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viernes 17 de febrero de 2017

Ecuador evaluará la gestión del presidente Correa en los comicios del próximo domingo

El oficialismo llega acorralado por la crisis económica y el descontento de la clase media. El candidato socialista Lenín Moreno se vería forzado a ir a una segunda vuelta.

Los cuatro principales candidatos a suceder al socialista Rafael Correa en Ecuador cerraron ayer por la noche la campaña electoral más atípica de los últimos años: es la más insípida y la que tiene más indecisos.

Así, a días de que los ecuatorianos vayan a las urnas, el oficialista Lenín Moreno es el mejor valorado en los sondeos, con alrededor del 32% , según la consultora Cedatos.

El ex banquero conservador Guillermo Lasso es el segundo, con 21,5% de intención de voto.
La derechista Cynthia Viteri aparece tercera, con 14% y el ex militar de centro izquierda Paco Moncayo, cuarto con 7,7%.

Para ganar en primera vuelta en las elecciones de Ecuador (a las que Correa, en el poder desde 2007, declinó presentarse), el candidato más votado necesita el 40% de los votos (descontados los blancos y los nulos) y una diferencia de 10 puntos respecto al segundo candidato.

Sin atractivos
Acostumbrado a ganar con holgura todos los procesos electorales, el oficialismo llega a los comicios del domingo lastrado por la crisis económica, el descontento de las clases medias tras el fin de la bonanza petrolera y el desgaste por tantos años de enfrentamiento de Correa con varios sectores, como los indígenas, los ambientalistas y los medios de comunicación.

Según los sondeos, el ex vicepresidente Moreno estaría perdiendo en intención de voto en las últimas semanas y hay muchas probabilidades de que tenga que ir a segunda vuelta, una opción que le complica mucho el panorama.

Pese a que los siete candidatos tenían el escenario más propicio para derrotar al oficialismo y darle otro golpe a la izquierda en América Latina, analistas aseguran que ha sido la campaña más errática y desabrida de los últimos años.

Y en las calles casi no se ha percibido el ambiente electoral.

"El país se acostumbró a un liderazgo personalista muy fuerte, el de Correa, y la comparación perjudica a los ocho candidatos, incluido el del gobierno", explicó el politólogo Simón Pachano.

"Además, estaba previsto que la campaña se definiera entre correísmo y anticorreismo, pero la debilidad del candidato correísta y la división entre los candidatos anticorreistas lo desdibujó todo", agregó el experto de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Voto a voto
El hecho de que tan cerca de la jornada electoral haya tal número de indecisos, entre 30 y el 35% según los sondeos, es algo muy poco habitual en la historia reciente de Ecuador.

"No recuerdo que haya habido tanta incertidumbre en una elección. El propio candidato oficialista Lenín Moreno genera confusión, incertidumbre. Su mensaje no ha sido claro para el electorado. Al principio se presentó como descorreizador, como el de la mano tendida, pero en las últimas semanas se fue reencontrado en el relato correísta", opina el analista político Franklin Ramírez.

Otra teoría apunta a que gran parte de los indecisos se corresponden con electores anticorreistas que están esperando para darle el voto al opositor que a última hora esté mejor posicionado para ir a segunda vuelta contra el correísmo, como una forma de castigo.

"Estas elecciones van a ser también una especie de primarias de la derecha", agregó Ramírez.
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