estadounidense de 28 años, nacido en Afganistán y que vive con su familia musulmana en Elizabeth, Nueva Jersey.

Horas más tarde, un agente de policía en Linden, New Jersey, reconoció al sospechoso, que estaba durmiendo en la entrada de un edificio, provocando una confrontación y una balacera que terminó en su detención.

Tras someterse a una operación por una herida de bala en una pierna, a Rahami, que sigue hospitalizado. se le impuso una fianza de U$S5,2 millones y fue acusado de cinco delitos de intento de asesinato de agentes de policía. La fiscalía dijo que aún sopesan presentar cargos por las bombas.

Las autoridades dijeron que no hay más sospechosos fugados, pero advirtieron de que la investigación sigue abierta. El atentado extendió el miedo en el norte de Nueva York y revivió el temor al terrorismo local en todo el país.

Coincidiendo con las bombas en la Costa Este, un hombre –según las autoridades se refirió a Alá– hirió con un arma blanca a nueve personas en un centro comercial de Minnesota el sábado, antes de ser abatido por un policía fuera de servicio. Las autoridades investigan el incidente como un posible ataque terrorista, pero no hallaron conexiones entre las dos agresiones.

Por el momento, no hay indicios que apunten a que las bombas fueron responsabilidad de una célula terrorista más grande, explicó William Sweeney Jr., subdirector del FBI en Nueva York.

Junto con las primeras pruebas que van apareciendo, las autoridades tienen también algunos testimonios que pueden ser muy valiosos en la investigación, como el que su padre ofreció ayer a los periodistas, o las informaciones sobre el paradero de su esposa y otros familiares.

A las puertas del restorán familiar en la ciudad de Elizabeth (Nueva Jersey), el padre del sospechoso, Mohammed Rahama, confirmó ayer que hace dos años llamó al FBI, después de una disputa doméstica, para denunciar que su hijo era un terrorista. Dijo que lo hizo porque estaba enfadado con su hijo.

Por otro lado, se ha sabido que la esposa de Rahami se marchó de Estados Unidos días antes de los ataques, mientras que su madre viajó a Turquía hace tres semanas y aún no ha regresado al país.
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