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miércoles 08 de junio de 2016

El escándalo Petrobrás asedia la gestión del presidente interino de Brasil

Jefes de Diputados y del Senado, un ex ministro y un ex directivo están en la mira judicial por grabaciones secretas.

La fiscalía brasileña pidió el arresto de los jefes del Senado y de Diputados, un ex presidente y un ex ministro, todos ligados al presidente Michel Temer, en una nueva escalada del caso Petrobrás que asedia al gobierno interino a menos de un mes de su asunción.

El diario O Globo informó el martes que la fiscalía solicitó a la corte suprema encarcelar a Renan Calheiros, titular del Senado y primero en la línea de sucesión presidencial, y al senador Romero Jucá, ex ministro de Planificación de Temer, que renunció en mayo tras ser acusado de obstaculizar la investigación en la petrolera.

El procurador general pidió asimismo prisión domiciliaria para el ex presidente brasileño José Sarney (1985-1990), de 86 años, y que se le coloque una tobillera electrónica.

Los tres "fueron grabados intentando interferir en las investigaciones de Lava Jato", publicó O Globo, con referencia al nombre con el que se conoce la investigación para develar el escándalo que drenó miles de millones de dólares de Petrobrás hacia partidos políticos.

También fue cursado un pedido para arrestar a Eduardo Cunha, jefe de los Diputados, cuyo mandato fue suspendido por obstaculizar el proceso de investigación pero que siguió "interfiriendo en el comando de la cámara", según detalló el periódico.

Los diarios Folha de Sao Paulo y Estadao también citaron a O Globo basados en una fuente sin identificar y precisaron que habían ratificado los datos por su lado.

Ni la fiscalía ni la Corte Suprema confirmaron a la prensa los pedidos de prisión ligados a una causa que amenaza con implosionar el sistema político brasileño y a la que muchos comparan con el proceso Manos Limpias, que tuvo lugar en Italia.

Jaque a la gobernabilidad
Las potenciales detenciones de estos cuatro políticos cercanos al presidente son una amenaza para el gobierno, que a un mes de haber llegado al poder aún lucha por estabilizarse en medio de cuestionamientos a su falta de legitimidad, escasa popularidad y sospechas de corrupción.

Calheiros, Cunha, Sarney y Jucá integran la cúpula del partido de centro PMDB, que condujo Temer hasta poco antes de asumir la jefatura de Estado tras la suspensión de Dilma Rousseff.

La mandataria es sometida a un juicio político en el Senado, acusada de manipular las cuentas públicas, después de haber visto como su gobierno también era regado de acusaciones por la corrupción destapada en Petrobrás.

El veredicto final está previsto para mediados de agosto, en plenos Juegos Olímpicos de Río 2016.

Calheiros divulgó el martes una nota donde asegura "que no practicó ningún acto concreto que pueda ser interpretado como una supuesta tentativa de obstruir la justicia" y calificó su pedido de arresto de "irracional, desproporcionado y abusivo".

Jucá, otro de los grandes articuladores políticos de Temer, que tuvo un rol clave en la salida de Rousseff, también criticó la información. "Lamento este tipo de filtración selectiva que expone a las personas sin ningún tipo de derecho de defensa (...) Ya puse a disposición de la Justicia mi secreto fiscal, bancario y telefónico", escribió en un comunicado.

De ícono del progreso a la ruina sin escalas
La solicitud del fiscal general Rodrigo Janot se basa en audios de conversaciones telefónicas tomados secretamente por Sergio Machado, ex presidente de Transpetro, subsidiaria de Petrobrás.

Machado grabó a los caciques del PMDB para documentar su confesión y colaborar así con la Justicia a cambio de una reducción en su eventual condena.

Tras conocerse los primeros pasajes de las conversaciones, Jucá debió renunciar.

A la semana siguiente cayó el ministro de Transparencia, Fabiano Silveira, también grabado criticando la operación Lava Jato.

Las "delaciones premiadas" han sido la base de la gigantesca investigación del caso Petrobrás, que ocasionó más de U$S2.000 millones en pérdidas a la empresa que era el símbolo del futuro en Brasil.

Fueron acusados o detenidos grandes empresarios como Marcelo Odebrecht, que dirigía la constructora que lleva su nombre.
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